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sábado, 22 de septiembre de 2018

EL PECADO DEL ABORTO





El Pecado del Aborto
Por: Aranza Erazo

Los medios de comunicación anunciaron hace algunas semanas que el Senado Argentino rechazó el proyecto de ley para legalizar el aborto: la interrupción del embarazo con la intención expresa de que el feto NO sobreviva. Ante este excelente acontecimiento en Argentina, es necesario entender que esta práctica es y siempre será un horrendo pecado y la peor forma de maltrato infantil. Aquí te explico algunos motivos para poder defender una posición en contra del tema.

1.    Es cuestión de vida

El aborto es un asesinato. Punto final. Es muerte a un ser viviente hecho conforme a la imagen y semejanza de nuestro buen Dios (Génesis 1:26). De acuerdo con Miguel Núñez, pastor, teólogo y médico infectólogo, desde el momento de la concepción el ser que se desarrolla dentro de una mujer es biológica y espiritualmente diferente y separado de la madre aunque lo lleve en su vientre. Estos dos cuerpos tienen dos corazones, dos cerebros y dos constituciones genéticas diferentes. Ambos son seres vivientes formados por Dios y todo atentado contra su vida será siempre un homicidio.

Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Salmo 139:13
2.    Es cuestión de amor.

Uno de los argumentos más comunes es la autonomía de la madre para interrumpir el embarazo dado que puede hacer con su cuerpo según le convenga. Esto es, puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera. Cambiemos un poco la historia bajo el mismo pretexto.

Supón que hoy decides beber licor y sin planearlo te embriagas. Enciendes tu auto y conduces a casa pero causas un accidente donde muere una persona, las autoridades te declaran culpable por su asesinato y te defiendes diciendo que es tu cuerpo, que tú decides qué hacer o no con él. Aun así, vas a prisión. ¿Qué diferencia hay con el aborto? Ninguna. El aborto destruye intencionalmente una vida. Aunque las campañas pro abortistas buscan obtener abortos seguros, gratis y libres, en realidad todo eso es falso. En el aborto “seguro”, seguro alguien muere. En el aborto “gratuito”, alguien lo paga y muy caro y en el aborto “libre”, alguien no eligió. En el aborto legal, el derecho a la vida NO se respeta y  la ira de Dios está presente:
Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente.
Deuteronomio 27:25
3.    Es cuestión de lógica

Existen algunas causas legales para practicar abortos que necesitamos entender y establecer un argumento con la intención de rechazar lo que Dios rechaza y defender lo que Él defiende. A continuación, tres médicos nos darán aportes significativos para leer atentamente.

a.    Cuando hay malformaciones del feto.

“Una madre no puede decidir matar a su hijo porque está enfermo y vulnerable en su útero. Es el momento en que su hijo más lo necesita. El aborto provocado por una malformación congénita es eutanasia intraútero.  No se sana la criatura descuartizándola, desmembrándola, quemándola, succionándola dentro del útero. Es un procedimiento cruel, retrógrado e inhumano”.
Dr. Ariel Pérez, Anestesiólogo.

Hay una vida dentro o fuera del útero, una vida con imperfecciones y afecciones médicas que no son excusa para matar antes o después del parto. ¿Sería apropiado entonces asesinar a las personas que hoy viven con discapacidades? ¡POR SUPUESTO QUE NO! Si se tratara de matar a las personas con algún tipo de imperfección, nadie quedaría vivo en el planeta tierra. No hay nadie perfecto, solo Dios.

b.    Cuando el aborto es resultado de una violación o incesto.

Un trauma no se cura con otro trauma. Una madre no puede decidir matar a su hijo porque fue concebido en un acto bestial de violación o incesto. Su hijo no estaba presente en el momento del repudiable acto y no tiene la culpa de que su padre es un violador o un incestuoso. No se sana la criatura descuartizándola, desmembrándola, quemándola, succionándola dentro del útero. Es un procedimiento cruel, retrógrado, inhumano, más cuando el condenado es inocente; es eutanasia intraútero.
Dra. Rosario Almanzar, Pediatra Endocrinóloga y Nutrióloga Clínica.

c.     Cuando el aborto pone en peligro la salud de la mujer.

Cuando la vida de la madre está en peligro y la única alternativa médica es el desembarazo, el médico actúa aún a sabiendas que habrá un efecto colateral que lesionará al feto o al embrión. En este caso no es un aborto provocado (asesinato) sino un acto ético-médico legal. No existe el aborto terapéutico; la terapia es para sanar, no para matar.

Dra. Xenia Castillo, Neonatóloga.
¿Qué hacer?
a.    Predica el evangelio y haz discípulos (Mateo 28:18-20).

Imaginar la cantidad de abortos practicados en clandestinidad y legalidad es algo que duele profundamente el corazón de los hijos de Dios y principalmente de Nuestro Buen Padre que está en los cielos. Debemos recordar constantemente que es el pecado de este mundo caído lo que causa el aborto y la lucha de quienes lo defienden. Sin embargo, como expresó hace un tiempo Ellissa Baird, existe verdaderamente una única solución ante este mal: Jesucristo. Ser adoptado en la familia de Dios y conocer el perfecto amor de Nuestro Padre Celestial es la única solución que existe para el pecado que hay en el mundo.

El pecado del aborto es consecuencia de la muerte espiritual del ser humano. Somos ciegos por naturaleza y jamás nos acercaríamos a la Biblia para admirar la gloria de Jesucristo ni valorar el maravilloso regalo de la vida que solo Dios da y solo puede quitar. Por esto, el mayor regalo y la más grande necesidad que todo hombre pueda tener- en el vientre y fuera de el- es la necesidad de un Salvador. Cuando predicamos el evangelio en el contexto del aborto lo llamamos por lo que es: un pecado a los ojos del Dios que necesita ser perdonado a través de Cristo.

Llegará el día y la hora en que daremos cuenta ante Dios por cuanto hicimos en la tierra. Ahí, tanto practicantes como no practicantes del aborto o de otro pecado serán declarados culpables y la ira de Dios será derramada en la eternidad en el infierno a menos que clamen al mismo Dios por su perdón para que la vida perfecta de Cristo sea contada por la suya propia. De otro modo, estarán en el infierno para siempre. Presta atención si quieres vivir. Dios mismo proveyó un medio en el que mostró Su justicia y Su bondad. Nosotros violamos sus mandatos, pero Él se hizo hombre para pagar el castigo. Jesús sufrió y murió en la cruz para satisfacer lo que sus mandatos demandaban.

Teniendo esto en mente, ¿cuál sería un precio justo que podría pagarse por la vida eterna con Cristo en el Cielo para siempre? En verdad, no tiene precio. Sin embargo, si confiamos en nuestra propia bondad para entrar en el cielo, le estamos diciendo a Dios: "Yo debería entrar en el cielo porque he hecho el bien - me he ganado la entrada". Si mueres sin haberte arrepentido de tus pecados, no habrá una segunda oportunidad. Enfrentarás la justicia de Dios y terminarás en el infierno para siempre. Así que, confiesa tus pecados a Dios, arrepiéntete de corazón, cree que Cristo puede salvarte, y pasarás de muerte a vida. Te ruego que no mueras sin Cristo.

b.    Infórmate. Habla del tema con tu pastor y miembros de tu Iglesia local.

