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martes, 30 de enero de 2018

UNA MUJER CON UN PORTE REVERENTE


En el versículo 1 del capítulo dos, el apóstol Pablo le da una importante indicación a Tito que nos permite entender con mayor claridad la fuerza de las instrucciones siguientes: Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina traduce en RV60, pero me gusta mucho mas el énfasis que le da la biblia al día edición Tyndale: Pero tú conviértete en paladín de la pureza de vida que concuerda con el verdadero cristianismo.

De manera que las instrucciones que Pablo va a darle a Tito sobre lo que este debe enseñarle a la iglesia naciente, harían parte de las características de una iglesia pura y verdadera.

2:3 Las ancianas (mujeres mayores y maduras en el evangelio y esposas de oficiales de la iglesia) deben ser reverentes en su porte.

Este versículo es uno de los versículos que nos enseñan que la biblia es tan actual para nosotras como para aquellas mujeres de creta.

La expresión reverentes en su porte es la traducción de la palabra griega “hieroprepes” la cual es empleada solamente aquí en el nuevo testamento y tiene en su raíz el significado de poseer cualidades sacerdotales y servía para hacer referencia a todo lo que es apropiado para la santidad. Las ancianas deben ser ejemplos piadosos de santidad.[1]

De manera que la expresión reverentes en su porte atañe acerca de aspectos interiores y exteriores. Los aspectos exteriores obviamente son un reflejo directo de lo que hay en nuestro corazón, de ellos mencionaremos la forma de comportarse y vestirse, ¿entonces de qué manera debe lucir una mujer creyente? La respuesta la encontramos en 1 Timoteo 2:9-11 que se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Aun en la iglesia de Cristo hoy encontramos mujeres que carecen de todo principio bíblico para vestirse, probablemente estarás pensando que esto es una exageración, que en pleno siglo 21 cada uno es libre de vestirse como le venga en gana, y esta puede ser una verdad para el mundo, pero no para nosotras como siervas de Cristo.

quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la Escritura sobre nuestra forma de vestir, ¿cómo debe verse una mujer cristiana? ¿acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Vamos a Levítico 19:19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.”

Aquí vemos un principio fundamental en el cual podemos ver como el Señor nos quiere separados, apartados, hasta en las cosas que parecieran mínimas en nuestra cotidianidad, debemos ser diferentes.

“Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que, en Éfeso siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. el vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 

Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. [2]

Podríamos pensar que la atracción por las joyas, el maquillaje o los vestidos costosos no tienen nada que ver con nuestra moralidad o espiritualidad, pero realmente si tienen una relación muy estrecha, pues donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo.

Todo aquello que nosotros somos parte de lo que creemos, Lucas lo expresa de esta manera: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (lucas 6:45)y aunque el versículo hace referencia a lo que decimos, también vemos claramente que aplica a aquello que mostramos con nuestro ser, nuestras actitudes y en este caso nuestra apariencia.

 ¿Sabías que le puedes decir mucho a los hombres sin decir una sola palabra? Amigas, nuestra ropa y nuestra apariencia, es uno de los medios más poderosos que tenemos como mujeres para comunicarnos, expresando lo que tenemos en el corazón, nuestros valores y lo que creemos. Nancy DeMoss Wolgemuth

Siempre que estés frente al espejo cuestiona cual es la verdadera intención de tu corazón para usar lo que vas a ponerte, evalúa que quieres proyectar, evalúa si lo que vas a usar es coherente a tu edad.

una mujer debe ser modesta, no sensual y provocativa. Debe disfrutar de la libertad que ella tiene en el Señor de llevar maquillaje y vestido bonito, pero no ser ostentoso y vana. Más bien ella debe adornarse por sus buenas obras.[3]

Citare textualmente un fuerte comentario de Calvino que nos debe hacer pensar un poco más frente al espejo: “Porque indudablemente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos”.

Nancy DeMoss Wolgemuth menciona unas pautas que como mujeres debemos tener en cuenta a la hora de vestirnos que son muy interesantes y apropiadas:
Examine las piezas individuales de su guardarropa, párese frente a un espejo, Inclínese hacia delante y pregúntese: " ¿Se ven partes íntimas que un hombre (aparte de su esposo, si es casada) no debería ver?". Si la respuesta es " Si", está vestida sin recato. 

