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martes, 30 de enero de 2018

UNA MUJER CON UN PORTE REVERENTE


En el versículo 1 del capítulo dos, el apóstol Pablo le da una importante indicación a Tito que nos permite entender con mayor claridad la fuerza de las instrucciones siguientes: Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina traduce en RV60, pero me gusta mucho mas el énfasis que le da la biblia al día edición Tyndale: Pero tú conviértete en paladín de la pureza de vida que concuerda con el verdadero cristianismo.

De manera que las instrucciones que Pablo va a darle a Tito sobre lo que este debe enseñarle a la iglesia naciente, harían parte de las características de una iglesia pura y verdadera.

2:3 Las ancianas (mujeres mayores y maduras en el evangelio y esposas de oficiales de la iglesia) deben ser reverentes en su porte.

Este versículo es uno de los versículos que nos enseñan que la biblia es tan actual para nosotras como para aquellas mujeres de creta.

La expresión reverentes en su porte es la traducción de la palabra griega “hieroprepes” la cual es empleada solamente aquí en el nuevo testamento y tiene en su raíz el significado de poseer cualidades sacerdotales y servía para hacer referencia a todo lo que es apropiado para la santidad. Las ancianas deben ser ejemplos piadosos de santidad.[1]

De manera que la expresión reverentes en su porte atañe acerca de aspectos interiores y exteriores. Los aspectos exteriores obviamente son un reflejo directo de lo que hay en nuestro corazón, de ellos mencionaremos la forma de comportarse y vestirse, ¿entonces de qué manera debe lucir una mujer creyente? La respuesta la encontramos en 1 Timoteo 2:9-11 que se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Aun en la iglesia de Cristo hoy encontramos mujeres que carecen de todo principio bíblico para vestirse, probablemente estarás pensando que esto es una exageración, que en pleno siglo 21 cada uno es libre de vestirse como le venga en gana, y esta puede ser una verdad para el mundo, pero no para nosotras como siervas de Cristo.

quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la Escritura sobre nuestra forma de vestir, ¿cómo debe verse una mujer cristiana? ¿acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Vamos a Levítico 19:19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.”

Aquí vemos un principio fundamental en el cual podemos ver como el Señor nos quiere separados, apartados, hasta en las cosas que parecieran mínimas en nuestra cotidianidad, debemos ser diferentes.

“Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que, en Éfeso siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. el vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 

Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. [2]

Podríamos pensar que la atracción por las joyas, el maquillaje o los vestidos costosos no tienen nada que ver con nuestra moralidad o espiritualidad, pero realmente si tienen una relación muy estrecha, pues donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo.

Todo aquello que nosotros somos parte de lo que creemos, Lucas lo expresa de esta manera: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (lucas 6:45)y aunque el versículo hace referencia a lo que decimos, también vemos claramente que aplica a aquello que mostramos con nuestro ser, nuestras actitudes y en este caso nuestra apariencia.

 ¿Sabías que le puedes decir mucho a los hombres sin decir una sola palabra? Amigas, nuestra ropa y nuestra apariencia, es uno de los medios más poderosos que tenemos como mujeres para comunicarnos, expresando lo que tenemos en el corazón, nuestros valores y lo que creemos. Nancy DeMoss Wolgemuth

Siempre que estés frente al espejo cuestiona cual es la verdadera intención de tu corazón para usar lo que vas a ponerte, evalúa que quieres proyectar, evalúa si lo que vas a usar es coherente a tu edad.

una mujer debe ser modesta, no sensual y provocativa. Debe disfrutar de la libertad que ella tiene en el Señor de llevar maquillaje y vestido bonito, pero no ser ostentoso y vana. Más bien ella debe adornarse por sus buenas obras.[3]

Citare textualmente un fuerte comentario de Calvino que nos debe hacer pensar un poco más frente al espejo: “Porque indudablemente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos”.

Nancy DeMoss Wolgemuth menciona unas pautas que como mujeres debemos tener en cuenta a la hora de vestirnos que son muy interesantes y apropiadas:
Examine las piezas individuales de su guardarropa, párese frente a un espejo, Inclínese hacia delante y pregúntese: " ¿Se ven partes íntimas que un hombre (aparte de su esposo, si es casada) no debería ver?". Si la respuesta es " Si", está vestida sin recato. 

Mírese desde todos los ángulos: El frente, la espalda, los lados, mientras camina, se sienta, se mueve se estira y se inclina. Recuerde, a menudo nos inclinamos para recoger paquetes o cargar un niño, o para entrar y salir del auto. Pregúntese: " Qué van a notar y ver los demás?
¿Adónde se dirigirá la atención de los demás: ¿A los pechos, las caderas, los muslos...? ¿Por qué me quiero poner esta ropa? ¿Por qué me gusta esta moda?
La actitud de su corazón es clave. Pídale al Señor que le ayude a representarlo bien. Pídale un corazón dispuesto aprender, abierto y obediente.
Si está casada, pídale a su esposo que la ayude a entender lo que su ropa y su apariencia comunican a los hombres.
Pregúntele si su ropa es recatada, Si no está casada. hágale estas mismas preguntas a su padre, o alguna mujer mayor.
Pregúntese: " ¿Que van a notar y a ver los demás?".
Reflexione de manera devota: " ¿Soy realmente recatada, conforme a las normas de Dios?" Luego tome la decisión de convertirse en una mujer con un corazón conforme a Dios ¿ Desea que su apariencia revele un corazón recatado y piadoso?