Hace un tiempo escuché la frase “…quizá tu pastor no sea famoso o no tenga muchos seguidores en las redes sociales pero de seguro es un pastor fiel a Cristo y al evangelio.” Si esto es así, valora a tu pastor y conversa con él a profundidad del tema. Si por ignorancia u orgullo llegaste a practicar o defender el aborto, no olvides que hay esperanza y perdón en Cristo (1 Juan 1:9). Sin embargo, es probable que los estragos y consecuencias del aborto aún causen dolor en tu vida pero no estás solo, tu pastor y la congregación también están para orar contigo, animarte y ayudarte a crecer y vivir una vida santa bajo el estudio de la Biblia. No tengas en poco el consejo de un hombre disciplinado y conocedor de la Biblia para guiar al pueblo de Dios.


c.     Defiende la adopción: el corazón del evangelio.

Romanos 8:15 dice que a quienes Dios salvó decidió adoptar. En el evangelio vemos una hermosa historia de adopción: Dios redime, salva, limpia y hace sus hijos a quienes no lo eran por la dureza de su corazón. Defender la adopción y practicarla es una predicación viva y real del evangelio al resto de personas de su necesidad de Cristo, del perdón de Dios y de una vida guiada por el Espíritu Santo. Clama a Dios por sed de estudiar este tema en tu iglesia y con otros creyentes. Un buen punto de inicio es la historia de Moisés. 


d.    Practica la misericordia como hijo de Dios y ten compasión y cuidado de las madres solteras.

Timothy Keller menciona en su libro Ministerios de Misericordia que si queremos alcanzar al prójimo con el evangelio tenemos que expresar nuestra fe de manera activa, combinando obras de compasión con el evangelismo y el discipulado. No podemos limitarnos a expresar nuestro amor verbalmente, sino que debemos demostrarlo con nuestras palabras y con nuestras obras (1 Juan 3:17). Solo la iglesia de Jesucristo puede atacar la raíz de los problemas sociales y ministrar a las personas de forma integral. Sólo el evangelio reconoce que el pecado nos ha arruinado tanto individual como socialmente y es en dichas esferas sociales donde hay necesidades palpables que debemos suplir.

Cuando veamos a madres solteras, parejas estériles y niños sin un hogar, recordemos cuál era nuestra condición sin Cristo. Dios nos ha dado una riqueza grandiosa: El mismo. De ese mismo amor recibido, demos a otros con alegría recordando que nada nos pertenece, que de este mundo nada podemos sacar (1 Timoteo 6:7) y que Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:7). Para profundizar en el estudio de este tema, recomiendo altamente el libro mencionado anteriormente.

e.    Ora a Dios por misericordia de tu nación.

Para terminar, recuerda que en la oración admitimos nuestra debilidad y necesidad del favor de Dios en cada momento. Al ver como el pecado destruye el comportamiento del hombre, recordemos la soberanía de Dios y la responsabilidad del creyente de expandir el reino de Dios y predicar sin temor a la oposición.


Bibliografía
Núñez, Miguel (2015, Julio 13). La realidad detrás del aborto. Descargado de  https://integridadysabiduria.org/la-realidad-detras-del-aborto/
Keller, Timothy. Ministerios de Misericordia: Encarnando la Parábola del Hijo Pródigo. Editorial Poiema, 2017.

domingo, 5 de junio de 2016

5 TIPS PARA LA EDAD DE LOS BERRINCHES


Hoy leía una publicación de una mamita que como todas, nos preguntamos cuánto durará y qué tan terrible será la crisis de los 2, 3, 5 o 7 años.

Recuerdo escuchar a mi mama, a forma de consuelo diciéndome que cada tanto (tal vez cada dos años) venia una edad difícil, que estaría acompañada si bien por grandes cambios en las habilidades de nuestros pequeños, también por diversos berrinches, pataletas, etapas de desobediencia, llantos incomprensibles, en fin.

Y estas pequeñas crisis por llamarlas de alguna manera, no se comparan al temor que todos los padres sentimos de la esperada adolescencia.

Pensando entonces que responder a este comentario de los terribles dos, y recordando las diversas etapas que he vivido con mi hijo, quise escribir este post, pues realmente no es que debamos prepararnos para determinados cambios en las edades de nuestros hijos, lo que necesitamos es ir haciendo conciencia como padres, de que esos pequeños, hermosos e inocentes chiquitines son seres humanos y que como tal tienen una simiente de pecado.

Y puedo ver en este momento tú cara de asombro pensando que tal vez exagero, pues un pequeño de 2 o 5 años no puede tener pecado, si aún son tan dulces e inocentes… pero la palabra de Dios nos dice otra cosa: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5 Es importante que tengamos en cuenta que David no se refiere aquí a ningún pecado que haya cometido su madre, el habla de que conoce su condición de pecado, pecado, que heredamos de nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecado que nos hace estar lejos de Dios.

Teniendo esto claro, podemos ver que todas las manifestaciones de rebeldía, egoísmo, egocentrismo, que vemos en nuestros pequeños no son más que el obrar de nuestra naturaleza pecaminosa.

Así que lo que debemos hacer como padres es no desperdiciar ninguna etapa, ningún momento, para instruir a nuestros hijos en el evangelio, a veces creemos que ellos son muy pequeños y tontamente decidimos esperar un año más, unos meses más, etc. para comenzar a enseñarles e incluso para comenzar a disciplinarlos, pero allí es donde debemos dejar de lado la psicología de este mundo y obedecer a la sabiduría de la Palabra de Dios. “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” Proverbios 29:15

Así que quiero compartirte estos 5 principios bíblicos para la crianza de nuestros hijos:

1. LOS LÍMITES SON NECESARIOS:
La escritura hace énfasis en la disciplina, nos muestra que es la forma en la que nos corrige el Señor, nos muestra también que debemos vivir dentro de unos límites, que no son más que la muestra de su protección y su amor, esos mismos limites se convierten en un espejo que nos deja ver la magnitud de nuestro pecado (Romanos 7:7-9) nuestro error y que nos conducen de regreso a Él por el camino del arrepentimiento.
Por tanto, debemos comprender que aunque sean pequeños nuestros hijos debemos tener límites claros para ellos, y cuando ellos intenten sobrepasarlos deben saber también que tendrán que asumir la corrección que les hará entender que están tomando el camino incorrecto.
Los límites no coartan a nuestros hijos, los límites les permiten ver el camino a seguir.