Si es así, me gustaría animarla a tomar estas siete decisiones:
1.Decida vivir para agradar a Dios.
2. Rinda (dedique) su cuerpo a Dios. Diga: " Señor, este cuerpo te pertenece".
3. Decida ser recatada porque eso es lo que agrada a Dios
4.Decida ser pura (interna y externamente).
5. Decida no vestirse nunca de una forma que pudiera tentar a los hombres a tener pensamientos lascivos.
6.Esté dispuesta a ir contra la cultura, siempre que la cultura sea contraria a la Palabra y los caminos de Dios.
7.Sea humilde y abierta a la opinión de los demás .

Recuerde que es posible tener una apariencia externa recatada al tiempo que se tiene el corazón de un fariseo (critico, que se cree muy justo y bueno e inclinando a juzgar a quienes no son de la misma opinión). El recato no significa que usted posea la verdad absoluta.
Dé a Dios lugar y tiempo para trabajar en la vida de otras personas. No diga " Porque yo lo veo así, así es como debería ser". Recuerde: " ¡Usted no es el Espíritu Santo! 

Pídale a Dios ayuda para comunicar a los demás de una manera atrayente a un comportamiento recatado. Diga la verdad con ternura, compasión y amor. Haga que la verdad sea lo más atractiva posible.[4]
Mencionamos al inicio de esta sección que el porte reverente hace referencia a la forma de vestir y a la forma de comportarse veamos ahora cual debe ser el comportamiento que se espera de una mujer piadosa.

Una mujer piadosa, tiene buenos modales, no se irrita fácilmente, no asume posiciones tan “modernas” como el “usted no sabe quién soy yo” siempre tiene al prójimo como importante para ella, está dispuesta a servir, sabe sazonar una conversación tensa con una palabra dulce, es una mujer que sabe que no necesita demostrar que es superior a nadie, ni a los gritos ni a los empujones, hace un reclamo con suavidad, corrige con amor.

No quiere decir que sea una mujer que no mire a los ojos o que ande con la cabeza baja, que susurre para hablar, pues las serpientes también se arrastran y susurran antes de acechar con su veneno mortal.
***
Por el contrario, las mujeres que son realmente reverentes en su comportamiento disfrutan de la vida. Se ríen y hablan lo suficientemente alto para que otros oigan. No tienen una idea falsa de la espiritualidad. Ellas se divierten y aman al Señor. Quienes hacer otras cómodos. Muestran amor a los demás actuando correctamente, al regocijarse cada día que hizo el Señor. Su vestimenta, actitud y comportamiento son agradables al Señor. Se trata de una versión modernizada de las “santas mujeres” (1 Pedro 3: 5) De esta manera, la mujer Tito 2 debe ser reverente en su comportamiento. Ella también no debe ser de chisme malicioso.


[1] Comentario Mac Arthur del Nuevo testamento. Tito
[2] Comentario de Calvino sobre 1 de Timoteo
[3] El carácter de la Mujer Tito 2 Marta Peace
[4] Libro la Apariencia. Nancy de Mos 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Siendo una Mujer Disciplinada



SIENDO UNA MUJER DISCIPLINADA

15 Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas.

Una mujer disciplinada, establece horarios, prioridades y da lugar a lo realmente importante.

Es una mujer que no es dada a la pereza o al sueño, Proverbios 19:15 (RVR1960) La pereza hace caer en profundo sueño, Y el alma negligente padecerá hambre.
Es una mujer que sabe que debe aprovechar bien su día y por eso se levanta desde muy en la mañana a preparar todas las cosas, alimenta a su familia y también a sus criadas, si esta mujer bien tenia colaboradoras en su casa, no era una mujer atenida, ella no les pedía a sus empleadas nada que ella misma no pudiera hacer también, se preocupaba por el bienestar de todos.

Una mujer que cultiva la disciplina en su vida, se exige, tiene la capacidad de organizar su día, su semana, puede establecer un tiempo para estudiar la Palabra, un tiempo para su oración. Ella sabe cuán importante es enseñar esa disciplina a sus hijos por ello también destina tiempo para enseñarles la Palabra, para enseñarles a orar.

17 Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos.

Esta expresión nos deja ver que esta es una mujer que siempre está preparada y dispuesta, ceñir los lomos era equivalente a recogerse el vestido estar preparada para alguna actividad que requería movimiento y prontitud. Esta era una mujer trabajadora. “Ceñir” significa rodear o envolver con una faja o cinturón. En los tiempos de la Biblia tanto los hombres como las mujeres usaban vestidos o túnicas. Si la túnica no tenía cinturón, interfería con la habilidad de la persona de andar libremente. 