2. LA DISCIPLINA HABLA DE TU AMOR:
“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” Hebreos 12:6 si la palabra disciplina nos parece aterradora, la palabra castigo lo es mucho más, pero la escritura nos muestra que la disciplina es necesaria, así como la reprensión y el castigo para nuestros hijos, “Quien no usa la vara no quiere a su hijo; quien lo ama, lo corrige a tiempo” Proverbios 13:24

La sabiduría de este mundo nos dice que la corrección física a nuestros hijos (entendiéndose en los límites del amor sano, como una reprensión y no como un acto de desahogo de ira) no les hace bien, pero una vez más insisto en que la “sabiduría” de este mundo no lo ha llevado más que a la ruina.

Cuando ejercemos la disciplina con la vara, en el momento justo, y en la medida justa, por ejemplo cuando hay una terrible pataleta, surtirá el efecto que la palabra nos sugiere, será una corrección a tiempo que en vez de hacerse regular, se hará cada vez más esporádica.

Basta con encender la televisión y ver algún noticiero para que veamos los casos terribles de jóvenes que nunca tuvieron la represión de sus padres y que se ven involucrados en actos terribles que ya no les costaran un azote de varita, sino que les costaran años tras una prisión o en peores casos la muerte. “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol” Proverbios 23:13-14

3. TU EJEMPLO ES FUNDAMENTAL PARA FORJAR EL CARÁCTER DE TU HIJO
Muchas veces nos preguntamos el porqué de ciertos comportamientos groseros o desafiantes de nuestros hijos, pero allí te pregunto: ¿Mujer, te sometes a tu esposo en amor, y les enseñas a tus hijos a través de ese sometimiento cual debe ser su actuar ante las autoridades y aun, como deben someterse a la Palabra de Dios? O sencillamente, ¿tu casa parece más un campo de batalla, donde tú te rebelas a tu marido y generas oposición a su forma de instruir y corregir a tus hijos? ¿Para tus hijos es claro quién es la autoridad y cabeza del hogar? ¿O viven bajo la disciplina de un monstruo de dos cabezas?
Varón: ¿Tratas y respetas a tu esposa con el amor que te demanda la Escritura? ¿O te burlas y la dejas por menos delante de tus hijos, haciendo que la menosprecien y le pierdan el respeto?, ¿tu actitud pasiva deja el terreno libre para que ellos desconozcan quien es la cabeza del hogar y la autoridad? ¿Te sometes a Cristo para ejercer un liderazgo amoroso a tu esposa?
Estas preguntas deben hacernos reflexionar, porque muchas veces la rebeldía de nuestros hijos no es más que el ejemplo que nosotros mismos les estamos dando, recordemos que la Palabra de Dios debe ponerse en práctica y debe ser nuestra norma de vida.

4. TUS HIJOS SIN IMPORTAR SU EDAD TIENEN LA CAPACIDAD DADA POR DIOS DE CONOCER SU PALABRA
No esperes a que tus hijos estén en edad escolar, a que caminen, a que hablen, etc. Para comenzar a instruirlos en la palabra de Dios, si bien es cierto que cada edad tiene un desafío distinto y unas herramientas distintas para enseñarles, eso no quiere decir que ellos por el obrar del Santo Espíritu de Dios no puedan ir comprendiendo la verdad del evangelio.
La Escritura debe ser presentada a ellos como lo que es, La Bendita Palabra de Dios, y no como una serie de historias mágicas y asombrosas; ellos desde pequeños deben reconocer que luchan con su pecado, deben saber que el propósito de la vida no es la satisfacción de ellos mismos, sino la Gloria de Dios, deben conocer al Dios Santo, Santo, Santo al que adoramos y este conocimiento les debe permitir entender la gravedad del pecado. Recuerda que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmos 111:10, Proverbios 1:7, Proverbios 9:10) y nuestro reto no es tener hijos excelentes en deportes, artes, idiomas, matemáticas, si no que nuestro reto es tener hijos sabios temerosos del Señor.

5. SUMÉRGETE EN LA ESCRITURA Y ORA CON DEVOCIÓN
Recuerda que en esta tarea que a veces pareciera agobiarnos no estamos solos, el Señor nos ira guiando, por eso debemos ser dóciles a la Palabra de Dios, a su instrucción, debemos llenar nuestra vida con la Palabra misma, refugiarnos en ella, pues si en algún momento te preguntaste si los hijos venían con un manual de crianza, la respuesta es Sí, la escritura es el manual que necesitamos para amarlos, exhortarlos, corregirlos e instruirlos “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:16 Pero recuerda que no podrás dar de aquello de lo que tu careces así que nuestra labor como padres nos exige un mayor compromiso con el estudio de la Palabra de Dios, así como con una vida de oración en la cual podamos clamar por nuestros hijos, y pedirle al Señor la sabiduría necesaria para levantarlos como hombres y mujeres de Dios.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6





lunes, 22 de junio de 2015

SEMBRANDO EL EVANGELIO EN EL CORAZON DE NUESTROS HIJOS


“Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido”
2 Timoteo 1:5

Que viene a tu mente cuando escuchas nombres como Jocabed, Ana, María, Loida, Eunice?
A mi mente viene la imagen de piadosas mujeres que le creyeron a Dios y vieron en su hogar el más maravilloso ministerio. Los resultados de su labor fueron tan fértiles (no hablo de número de hijos) que han impactado generaciones hasta nuestros días.

Estas mujeres y muchas más, son el testimonio de Dios a nosotras, de la importancia y responsabilidad que tenemos en la formación espiritual de nuestros hijos; y es que si bien es el varón del hogar quien debe llevar la batuta en cuanto a la dirección y enseñanza espiritual, no podemos negar que la influencia y tiempo que tiene una madre para compartir con sus hijos es de vital importancia.

Si te detienes a pensar un poco en las enseñanzas que te han permitido ser quien eres, sin duda allí estará tu madre, fue ella quien con amor y cuidado te enseño a caminar, a pronunciar tus primeras palabras, a hacer tu cama, a preparar tu cereal, te enseño a cumplir con tus deberes, e incluso es quien hoy te enseña a cuidar de tu hogar y de tus hijos.

De manera que el papel de una madre en el hogar no puede subestimarse, pues es una tarea que no solo influencia a sus hijos sino a sus generaciones. Bien decía el poeta norteamericano William Ross Wallace: “la mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo” pues la influencia o la ausencia de una madre en la crianza de un hijo es algo que indiscutiblemente tendrá una fuerte influencia en dicha persona.

La vida de muchos grandes varones de la escritura y muchos grandes hombres de la historia de la iglesia ha estado precedida de una madre piadosa que realizo su papel no buscando lo suyo propio, sino buscando la gloria de Dios.

Que hubiese sido de Moisés sin una madre que providencialmente le cuidara y le hablara de su verdadero origen, de su pueblo, de su historia. Quien sino ella para enseñarle quien era el Dios verdadero. Jocabed tuvo poco tiempo consigo a su pequeño Moisés, pero sin duda hizo un gran trabajo, sembrando en su corazón la semilla del evangelio.