La mujer virtuosa tiene una reserva de fuerza interior que puede energizarla y capacitarla para realizar tareas que requieren de mucho esfuerzo físico. Ella no está debilitada por la pereza o haraganería, sino que es un hermoso ejemplo de diligencia y laboriosidad. George Lawson la describe de esta manera: “Tal como el óxido se apega al metal que se usa rara vez, así la indolencia o desgano ponen óxido en las fuerzas del cuerpo y la mente; y las personas ociosas esas excusas para su conducta que al principio son meros pretextos. La mujer virtuosa es de temple muy diferente. Ella no rehúsa nada de su responsabilidad por aversión al trabajo; y al ejercer su fuerza con alegría, ella la aumenta. Su labor le da salud y vigor, y presteza para acometer nuevas tareas, de modo que ella puede realizar con facilidad y tranquilidad las tareas que a otras mujeres les parecen imposibles. (Comentario en Proverbios)”.[1]



[1] Estudios bíblicos en español de la Middletown Bible Church

sábado, 27 de mayo de 2017

El gran Misterio Parte 4: Tiempo de Amar


Parte de la relación estrecha que tiene el matrimonio con la relación de Cristo y la iglesia es que en él se puede ser plenamente conocido y ser verdaderamente amado, y esto por increíble que pueda parecer, es muy parecido a ser amado por Dios.

La norma que rige para todos sin excepción es extremadamente simple. No perdamos el tiempo planteándonos si «amamos» a nuestro prójimo; actuemos de inmediato como si en verdad fuera así, cuando nos comportamos como si amáramos a alguien, sucede que acabamos amando de verdad a esa persona. Si afrentamos a alguien que nos desagrada, nos desagradará aún más. Si la tratamos bien, el rechazo decrecerá…

En la sociedad actual, los sentimientos son la base previa a todo comportamiento amoroso. Y esa puede ser, sin duda, una verdad muy grande. Pero incluso es más cierto todavía que toda acción realizada por amor puede acabar generando sentimientos genuinamente amorosos.
Nuestra cultura exalta la pasión romántica y, cuando las cosas se tuercen, lo primero que decimos es: «Si esta fuera la persona idónea con quien casarme, mis sentimientos no serían tan fluctuantes». Dejamos nuestras decisiones más importantes a merced de nuestros sentimientos, en lugar de orientar nuestros sentimientos sobre la base de las decisiones ,as importantes que debemos tomar.

En cualquier posible relación, habrá momentos de angustiosa incertidumbre en los que los sentimientos parecerán estar por completo ausentes. Y cuando eso suceda, será necesario recordar que, en esencia, el matrimonio es un pacto, una alianza y una promesa de amor con proyección futura.
¿Qué hacer, pues, a la vista de todo esto? Sencillamente, llevar a cabo actos de amor, a pesar del presente estado de ánimo. Puede, sin duda, que no sintamos afecto, ternura, simpatía o deseos de agradar, pero, aun así, y pese a ello, las acciones tendrán que estar presididas por el afecto, la ternura, la simpatía y el deseo de agradar y ser de ayuda. Si persistimos en esa conducta, el paso del tiempo no solo te ayudará a superar esos baches, sino que serán menos frecuentes y menos profundos, incrementándose en cambio la constancia en los sentimientos positivos.

No podemos ver el matrimonio de la forma en la que lo ve el mundo, como una relación comercial un “gana, gana” en una relación comercial si los rendimientos no son buenos dejamos de invertir. Si mi esposo no es el esposo que yo esperaba, sencillamente dejaré de esforzarme por ser la esposa que debiera. Solución que parece totalmente justa. «El ya no se comporta como solía. ¿Por qué yo he de hacerlo? Si no estoy obteniendo lo que debería, no tengo por qué seguir invirtiendo en ello». Y nos convencemos de que estamos haciendo lo justo y equitativo. Pero el fondo es de mezquina revancha.

El hijo recién nacido es una criatura que precisa todo posible cuidado y atención. Nos necesita cada minuto, las veinticuatro horas del día, siete días a la semana. Haces enormes sacrificios en tu vida y, aun así, esa criatura no te ofrece nada a cambio hasta pasado un tiempo.
Aun así, tu sigues cuidándolo, sustentándolo y protegiéndolo, ¿por qué razón? Porque tienes un estrecho compromiso con ese ser que acaba de llegar a tu vida, sin importar que recibas a cambio lo darás todo por el bienestar de ese pequeño, bueno esa misma fórmula de entrega es la que debemos aplicar en nuestro matrimonio.
La clave para entender la relación que existe entre Cristo y la Iglesia y el matrimonio es esa, Cristo nos amó, nos limpió, nos perdonó y nos sustenta aun sabiendo que nosotros somos incapaces de darle algo bueno, sabiendo que continuamente le fallamos. Él nos conoce plenamente, conoce nuestros errores, nuestras debilidades, nuestro pecado, pero aun así nos ama.
De esa misma forma debe funcionar nuestro matrimonio, con la misma entrega, capacidad de perdonar, de amar y de esperar. Aun conociendo todas las debilidades, pecado y falencias que tenga nuestro conyugue, soportando con amor y paciencia sus errores, sustentándolo física y espiritualmente, derramando sobre el todo aquello que a diario y sin falta recibimos de Cristo.