Recordemos ahora al profeta Samuel, hombre de Dios encargado de juzgar a su pueblo. Samuel fue un ferviente deseo del corazón de Ana, su madre, quien se dedicó enteramente a aprovechar cada uno de los días (que también fueron pocos) que tuvo a Samuel consigo, ella le cuido, le amo y le instruyo, hasta que fue el tiempo de llevarlo al templo para cumplir con su promesa ante Dios.

María es otra de estas madres piadosas que hoy quiero recordar, joven e inexperta no dudo ni un instante en obedecer la voz de Dios, sin importar las consecuencias sociales, e inclusive sin importar que su vida estuviera en riesgo, sus palabras para Dios fueron: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. Lucas 1:38
María tendría el más maravilloso de los regalos al ser la mujer escogida para traer al mundo al hijo de Dios, pero este mismo regalo seria en algún momento tan doloroso que atravesaría su corazón, ella sin embargo, glorifico a Dios cuidando y amando a nuestro salvador.

Loida y Eunice son dos mujeres que sin duda son mencionadas en la escritura ya que nos muestran el impacto que tiene la enseñanza de una madre a sus hijos, Loida sembró la semilla del evangelio en su hija Eunice y esta a su vez lo hizo en Timoteo, Pablo rescata esta labor y la menciona en 2 de Timoteo 1:5, exaltando la labor sabia y maternal de estas dos mujeres.

Así mismo podría seguir mencionando muchas mujeres piadosas que vieron en su hogar el más grande ministerio y que pusieron todo su empeño en servir allí con excelencia, pero tristemente hoy debo acudir a ellas para señalar que hoy día hemos confundido nuestro deseo de servir al Señor, con el de sobresalir y buscar reconocimiento.

Muchas mujeres están delegando el papel más importante de su vida, por correr tras logros perecederos, y no me refiero únicamente a una mujer que prefiera su desarrollo profesional por sobre el cuidado de su familia, sino que hablo de aquellas mujeres que permeadas por el mundo descuidan su hogar corriendo tras el vacío activismo de muchas iglesias de hoy en día.

Muchas mujeres han seguido mordiendo la engañosa manzana de la liberación femenina, volviendo a ser esclavas de una competencia sin sentido con los varones, dejando atrás su diseño perfecto y glorioso, para jugar a ser como Dios, e inventar sus propias reglas dentro y fuera de la iglesia.

La gran mentira de satanás es hacernos creer que lo que Dios nos ha dado ha sido poco y que escondió de nosotros aquello que realmente era valioso.


Por eso muchas mujeres siguen buscando detrás de un ministerio o de un púlpito, el reconocimiento o “trabajo” que creen, Dios les ha negado, cuando en su hogar tienen la tierra más fértil en la cual sembrar la semilla del evangelio, El corazón de sus hijos.

lunes, 23 de febrero de 2015

El aporte de una Madre


Toda la vida y por la eternidad estaré agradecido a Dios por una madre que amó al Señor, oró siempre por sus tres hijos y nos encaminó a todos en el evangelio. Mi padre fue un hombre recto e íntegro, participante activo en la iglesia y muy fiel y responsable en la crianza de sus hijos. Pero mi madre era la motora espiritual de la casa durante los años de nuestra formación.

Me acuerdo cómo me hacía sentar al pie de su cama mientras me contaba historias bíblicas. También me enseñó a orar y confiar en el Señor. Frente a todo problema ella había aprendido que podía elevar su corazón a Dios y solicitar su ayuda y orientación, y me enseñó a hacer lo mismo. Me enseñó, además, que debía entregar al Señor siempre la décima parte de todas mis entradas, de modo que desde que percibí mis primeras ganancias, supe que la primicia era para el Señor.

Por aprender las cosas de esa manera desde la más temprana edad, me resultó habitual reconocer al Señor como el que me gobernaba y conducía. A los diez años de edad le entregué mi corazón a Jesús y me bauticé, para seguir el resto de mi vida en las filas de los seguidores de Cristo. Cuando conocí a la que es mi esposa descubrí que ella también había sido criada de la misma manera. Más aún, instruimos a nuestros hijos de la misma forma.

De modo que cuando leo las palabras del apóstol Pablo a su joven colega Timoteo, me resuenan en el corazón y en la memoria:
Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó
primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y
ahora te anima a ti. De eso estoy convencido.

2 Timoteo 1:5

Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras,
que pueden darte la sabiduría necesaria para la sal-
vación mediante la fe en Cristo Jesús.

2 Timoteo 3:15
En base a estos dos textos bíblicos quiero subrayar tres aportes de suma importancia que toda madre cristiana debe transferir a sus hijos. En primer lugar es EL LEGADO DE SU FE. Observemos que Pablo reconoce que la fe de Timoteo procedía de su madre, como también de su abuela. Por más particular y maravillosa que sea la experiencia de cada creyente con Cristo su Señor, debemos recordar que la fe no se inició en nosotros. La fe que me orienta a mí y a ti es la misma fe de los apóstoles Pedro y Pablo, la misma fe de Cristo Jesús y la misma fe de Abraham. Cada uno es responsable de desarrollar su fe y hacerla crecer y fructificar, pero no es original en nosotros.

Desde luego, ninguna madre puede obligar a sus hijos a creer, pero puede darles el hermoso ejemplo de su propia fe. Puede ponerla en práctica delante de ellos, confiando en cada instancia en el Señor que ella conoce y ama. Y —lo que es muy importante— puede ilustrar con su propia vida que en cada prueba o callejón sin salida, el Señor es su primer refugio y su última esperanza. De esa manera, con cada prueba su fe crecerá y también revelará a sus hijos que Dios es fiel. Cuando llegan los hijos a depositar en el Señor su fe particular, la madre puede celebrar el hecho de que ha transferido a esos hijos el legado más importante de su vida.

En segundo lugar, cada madre cristiana debe transferir a sus hijos EL FUNDAMENTO DE SU VIDA, que es la Palabra de Dios. Para eso tendrá que determinar ordenar su propia vida según las claras enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Renunciará a vivir conforme a sus emociones y sus gustos, pues se dará cuenta que su vida tiene que ser transformada por la revelación que Dios nos ha dado en la Biblia y, muy especialmente, en Cristo Jesús, el Hijo eterno de Dios. Debe decidir temprano en la vida de sus hijos que les va a comunicar cada día la sana enseñanza que ella misma aprendió de la Biblia, la palabra de Dios.

En medio de una cultura donde la mayoría vive según sus sentimientos, sus deseos y sus ganas, hace falta una firme determinación de conformar la vida al plan divino revelado en las Sagradas Escrituras. Eso, precisamente, es lo que fundamenta una vida sobre la roca. No solo eso, sino que sobre ese fundamento sólido la vida se proyecta hacia el futuro y hasta la eternidad con claridad. En esa proyección podemos contar con la compañía y conducción del Espíritu Santo. De modo que ya no somos hojas sueltas en el viento o naves sin timón en alta mar. Una persona que tiene fundamento sabe quién es, por qué vive y para qué. Es un don maravilloso que la madre puede dar a sus hijos.

En último lugar, toda madre cristiana debe comunicar a sus hijos LA FORMACIÓN Y PROYECCIÓN DE UN SIERVO DE DIOS. Vale decir, que debe criar a sus hijos con la conciencia de que los está formando para Dios. A cada madre y padre Dios les da los hijos por unos años, a fin de que ellos los formen y eduquen para que luego lleven fruto para la gloria de Dios. No seamos muy posesivos con los hijos, pues no nos pertenecen para siempre. El Señor nos los ha prestado por un tiempo. Si en ese tiempo les damos la formación necesaria, durante el resto de su vida llevarán fruto para el Señor y serán instrumentos útiles en sus manos. Hagamos ese trabajo con fe y paciencia, pues es quizá la tarea más importante que tendremos en la vida.

Es necesario que como madres y padres confiemos en que el Señor nos acompañará y capacitará para la noble tarea de dar formación a nuestros hijos. Dios es fiel y nos dará gracia para cumplir con esta responsabilidad, para que algún día podamos ver a nuestros propios hijos criando a sus hijos de la misma manera. Así crecerá la familia de Dios en toda la tierra.

PARA PENSAR Y CONVERSAR

• ¿De quién aprendiste primero del amor y gracia de Dios en Cristo Jesús?

• ¿Qué es la lección más importante que aprendiste de tu madre?

• ¿Qué consideras como la manera más efec􏰀tiva de comunicar la fe a los hijos?

Orville E. Swindoll

viernes, 5 de diciembre de 2014

El único Árbol de todo el jardín del Edén

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Génesis 2:16

La imagen que acompaña esta entrada, realmente es una imagen muy diciente, pienso que las mujeres muchas veces seguimos el patrón de Eva, en vez de disfrutar las grandes cosas que nos dio el Señor nos aferramos al único árbol que El restringió de nosotras.

Una vez más quiero que regresemos al libro de Génesis (aun después de casi un año no salgo de mi fascinación por los 3 primeros capítulos del génesis) y es que estos 3 capítulos son tan dicientes, tan importantes para nosotros como hijos de Dios, son fundamentales para entender el porqué de nuestra existencia, el porqué del orden preciso en el que Dios lo creo todo y nos permite entender y por lo tanto estar vigilantes a esas señales de advertencia que nos da la escritura acerca de cómo nos acecha el pecado.

El versículo 16 del segundo capítulo de Génesis nos muestra como Dios le da al hombre la libertad de comer de todo árbol del huerto y le hace solamente una restricción de todo cuanto le había dado en la creación. El hombre podía alimentarse de todo el jardín, le había sido concedido nombrar a todos los animales creados por Dios, y le había dado el mandato de señorear y sojuzgar la tierra y todo cuanto en ella había (génesis 1:28)
Eva conocía muy bien este mandato y también conocía el gozo de caminar con Dios, de seguro se gozaba en sus caminatas en la mañana por el jardín, en el tiempo en el que disfrutaban de la presencia del Señor y también en el tiempo de trabajar y compartir con su amado Adán.
Y aunque todo era perfecto en este panorama lleno de plenitud, armonía, santidad, teniendo a su mano todo cuanto nuestro buen Dios había creado, un día Eva dejo que algo diferente a la sabia palabra de Dios llenara su mente, una sutil pero venenosa voz comenzaba a llenar la mente de Eva… ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? Génesis 3:1 (Cuánto daño le hace a nuestro ser la palabra adulterada)

Al parecer estas palabras de la serpiente hicieron gran eco en la mente y el corazón de Eva porque a partir de ese momento su mente perdió el foco, ya no podía disfrutar de todo cuanto Dios le había dado, pues sus ojos se habían fijado en el único árbol que ella no podía tener…La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Génesis 3:6
Su mente comenzó a entretejer un sinnúmero de buenas razones para obtener aquel fruto: es bueno, tiene buen aspecto y es propio para adquirir sabiduría.

En este punto deseo que hagamos un alto, y viajemos de Génesis 3 hasta nuestros días, respondamos con honestidad esta pregunta: cuantas cosas contrarias a la voluntad de Dios nos parecen buenas, de buen aspecto, e ideales para adquirir sabiduría?
No son acaso “buenos” ideales los de la liberación femenina?
No es acaso ideal para adquirir sabiduría el pastorado femenino?
No es de buen aspecto una falda corta o una blusa con escote profundo?

A Eva no la desvió del camino correcto otro varón que la llamaba al adulterio, tampoco fueron sus impulsos que la llevaron a acabar la vida de alguien, Eva se desvió del camino por alejar sus ojos de lo que Dios había ordenado y centrar sus ojos en ella misma, en lo que su corazón engañoso anhelaba alcanzar. Bien dice la escritura que son las zorras pequeñas aquellas que echan a perder el cultivo. Cantares 2:15

Hoy me pregunto porque muchas mujeres seguimos deseando ansiosamente aquello que no se nos fue dado por orden divino, no porque no fuéramos capaces, no porque no fuésemos iguales que el varón a los ojos de Dios, sencillamente porque Dios estableció un orden y una subordinación practica para que tanto nuestras familias como la iglesia pudiesen funcionar bien, y estoy haciendo referencia al liderazgo bíblico, que fue entregado desde un principio al varón.

Hoy muchas mujeres están empeñadas en llenar la iglesia de ideas feministas, no es la iglesia la que está impactando al mundo sino el mundo el que está permeando la iglesia. La palabra es clara y a esta época ya no existe una nueva o mayor revelación que la que conocemos en la escritura, pero seguimos empeñándonos en seguir los estereotipos de mujeres “exitosas” del mundo, mientras muchos de nuestros hogares se caen a pedazos.
Cada día son más los niños que crecen solitarios o levantados por una nana, la abuela o cualquier otra persona que no fue la que Dios dispuso para que le enseñara el camino; también tenemos más esposos que llegan solos a su hogar porque su ayuda Idónea esta tan ocupada tratando de salvar el mundo, que no ha tenido tiempo de recordar que su esposo fue dado por Dios y tiene toda la prioridad en el hogar; y que decir de la cantidad de mujeres que están ansiosas de recibir un buen consejo, un abrazo, instrucción bíblica acerca de cómo llevar su casa, pero que no encuentran una sabia mujer que pueda guiarlas, porque las mujeres que conocen están abarrotadas de actividades de liderazgo y ejerciendo una labor que no les corresponde.