¡El día que Cristo deje de amar a su iglesia podrás dejar de amar a tu esposo!*

*Frase de Jhon Piper

martes, 23 de mayo de 2017

El Gran Misterio Parte 2: Por donde Comenzar


En el matrimonio hay tanto que hacer, que no sabemos siquiera por dónde empezar. Y es justamente ahí cuando Pablo nos dice: «Empiecen por lo básico pero fundamental, amando a su esposa como Dios nos ha amado en Jesús, y todo lo demás vendrá por añadidura», «Pablo se dio cuenta de que al instituir Dios el primer matrimonio de la historia de la humanidad, ya tenía a Cristo y a Su iglesia en mente. De hecho, es uno de los grandes propósitos de Dios en Su proyecto de unión entre el sacrificio de Cristo y Su pueblo redimido.
Ese es el verdadero secreto, que el evangelio de Jesús y la institución del matrimonio están mutuamente relacionados.

¿Qué es entonces necesario para que el matrimonio funcione? Conocer, desde luego, su secreto; esto es, su íntima relación con el evangelio, y cómo este ofrece poder y ejemplo para la relación marital. Así, la experiencia del matrimonio pondrá de relieve la belleza y la profundidad del evangelio, fomentando con ello una plena confianza por parte nuestra.
El matrimonio es el vehículo idóneo para remodelar nuestros corazones de dentro hacia fuera, proporcionando sólido fundamento a una vida compartida. El matrimonio es a la vez doloroso y maravilloso por ser reflejo del evangelio, relación en la que se aúnan de forma singular ambas cualidades. El evangelio revela una verdad sorprendente: somos pecadores en una medida que no nos atrevemos a reconocer, y al mismo tiempo somos amados y aceptados por Jesús como jamás pudimos imaginar.

El amor que no va acompañado de la verdad es mero sentimentalismo; nos reafirma y nos da aliento, pero sin hacernos reconocer nuestras faltas.

Los momentos duros y difíciles del matrimonio pueden hacernos experimentar ese amor de Dios para transformación, mientras que las experiencias positivas en pareja también servirán para transformarnos humanamente.
El evangelio puede llenar nuestros corazones con el amor de Dios, algo que nos ayuda a superar crisis de pareja en las que nuestra esposa o esposo no nos ama como debería, con la ventaja añadida de poder ver los defectos de nuestra pareja en su auténtica dimensión, comentarlos y, aun así, amar y aceptar a nuestra pareja.

La marca final distintiva de la plenitud en el Espíritu es, pues, la ausencia de orgullo y la renuncia al propio interés, lo que lleva a querer servir a los demás con humildad y deferencia.
Tenemos que aprender entonces a servir primero a los demás, ayudados por el Espíritu, para poder hacer frente con éxito a los retos y dificultades del matrimonio. Es por eso que es tan importante una soltería consciente, el saber aprovechar este tiempo sabiamente para formarnos en pos de tener un matrimonio que realmente glorifique al Señor.

Efesios 5:18 nos insta a literalmente, «ser llenos del Espíritu», como algo necesario en nuestra renovación de forma permanente. Sin la llenura del Espíritu Santo caminar de la mano tan estrechamente con otro pecador no será una tarea fácil.

Los creyentes debemos aprender por fin que el adorar a Dios con todo el corazón, teniendo la plena seguridad de Su amor en virtud de la obra de Cristo, es lo que llena el depósito de nuestra alma para vivir la realidad presente. De manera que, si lo que esperamos es recibir esa llenura de nuestra pareja, cuando esto es algo que tan solo viene de Dios, estaremos esperando lo imposible.

En Filipenses 2: 2-3, Pablo afirma que los cristianos estamos llamados a, «con humildad, considerar a los demás como superiores a nosotros mismos» esto quiere decir que debemos tener en cuenta los intereses ajenos por encima de los nuestros.

Es una realidad, que nos cuesta bastante en las relaciones con los amigos, la familia y los hermanos en la fe, anteponer los intereses ajenos a los propios, buscando complacerles antes que darnos gusto a nosotros mismos. Pero aplicar esos mismos principios a la relación de pareja en el matrimonio significa ponerlos en práctica en su forma más intensa.
De manera que tenemos tres alternativas:

a.   Se puede servir al otro con alegría
b.   Se puede hacer con resentimiento
c.   Se puede insistir egoístamente en que impere la propia voluntad.