Mujeres nuestro ministerio es maravilloso, no permitamos que nuestros ojos se fijen ciegamente en el único árbol del jardín que Dios restringió para nosotras, el gozo de la vida está en hacer la voluntad de Dios, por eso recuperemos nuestros hogares, levantemos hijos sabios, cuidados y amantes de la Palabra de Dios, amemos a nuestros esposos, cuidemos de ellos, seamos mujeres sujetas, seamos la ayuda idónea para la cual fuimos creadas, y recordemos que hay muchas mujeres jóvenes, maduras, niñas que necesitan un buen concejo centrado en la escritura, que necesitan ser enseñadas en la Palabra, que requieren la experiencia de una mujer que ha caminado algunos pasos más en el Señor y que pueda guiarla, exhortarla y ayudarla a ver todos los hermosos árboles, flores y frutos de los que está lleno este jardín.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sed santos porque Yo Soy Santo

"porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo."
1 de Pedro 1:16

El Halloween podría parecernos una festividad inocente, donde los niños juegan y se visten de sus súper héroes favoritos, donde cantan y piden dulces, pero conoces realmente el trasfondo de esta celebración?
Nosotros como creyentes, no nos abstenemos de estas celebraciones por religiosidad, o por imposición, lo hacemos porque Dios nos ha llamado a ser un pueblo diferente, que le glorifique y le sirva: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. (1 de Pedro 2:9)
Hoy quiero compartir con ustedes esta enseñanza bíblica acerca del Halloween, para que profundicemos en el concepto de Santidad y podamos enseñarles a todos nuestros niños y Jóvenes la importancia de ser cristianos radicales y fieles a la voluntad de Dios.

Bendiciones!!
PARTE 1

PARTE 2

sábado, 4 de octubre de 2014

Si tan solo tocare el borde de su manto....


(Mateo 9:20; Lucas 8:43-48; Marcos 5:24-34)
Esta es una hermosa historia narrada por los evangelios sinópticos, realmente hace mucho tiempo quería profundizar y escribir sobre ella, pero aunque encontraba que me maravillaba el amor de Jesús hacia esta mujer, no encontraba precisamente un punto de partida, pero buscando entre muchas imágenes que pudieran acompañar esta entrada, el Señor me permitió fijar mis ojos en la actitud de esta mujer, postrada a los pies de Jesús (por lo menos así es representada y esto está conforme a lo narrado en los evangelios) y allí comencé a comprender, que lo maravilloso de esta historia es como Dios fue obrando en la vida de esta mujer para llevarla a postrarse a los pies de Cristo.

Esta mujer venía sufriendo desde hacía 12 años de un flujo de sangre continuo, que aparte de ser una dolencia física terrible, muy seguramente ya había desencadenado otras complicaciones en su salud; esta enfermedad no solamente afectaba su vida física, sino que comprometía mucho más, áreas emocionales y sociales inclusive. Puedo imaginarme la tristeza de esta mujer, al no poderse casar, al saber que perdía toda posibilidad de hacerse madre y al saberse viviendo alejada y rechazada por toda su comunidad, pues su padecimiento le hacía considerarle una mujer inmunda.
Levítico 15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días, no en el período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es inmunda” las leyes de purificación en la cultura hebrea eran muy claras, una mujer mientras tenía su periodo menstrual, debía estar apartada de la comunidad, pues todo cuanto ella tocare o usare, se haría inmundo hasta el atardecer de estos días, una vez finalizado su periodo, la mujer debía ofrecer como sacrificio dos palominos, purificarse y de esta manera reincorporarse a sus labores. Pero esta mujer no había tenido la oportunidad de purificarse durante 12 años, por tanto se hacía inmunda y su inmundicia la hacía vivir excluida de su comunidad.
Ella había invertido todo cuanto tenia, los médicos no habían podido curarla, las recetas de tradición tampoco, las supersticiones mucho menos, y ella mientras tanto veía como su vida iba cada vez peor. Cuantos nos hemos sentido así en algún momento de nuestra vida, cuando el Señor ha empezado a mostrarnos que por nuestros propios medios no podemos obtener ningún beneficio para nuestra vida, por el contrario cada vez pareciera que las cosas se empeoran más.
Pero de pronto, esta mujer recibe las mejores noticias que un ser humano puede recibir, Jesús está cerca, está pasando por su ciudad, el mensaje del evangelio comienza a hacerse cercano para esta mujer, la fe comienza a crecer en ella, ella escucha hablar de Jesús y no solamente sabe que ha sanado a muchas personas, sino que su corazón sabe, que él es el único que puede salvarla.
Esta imagen se queda grabada en mi mente y me llena de asombro y alegría, pues me remite al tiempo en el que el Señor en su misericordia comenzó a transformar mi corazón; porque esa certeza y convicción de que solo Jesús puede salvarnos, no brota de nuestro corazón pecaminoso, esa certeza se llama fe, y viene solo de Dios, como un regalo precioso al cual podemos aferrarnos.
De inmediato esta mujer sabe que tiene que tener un encuentro con Jesús, pero para ella esta era una tarea bastante difícil, primero por su condición de inmundicia que le imposibilitaba totalmente acercarse a Él y segundo, porque en la cultura Judía, era muy mal visto que una mujer hablara con un varón en la calle, así que no solamente su condición personal le impedía que ella se acercara a su salvador, sino que también su entorno le era contrario. Acaso no nos hemos visto todos en la misma situación? Nuestro pecado nos impide acercarnos libremente al Señor y nuestro entorno nos aleja cada vez más de él.
Pero Dios tenía un plan distinto, que cambiaría la vida de esta mujer, no solamente en este mundo, sino en la eternidad. Y ahí esta Jesús en medio de una multitud que casi no le permite caminar, y muy cerca de él, está la mujer, pensando que solo necesita una oportunidad, ella solo quiere acercarse y tan solo tocar el borde de su manto. Desafiando la cultura de su época y exponiéndose a perderlo todo, incluso hasta su propia vida, esta mujer se acercó por detrás de Jesús y le toco, de inmediato su flujo de sangre ceso y ella supo que estaba curada. Mateo 16:24-27
Pero no solamente ella sintió que había sido curada, Jesús sabía que dé él había salido poder, y entonces pregunto quién le había tocado, sus discípulos que le acompañaban se sorprendían entre sí, pues hacer esa pregunta en medio de una multitud que estruja y corta el paso, es algo para ellos sin sentido, pero no para Jesús, quien quería que esta mujer entendiera que su salvación venia solamente de él, no de un manto, no de sus obras, solo de su gracia y amor.
La mujer, al verse descubierta, temblando de miedo le confiesa a Jesús cómo y por qué le había tocado y él le responde las palabras más hermosas que todos anhelamos escuchar: ¡Hija, tu fe te ha sanado! Vete en paz y queda sana de tu aflicción. Y es que Jesús no solamente le había quitado ese azote que había estado acabando con su vida por 12 años, sino que había hecho pública su sanidad, ya no volvería a ser más la mujer inmunda; y lo más precioso, el regalo más grande que pudo haberle dado, fue llamarle hija y cambiar su vida para siempre, regalándole la eternidad.
Ahora entiendo cuál era el punto de partida y el final de este mensaje, ahora puedo comprender este hermoso cuadro, al ver la obra que el Señor realiza en nosotros y como nos convence de nuestra inmundicia e incapacidad para salvarnos, para que de esta manera pueda traernos a los brazos de nuestro salvador y allí, ser restaurados, amados, limpiados y recibidos como hijos.


jueves, 25 de septiembre de 2014

El tiempo se te va...