La primera alternativa es la única que puede permitir que la relación de pareja perdure y prospere. Pero ¡cuán difícil y duro puede ser llegar a conseguirlo!

El mensaje cristiano de pura gracia debería llevarnos a ser humildes y a entender que no servimos y amamos a los demás por el beneficio que podamos obtener de ellos o por algo especial que puedan tener, sencillamente les amamos y les servimos porque el Señor ha hecho lo mismo con nosotros aun cuando estábamos muertos en delitos y pecados.

Por eso, esa dificultad de poner a los otros por encima de nuestros deseos y necesidades es lo que en verdad nos enseña es que somos seres pecadores centrados en nosotros mismos.

domingo, 5 de junio de 2016

5 TIPS PARA LA EDAD DE LOS BERRINCHES


Hoy leía una publicación de una mamita que como todas, nos preguntamos cuánto durará y qué tan terrible será la crisis de los 2, 3, 5 o 7 años.

Recuerdo escuchar a mi mama, a forma de consuelo diciéndome que cada tanto (tal vez cada dos años) venia una edad difícil, que estaría acompañada si bien por grandes cambios en las habilidades de nuestros pequeños, también por diversos berrinches, pataletas, etapas de desobediencia, llantos incomprensibles, en fin.

Y estas pequeñas crisis por llamarlas de alguna manera, no se comparan al temor que todos los padres sentimos de la esperada adolescencia.

Pensando entonces que responder a este comentario de los terribles dos, y recordando las diversas etapas que he vivido con mi hijo, quise escribir este post, pues realmente no es que debamos prepararnos para determinados cambios en las edades de nuestros hijos, lo que necesitamos es ir haciendo conciencia como padres, de que esos pequeños, hermosos e inocentes chiquitines son seres humanos y que como tal tienen una simiente de pecado.

Y puedo ver en este momento tú cara de asombro pensando que tal vez exagero, pues un pequeño de 2 o 5 años no puede tener pecado, si aún son tan dulces e inocentes… pero la palabra de Dios nos dice otra cosa: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5 Es importante que tengamos en cuenta que David no se refiere aquí a ningún pecado que haya cometido su madre, el habla de que conoce su condición de pecado, pecado, que heredamos de nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecado que nos hace estar lejos de Dios.

Teniendo esto claro, podemos ver que todas las manifestaciones de rebeldía, egoísmo, egocentrismo, que vemos en nuestros pequeños no son más que el obrar de nuestra naturaleza pecaminosa.

Así que lo que debemos hacer como padres es no desperdiciar ninguna etapa, ningún momento, para instruir a nuestros hijos en el evangelio, a veces creemos que ellos son muy pequeños y tontamente decidimos esperar un año más, unos meses más, etc. para comenzar a enseñarles e incluso para comenzar a disciplinarlos, pero allí es donde debemos dejar de lado la psicología de este mundo y obedecer a la sabiduría de la Palabra de Dios. “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” Proverbios 29:15

Así que quiero compartirte estos 5 principios bíblicos para la crianza de nuestros hijos:

1. LOS LÍMITES SON NECESARIOS:
La escritura hace énfasis en la disciplina, nos muestra que es la forma en la que nos corrige el Señor, nos muestra también que debemos vivir dentro de unos límites, que no son más que la muestra de su protección y su amor, esos mismos limites se convierten en un espejo que nos deja ver la magnitud de nuestro pecado (Romanos 7:7-9) nuestro error y que nos conducen de regreso a Él por el camino del arrepentimiento.
Por tanto, debemos comprender que aunque sean pequeños nuestros hijos debemos tener límites claros para ellos, y cuando ellos intenten sobrepasarlos deben saber también que tendrán que asumir la corrección que les hará entender que están tomando el camino incorrecto.
Los límites no coartan a nuestros hijos, los límites les permiten ver el camino a seguir.

2. LA DISCIPLINA HABLA DE TU AMOR:
“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” Hebreos 12:6 si la palabra disciplina nos parece aterradora, la palabra castigo lo es mucho más, pero la escritura nos muestra que la disciplina es necesaria, así como la reprensión y el castigo para nuestros hijos, “Quien no usa la vara no quiere a su hijo; quien lo ama, lo corrige a tiempo” Proverbios 13:24

La sabiduría de este mundo nos dice que la corrección física a nuestros hijos (entendiéndose en los límites del amor sano, como una reprensión y no como un acto de desahogo de ira) no les hace bien, pero una vez más insisto en que la “sabiduría” de este mundo no lo ha llevado más que a la ruina.

Cuando ejercemos la disciplina con la vara, en el momento justo, y en la medida justa, por ejemplo cuando hay una terrible pataleta, surtirá el efecto que la palabra nos sugiere, será una corrección a tiempo que en vez de hacerse regular, se hará cada vez más esporádica.

Basta con encender la televisión y ver algún noticiero para que veamos los casos terribles de jóvenes que nunca tuvieron la represión de sus padres y que se ven involucrados en actos terribles que ya no les costaran un azote de varita, sino que les costaran años tras una prisión o en peores casos la muerte. “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol” Proverbios 23:13-14

3. TU EJEMPLO ES FUNDAMENTAL PARA FORJAR EL CARÁCTER DE TU HIJO
Muchas veces nos preguntamos el porqué de ciertos comportamientos groseros o desafiantes de nuestros hijos, pero allí te pregunto: ¿Mujer, te sometes a tu esposo en amor, y les enseñas a tus hijos a través de ese sometimiento cual debe ser su actuar ante las autoridades y aun, como deben someterse a la Palabra de Dios? O sencillamente, ¿tu casa parece más un campo de batalla, donde tú te rebelas a tu marido y generas oposición a su forma de instruir y corregir a tus hijos? ¿Para tus hijos es claro quién es la autoridad y cabeza del hogar? ¿O viven bajo la disciplina de un monstruo de dos cabezas?
Varón: ¿Tratas y respetas a tu esposa con el amor que te demanda la Escritura? ¿O te burlas y la dejas por menos delante de tus hijos, haciendo que la menosprecien y le pierdan el respeto?, ¿tu actitud pasiva deja el terreno libre para que ellos desconozcan quien es la cabeza del hogar y la autoridad? ¿Te sometes a Cristo para ejercer un liderazgo amoroso a tu esposa?
Estas preguntas deben hacernos reflexionar, porque muchas veces la rebeldía de nuestros hijos no es más que el ejemplo que nosotros mismos les estamos dando, recordemos que la Palabra de Dios debe ponerse en práctica y debe ser nuestra norma de vida.

4. TUS HIJOS SIN IMPORTAR SU EDAD TIENEN LA CAPACIDAD DADA POR DIOS DE CONOCER SU PALABRA
No esperes a que tus hijos estén en edad escolar, a que caminen, a que hablen, etc. Para comenzar a instruirlos en la palabra de Dios, si bien es cierto que cada edad tiene un desafío distinto y unas herramientas distintas para enseñarles, eso no quiere decir que ellos por el obrar del Santo Espíritu de Dios no puedan ir comprendiendo la verdad del evangelio.
La Escritura debe ser presentada a ellos como lo que es, La Bendita Palabra de Dios, y no como una serie de historias mágicas y asombrosas; ellos desde pequeños deben reconocer que luchan con su pecado, deben saber que el propósito de la vida no es la satisfacción de ellos mismos, sino la Gloria de Dios, deben conocer al Dios Santo, Santo, Santo al que adoramos y este conocimiento les debe permitir entender la gravedad del pecado. Recuerda que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmos 111:10, Proverbios 1:7, Proverbios 9:10) y nuestro reto no es tener hijos excelentes en deportes, artes, idiomas, matemáticas, si no que nuestro reto es tener hijos sabios temerosos del Señor.

5. SUMÉRGETE EN LA ESCRITURA Y ORA CON DEVOCIÓN
Recuerda que en esta tarea que a veces pareciera agobiarnos no estamos solos, el Señor nos ira guiando, por eso debemos ser dóciles a la Palabra de Dios, a su instrucción, debemos llenar nuestra vida con la Palabra misma, refugiarnos en ella, pues si en algún momento te preguntaste si los hijos venían con un manual de crianza, la respuesta es Sí, la escritura es el manual que necesitamos para amarlos, exhortarlos, corregirlos e instruirlos “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:16 Pero recuerda que no podrás dar de aquello de lo que tu careces así que nuestra labor como padres nos exige un mayor compromiso con el estudio de la Palabra de Dios, así como con una vida de oración en la cual podamos clamar por nuestros hijos, y pedirle al Señor la sabiduría necesaria para levantarlos como hombres y mujeres de Dios.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6





martes, 20 de octubre de 2015

Sumisión y Sujeción, desde antes de la fundación del mundo!