"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría"
Salmo 90:12

Tristemente vivimos en una sociedad que cada día tiene sus prioridades más alteradas, cada día tenemos más anuncios, enseñanzas, congresos, grupos de apoyo, charlas y demás que alimentan el YO, pensar en el otro es casi algo anticuado, ceder nuestros derechos en pos del beneficio de otro, es algo mandado a recoger, aquí lo que importa es el YO y el AHORA, slogans como "Solo hazlo"; "Porque tú lo vales", entre otros, son la muestra de lo que la publicidad y los medios quieren forjar en la mente de las personas, tu eres lo que vale, así que has cualquier cosa que te satisfaga.

Todo este bombardeo de mensajes, campañas y demás han afectado tanto la identidad de nuestras generaciones, que han convertido el matrimonio y la paternidad en algo muy distinto a lo que el Señor dispuso desde el edén.

Para muchos casarse hoy en día es sinónimo de haber perdido un tornillo, es prácticamente una decisión cuestionable, y aquellas cosas que la cuestionan no son precisamente parámetros bíblicos, sino cosas como: tienes los recursos necesarios para comprar el apartamento y el carro antes de la boda?, van a firmar capitulaciones, verdad? Debes proteger tu patrimonio, vas a casarte tan joven a los 37 años y sin haber terminado tu maestría? Ella o el tienen el nivel socioeconómico al cual estás acostumbrado?, en fin, cada una de estas excusas o cuestionamiento ponen de antemano el Yo, lo que yo quiero, lo que yo debo hacer, mis metas, mis opciones, mis planes…. Dejando de lado totalmente los intereses del otro y sobre todo la guía del Señor en decisiones tan importantes como estas.

Y si esto ocurre con el matrimonio, pensar en los miles de argumentos que existen para postergar la maternidad, o tomar la decisión de ser una mama a tiempo completo, son innumerables, casi que una madre a tiempo completo con 3 hijos en esta sociedad y en esta época es casi como un fenómeno, puede tildársele inclusive de fracasada, cómoda, o peor aún perezosa, porque este egoísta mundo exige cada día más, mujeres preparadas, competitivas pero menos madres. Y no es que tener hijos y trabajar sea un pecado mortal, de hecho somos muchas las mujeres que debemos hacerlo, pero la diferencia radica puntualmente en nuestras prioridades.

Definitivamente ser una mama que trabaja y desea ser una MADRE en todo el sentido de la palabra, para sus hijos, es un reto muy grande, exige negarse a sí misma, poner siempre a los otros como mas importantes, dejar o aplazar muchas veces el tiempo de descanso, los hobbies, el ejercicio, la lectura, en fin a casi cualquier cosa que implique un tiempo a solas o una actividad sin nuestros hijos.

Pero es allí donde la guía de la Palabra de Dios es indispensable para que dejemos el afán del mundo, para que tengamos nuestras prioridades en orden y le demos gloria a Dios con cada cosa que hagamos en nuestra vida. Y es que tenemos que saber lo importante que es formar y levantar a nuestros hijos en el temor del Señor, ser padres es talvez la responsabilidad más grande que tenemos los seres humanos ante Dios y ante nuestra sociedad, pues lo que nosotros enseñemos ahora, bueno o malo, se verá reflejado al cabo de unos 10, 15 o 20 años en nuestros hijos, pero esta semilla no se quedara ahí, nuestros hijos, nietos y biznietos darán cuenta de cada una de esas enseñanzas buenas o malas que les hayamos dejado en su vida.

Por eso, tomémonos un tiempo, hagamos una pausa, y pensemos que el tiempo que tenemos para enseñar, corregir, y formar a nuestros hijos es cada día más corto, hoy lo tienes en tus brazos y mañana ya está en el jardín de infantes y al cabo de un suspiro ya está acabando su primaria.
Por eso oremos diariamente al Señor por sabiduría para instruir a nuestros pequeños, para que nuestros días sean para su gloria, para que el afán de este mundo no nos reste el maravilloso tiempo de verlos crecer y estar junto a ellos, de poderles enseñar día a día, como tomar decisiones basadas en la palabra de Dios, como superar los conflictos apoyados siempre en oración.

La escritura esta tan llena de maravillosos pasajes que podemos usar para ilustrar diferentes situaciones de su día a día, para mostrarles a nuestros hijos como a lo largo de la historia el hombre se ha sentido, angustiado, temeroso, ansioso, como ha pecado, como se ha arrepentido y sobretodo como el Señor Todopoderoso a estado allí desde antes de la fundación del mundo y estará para siempre, para alentarnos, consolarnos, guiarnos y reconfortarnos con su palabra.

Enseñar a nuestros hijos a vivir en Fe, poniendo siempre su mirada en la eternidad, en aquello que realmente vale la pena, enseñándoles a edificar no sobre este mundo pasajero y caído, sino, en el mundo eterno y maravilloso que ha preparado nuestro Padre, es la labor más importante que tenemos como padres.

Las clases de baile, de equitación, de deportes, de idiomas y cualquier otra cosa que este agitado mundo demanda o muestra como parámetros de éxito en la crianza de nuestros hijos serán absolutamente insuficientes para formar en ellos un carácter firme, que anhele la santidad, que busque darle la gloria a Dios con cada una de sus acciones y sobretodo que marque una gran diferencia en este mundo lleno de afán y de pecado.

Solo Dios ha decidido si nuestros hijos hacen parte de su pueblo escogido, pero nuestra responsabilidad como padres siempre estará allí, pues como dice la palabra del Señor en Deuteronomio 6:
Éstos son los mandamientos, leyes y decretos que el Señor su Dios me ha ordenado enseñarles, para que los pongan en práctica en el país del cual van a tomar posesión. 2 De esta manera honrarán al Señor su Dios, y cumplirán durante toda su vida las leyes y los mandamientos que yo les mando a ustedes, a sus hijos y a sus nietos; y así vivirán muchos años……..Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
 »Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes. Lleva estos mandamientos atados en tu mano y en tu frente como señales, y escríbelos también en los postes y en las puertas de tu casa.