“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” Efesios 5:21-22
Cuando hablas de la sumisión que una mujer debe tenerle a su esposo en este siglo, no se hacen esperar las voces que te tachan de machista, retrógrada, anticuada y demás. Y no me refiero a un contexto secular únicamente, porque tristemente en nuestros países latinoamericanos tenemos tan poco conocimiento escritural y estamos tan bombardeados de tendencias liberales en la iglesia, que también nos cuesta comprenderlo.
Por eso quiero que veamos que significa la palabra sumisión, en el contexto bíblico, para que seamos enriquecidas y podamos vivir la palabra realmente.
Cuando pensamos en sumisión, sujeción o subordinación, siempre pensamos en una posición inferior, consideramos que aquel que se somete o está subordinado, está bajo la autoridad de una persona, porque no tiene los mismos privilegios, capacidades o posición. Pero allí es donde comienza nuestro error, pues no podemos ver la palabra sumisión o subordinación como lo hace nuestra cultura, ya que nuestra perspectiva siempre debe ser bíblica.
Debemos comprender que los papeles establecidos para el hombre y la mujer en la iglesia y en la familia, no son prejuicios culturales, son principios bíblicos. Y negar estos principios, seria negar la autoridad y veracidad de las escrituras.
Ni el hombre es superior a la mujer, ni la mujer es superior al hombre, ante Dios los dos son iguales en importancia, iguales en su ser. (Gálatas 3:28-29)
La escritura siempre nos presenta figuras cotidianas que representan verdades espirituales, es el caso del matrimonio, por ejemplo, que nos señala el amor de Cristo por su iglesia; de esta misma manera el principio de autoridad y sujeción entre el hombre y la mujer refleja una verdad superior que trasciende a la relación entre los géneros, y esta es la relación entre las personas de la Trinidad.
Entre los miembros de la trinidad vemos una relación perfecta de sometimiento, sumisión y sujeción; todos sus miembros son iguales en importancia, naturaleza, atributos y  merecen la misma gloria y honor; pero también vemos que cada uno tiene un rol o papel diferente que desempeñar en cuanto al plan de redención:
El Padre envió a su hijo para ser el autor y consumador de ese plan perfecto llamado redención (Juan 3:16), el hijo siendo igual en gloria y honor, se despojó de todo ello (Filipenses 2:7) para encarnarse y llevar a cabo el plan de su padre.
Durante todo su ministerio Cristo nos dejó en claro que su propósito era hacer la voluntad del padre (Juan 4:34), siendo El Dios mismo, siempre estuvo sujeto al Padre y siempre se deleitó en hacer su voluntad (Juan 6:38).
El Espíritu Santo, vino a ser el consolador, vendría enviado en nombre de Cristo (Juan 14:16), su papel seria recordar las palabras de Jesús, consolar, confortar (Juan 14:16). El mismo sería la garantía de las promesas del Padre y del Hijo.
En la persona de la Trinidad, vemos que el hijo esta sujeto al Padre y que el Espíritu Santo está sujeto al Padre y al Hijo. Podríamos decir entonces, que ¿el Espíritu Santo es inferior al Padre y al Hijo?,  ¿No declara la escritura que la trinidad es Dios en tres personas?
Si la Trinidad nos proporciona un claro ejemplo de lo que son los roles, la sujeción, la sumisión voluntaria y el importante papel que tiene cada uno de sus miembros, ¿Por qué hemos de menospreciar entonces los roles dados al hombre y a la mujer?
El papel del varón es el de cuidar, amar y sustentar a su esposa, así como Cristo lo hace con la iglesia, él tiene el papel de dirigir, guiar, enseñar, no solamente en su hogar sino también en la iglesia. Es un rol que demanda mucha responsabilidad y por lo cual él será llamado a rendir cuentas, pues es Cristo mismo la cabeza del varón; o acaso ¿Olvidamos que el Señor se dirigió primero a Adán, aquel día nefasto en el Edén?
En tanto, el papel de la mujer es el de apoyar al varón, cuidar y enseñar a sus hijos. Su función es cuidar, sostener, amar.  Ella tiene un papel como el de Cristo en la trinidad pues está sujeta a su esposo, pero también es ese soporte y consuelo, como lo es el Espíritu Santo.
No debemos olvidar que la caída tuvo efectos devastadores en todo cuanto conocemos, en todo cuanto fue creado, por eso mismo, estas relaciones que fueron concebidas para dar un orden y armonía a la humanidad hoy las vemos empañadas y quebradas como consecuencia del pecado.
Hoy vemos que muchos hombres no quieren tomar su papel de autoridad, de liderazgo y otros quieren hacerlo por la fuerza, menospreciando y maltratando a la mujer; nosotras a su vez queremos luchar por ese papel de autoridad a toda costa, ese espíritu rebelde del Edén, nos acompaña y nos impide someternos en amor a nuestros esposos y al orden y autoridad de la iglesia.
Pero esto no quiere decir que ese efecto devastador del pecado deba seguir acompañándonos, pues en Cristo somos una nueva creación, él ha hecho todas las cosas nuevas.
Así que vivamos como nos enseña el Señor a través del apóstol Pablo permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad (1 Timoteo 2:15) vivamos como mujeres que aman la piedad, que entienden y honran el plan perfecto de Dios para la familia y la iglesia, seamos ese reflejo glorioso del amor que no se envanece y que no busca lo suyo, dejemos de buscar nuestra propia gloria y busquemos la gloria de Dios, pues El a su tiempo se encargara de que ¡Sean reconocidos sus logros, y públicamente alabadas sus obras! (Proverbios 31:31)

**Escrito para MujerIdonea.com

domingo, 13 de septiembre de 2015

Que significa realmente, Ayuda Idónea?



Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada. Génesis 2:18
Muchas veces hemos leído y escuchado el término ayuda idónea, pero realmente entendemos qué significa?
La Real Academia de la lengua define “idóneo”, como algo adecuado y apropiado para algo.
¿Qué quiso establecer el Señor entonces, cuando nos creó y determinó que haría para Adán una ayuda Idónea? la palabra hebrea usada por Dios para describir el objetivo de la creación de la mujer es “Ezer Kenegdo” que literalmente puede traducir, ayuda divina que esta frente a él;  en diferentes versiones bíblicas encontramos que esta traducción se interpreta como: ayuda adecuada, ayuda idónea, ayuda ideal, ayuda a su medida, capaz de ayudarlo y ser como el, que este delante de él.
Todas esas traducciones y definiciones nos permiten ir armando un cuadro mucho más completo del maravilloso significado que tiene esa palabra.
Para nosotras las mujeres, entender claramente su significado, representa no solo entender nuestro origen sino nuestro propósito.
La escritura comienza narrándonos la creación de todo cuanto conocemos, Dios por medio de su palabra creó todas las cosas, El habló y fueron hechas; pero con el Hombre ocurrió algo diferente, Dios se tomó el trabajo de formarlo con sus manos y soplar aliento de vida sobre él. Dios preparó un lugar hermoso y propicio para el hombre, lo llenó de animales, vegetación, sol, luna y estrellas y vio Dios que todo aquello que había creado era bueno en gran manera, entonces, en su perfección trina decide crear al hombre, no de cualquier manera sino a su imagen y semejanza, creado no solo para que fuese un mayordomo en la tierra sino para que tuviera una relación con El.
Hombres y mujeres somos fruto de esa creación divina.
El Génesis nos relata el proceso de la creación, y constantemente nos deja ver la expresión: “vio Dios que era bueno..” Pero en el momento en el que Dios crea al varón, surge un gran contraste con esta expresión, pues Dios dice: “No es bueno que el Hombre esté solo, y en ese momento decide crear un ser que le complemente, que sea de su misma naturaleza, con la misma importancia ante sus ojos, pues no solo ordena que exista sino que también se toma el trabajo de crearla, Dios conduce a Adán a un profundo sueño y entonces de su costilla forma a la mujer; de toda la creación con ningún otro ser Adán tendría una relación más importante e íntima que con Eva, el hombre no debía estar solo y por eso Dios le había dado esta compañera.
Hay una gran riqueza en entender la profundidad del versículo 18 del Génesis 2, pues saber quiénes somos y de dónde venimos es lo que realmente nos da identidad, no necesitamos sentirnos identificadas con nada diferente que con el propósito perfecto de Dios de darle gloria, Dios se tomó el mismo precioso trabajo de crearnos tanto a los hombres como a las mujeres, a cada uno de una manera especial, Adán fue formado del polvo de la tierra y Eva fue formada de Adán, los dos son una unidad perfecta, diferentes personas, con diferentes roles, pero una completa y perfecta unidad, así como lo es la trinidad en sus tres personas, Padre, hijo y espíritu Santo.
Cuando vemos entonces, la grandeza de nuestra creación, tenemos clara nuestra identidad. saber quién soy yo no me pone en competencia con mi entorno, ni me inquieta ni me amenaza, sencillamente puedo gozarme en el propósito para el que fui creada, tener una relación con Dios y darle Gloria, es precisamente esa relación con Dios la que no permite que nos confundamos respecto a nuestra relación con los otros.
¿Entonces somos una creación idónea o adecuada para qué?
La respuesta es corta y sencilla: idónea o adecuada para reflejar la Gloria de Dios en cada área de nuestra vida, El Señor nos dotó de todo cuanto necesitamos para cumplir este propósito: nuestra sensibilidad, tenacidad, resistencia, fortaleza, dulzura, perseverancia y demás, hacen de nosotras no solamente ese complemento perfecto para el hombre sino que somos el complemento perfecto en el plan de Dios.
Sea cual sea la etapa de tu vida en la que te encuentres, soltera, casada, con hijos, joven, anciana, recuerda que tu propósito es darle gloria a Dios con tu relación con tus semejantes reflejando todo eso que es El; gózate en ser una mujer conforme a la Palabra, recuerda que no estás en el mundo por azar y que el papel que Dios diseño para ti es el más importante que puedes desempeñar, gózate y hónralo siendo hija, hermana, amiga, madre, esposa, sierva; vive para darle gloria, deléitate en su palabra, permite que ese sea el verdadero espejo en el cual deseas mirarte a diario, no busques tu identidad en una pantalla de tv o en un perfil de Facebook, no determines tu valor por el número de likes que tienes, por la tersura de tu piel, o por los títulos o cargos que puedes tener.
Busca tu esencia en Dios, mira al varón no como tu competencia o como tu desafío, sino como tu complemento, sométete a el no como un acto de resignación, sino como un acto de perfecto amor entendiendo que en esa hermosa relación que es el matrimonio, es donde más se refleja la semejanza a Dios, pues dos personas diferentes se hacen una sola ante los ojos de Dios.
Espero que ahora puedas comprender mejor el grandioso significado de la palabra idónea, y que te empeñes día a día en vivir siendo esa ayuda adecuada, ayuda ideal!!
**Escrito para www.mujerIdonea.com

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