El mandato de Dios es claro, debemos instruir a nuestros hijos en todo tiempo, hablarles, enseñarles, mostrarles con nuestra vida misma, establecer en ellos fundamentos firmes que les permitan vivir y caminar como una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa.

viernes, 9 de mayo de 2014

Una Promesa de Amor



Se acerca el día de la madre, y llegan a mi mente muchas imágenes de mujeres que encontramos en la escritura desempeñando honrosamente este papel. Pero de todas ellas hoy he querido compartirles sobre una madre muy especial, una madre en la que podremos ver un maravilloso conocimiento de Dios y una fe grandiosa, por eso en esta fecha especial, esta es una madre que merece un tiempo en nuestro estudio: Ana, esposa de Elcana, madre del Profeta Samuel, ultimo Juez de Israel, a quien fue otorgada la tarea de coronar y guiar al primer rey de esta nación, y ungir al rey conocido como: conforme al corazón de Dios, David.
Ana fue una mujer que no tuvo una vida fácil, en primer lugar era una mujer estéril que no había podido darle hijos a su marido y en segundo lugar, Ana tenía que soportar constantemente las burlas de Penina, (la segunda esposa de Elcana quien si tenía hijos) y aunque la escritura nos muestra que Elcana siempre amo a Ana y estuvo muy pendiente de ella, la vida para esta mujer no era fácil. Probablemente su corazón vivía constantemente acongojado por el deseo de querer ser madre y no poder serlo, y sus ojos tal vez veían de lejos lo que ella anhelaba pero que en ese momento no podía tener.
Pero Ana si tenía algo maravilloso, algo que nadie podía quitarle y algo que cambiaría su vida para siempre y nos permitiría estarla recordando hoy, miles de años después. Ana conocía al Señor!! Jehová de los ejércitos era una verdad para ella!
Llego un día en el que Ana no soporto más y “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”. Tanto lloro Ana y tal fue su oración, cargada del sufrimiento de tantos años, de ilusiones y anhelos, que Elí el sacerdote del templo creyó que Ana había estado bebiendo; La palabra nos menciona que “Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, su voz no se oía”, así que podemos concluir que tal debió ser la forma de entrega total de Ana en esta oración y clamor a Dios, que llamo la atención del sacerdote.
Durante este tiempo de oración, Ana le pidió al Señor que le diera un hijo varón y prometió dedicarlo al servicio del templo el resto de su vida.
Luego de algún tiempo Ana dio a luz un hermoso niño y le puso por nombre: Samuel que quiere decir, pedido a Dios. Y en este punto quiero detenerme un poco pues merece la pena hacer el contraste de este profundo deseo de Ana por ser madre, con lo que vivimos hoy en día en nuestra sociedad, donde cada día la maternidad se aleja más de los roles importantes de la mujer, y no solo se aleja de los deseos de muchas mujeres de hoy en día, que ven la maternidad no como un regalo, ni como  un don de Dios, sino que lo ven como una carga y como un obstáculo a su vida.                                             Fueron muchos los años que Ana lloro y se afligió por no ver cumplido su deseo de ser madre, y hoy son muchas las mujeres que lloran y se afligen precisamente cuando se enteran de que van a ser madres.
Pero Ana había hecho una promesa a Dios que debía cumplir, fueron pocos los años que Ana estuvo con Samuel, pero fueron los suficientes como para formar en él un carácter que le permitió servirle a Dios todos los días de su vida. Aunque Samuel había sido un hijo sumamente anhelado y deseado, Ana nunca puso por encima de la voluntad de Dios los deseos de su corazón y en el tiempo que había acordado con su esposo, Ana entrego a Samuel al sacerdote Eli, para que este lo enseñara en las labores del templo y Samuel pudiera servir al Señor todos los días de su vida.
En este punto hare otra pausa, ya que la actitud de Ana es digna de ejemplo para nosotras hoy en día por varios aspectos:
1.       Ana entrego su hijo a Dios, aunque amaba profundamente a Samuel, ella sabía que su prioridad debía ser el Señor.
2.      Ana se dedicó a criar a Samuel de tal forma que pudiera aprovechar cada uno de sus días junto a él, para que el niño pudiera aprender todas las grandezas de Dios.
3.      Ana conocía al Dios que adoraba, su fe era más grande que sus sentimientos maternales, ella sabía que el mejor lugar para Samuel era en el templo Sirviendo a Dios.
4.      Ana no rehusó cumplir su promesa, ella hayo contentamiento en ver cumplida su petición a Dios.
El capítulo 1 del primer libro de Samuel finaliza con la expresión: “Y todos ellos adoraron a Dios” y enlaza maravillosamente con el inicio del capítulo 2, el cual comienza así: “Ana elevo esta oración”.
Adoración, oración y alabanza a Dios; creo que estas 3 Palabras resumen la actitud de Ana. Y esa relación intensa e íntima con Dios fue la base para que ella entonara u orara esta maravillosa porción de la escritura que se nos narra en los primeros 10 versículos del capítulo 2 del primer libro de Samuel. Cuanta sabiduría, cuanto amor, cuanta fe, cuanto gozo desbordaban de la vida de esta mujer; en este canto Ana nos deja ver que conocía perfectamente la soberanía de Dios, su santidad, su omnisciencia; Ana confiaba en una promesa de salvación, sabía que solo Dios era su redentor y su roca; por eso Ana no titubeo al cumplir su promesa y entrego a su hijo al servicio del Señor.
No puedo imaginar lágrimas en este momento, solo puedo ver los brazos de Ana abriéndose y su corazón hinchado de gozo de saber que estaba entregándole lo mejor de ella al señor, Ana sabia ciertamente que Dios le había dado ese hijo, por un poco de tiempo tal vez, pero que su hijo pertenecía a Él, ella estaba segura de su trabajo como madre, porque sabía que todo lo que ella le había dado a su hijo venia de lo que ella había recibido de Dios.
Para cerrar quiero que reflexionemos en estos puntos:
·         Buscas de continuo alimento espiritual que te permita también alimentar y sustentar a tus hijos?
·         No olvidemos que los hijos son tesoros de Dios confiados a nosotras para que los levantemos en su palabra y les enseñemos a vivir conforme a su voluntad.
·         En algún momento nuestros hijos partirán de nuestro lado, que ese día estemos satisfechas con la labor que como madres hemos realizado.
·         No olvidemos que ante Dios tenemos una muy grande responsabilidad en levantar hijos sabios temerosos de Él y que guarden su Palabra.
·         Nuestros hijos serán educados con nuestro ejemplo, mucho más que con nuestras palabras.
·         Vivamos la palabra de Dios día a día, para que estemos seguras de que ellos seguirán el rastro de buenas pisadas.
·         Aprovechemos con intensidad cada minuto que tenemos con nuestros hijos, no escatimemos ningún esfuerzo en su formación como hijos de Dios.

Y como último y más importante punto, jamás olvidemos que Dios tiene el control, no solo de nuestra vida, sino de la vida de nuestros hijos, no cesemos de orar por ellos, por nosotras y por muchas mujeres a nuestro alrededor, que viven en medio de este mundo caído y que como consecuencia, tienen que levantar a sus hijos solas y en condiciones adversas.
Mujer, Dios te ha hecho madre con un propósito: darle Gloria y honra con esta maravillosa labor, de manera que como Ana cumple tú también esta promesa ante Dios!!!

Feliz día!!!

Luces de Navidad y la vida del creyente

  LUCES DE NAVIDAD Una de las atracciones más hermosas de la Navidad es salir a ver las luces brillantes. Estas transforman de inmediato un ...