Mírese desde todos los ángulos: El frente, la espalda, los lados, mientras camina, se sienta, se mueve se estira y se inclina. Recuerde, a menudo nos inclinamos para recoger paquetes o cargar un niño, o para entrar y salir del auto. Pregúntese: " Qué van a notar y ver los demás?
¿Adónde se dirigirá la atención de los demás: ¿A los pechos, las caderas, los muslos...? ¿Por qué me quiero poner esta ropa? ¿Por qué me gusta esta moda?
La actitud de su corazón es clave. Pídale al Señor que le ayude a representarlo bien. Pídale un corazón dispuesto aprender, abierto y obediente.
Si está casada, pídale a su esposo que la ayude a entender lo que su ropa y su apariencia comunican a los hombres.
Pregúntele si su ropa es recatada, Si no está casada. hágale estas mismas preguntas a su padre, o alguna mujer mayor.
Pregúntese: " ¿Que van a notar y a ver los demás?".
Reflexione de manera devota: " ¿Soy realmente recatada, conforme a las normas de Dios?" Luego tome la decisión de convertirse en una mujer con un corazón conforme a Dios ¿ Desea que su apariencia revele un corazón recatado y piadoso?

Si es así, me gustaría animarla a tomar estas siete decisiones:
1.Decida vivir para agradar a Dios.
2. Rinda (dedique) su cuerpo a Dios. Diga: " Señor, este cuerpo te pertenece".
3. Decida ser recatada porque eso es lo que agrada a Dios
4.Decida ser pura (interna y externamente).
5. Decida no vestirse nunca de una forma que pudiera tentar a los hombres a tener pensamientos lascivos.
6.Esté dispuesta a ir contra la cultura, siempre que la cultura sea contraria a la Palabra y los caminos de Dios.
7.Sea humilde y abierta a la opinión de los demás .

Recuerde que es posible tener una apariencia externa recatada al tiempo que se tiene el corazón de un fariseo (critico, que se cree muy justo y bueno e inclinando a juzgar a quienes no son de la misma opinión). El recato no significa que usted posea la verdad absoluta.
Dé a Dios lugar y tiempo para trabajar en la vida de otras personas. No diga " Porque yo lo veo así, así es como debería ser". Recuerde: " ¡Usted no es el Espíritu Santo! 

Pídale a Dios ayuda para comunicar a los demás de una manera atrayente a un comportamiento recatado. Diga la verdad con ternura, compasión y amor. Haga que la verdad sea lo más atractiva posible.[4]
Mencionamos al inicio de esta sección que el porte reverente hace referencia a la forma de vestir y a la forma de comportarse veamos ahora cual debe ser el comportamiento que se espera de una mujer piadosa.

Una mujer piadosa, tiene buenos modales, no se irrita fácilmente, no asume posiciones tan “modernas” como el “usted no sabe quién soy yo” siempre tiene al prójimo como importante para ella, está dispuesta a servir, sabe sazonar una conversación tensa con una palabra dulce, es una mujer que sabe que no necesita demostrar que es superior a nadie, ni a los gritos ni a los empujones, hace un reclamo con suavidad, corrige con amor.

No quiere decir que sea una mujer que no mire a los ojos o que ande con la cabeza baja, que susurre para hablar, pues las serpientes también se arrastran y susurran antes de acechar con su veneno mortal.
***
Por el contrario, las mujeres que son realmente reverentes en su comportamiento disfrutan de la vida. Se ríen y hablan lo suficientemente alto para que otros oigan. No tienen una idea falsa de la espiritualidad. Ellas se divierten y aman al Señor. Quienes hacer otras cómodos. Muestran amor a los demás actuando correctamente, al regocijarse cada día que hizo el Señor. Su vestimenta, actitud y comportamiento son agradables al Señor. Se trata de una versión modernizada de las “santas mujeres” (1 Pedro 3: 5) De esta manera, la mujer Tito 2 debe ser reverente en su comportamiento. Ella también no debe ser de chisme malicioso.


[1] Comentario Mac Arthur del Nuevo testamento. Tito
[2] Comentario de Calvino sobre 1 de Timoteo
[3] El carácter de la Mujer Tito 2 Marta Peace
[4] Libro la Apariencia. Nancy de Mos 

lunes, 24 de agosto de 2015


EL PRINCIPIO BÍBLICO DE LA IMAGEN DE LA MUJER DE DIOS

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Mucho se ha discutido sobre el papel de la mujer en la iglesia y la familia, pero hoy quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la escritura sobre nuestra forma de vestir, como debe verse una mujer cristiana? acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Por eso hoy quiero compartir este breve fragmento del comentario a las epístolas Paulinas que realizo Juan Calvino, pues aunque su lenguaje pudiese sonar un poco crudo es actual y real, en cuanto a la imagen que debe proyectar una mujer Cristiana:

"En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios" 1 de Timoteo 2:9-10 NVI


Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que en Éfeso, siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. 
El vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 
Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. 
Los gobernantes pueden ciertamente hacer leyes, por medio de las cuales el furor por los gastos superfluos puede restringirse hasta cierto punto; pero los maestros piadosos, cuya misión es guiar las conciencias, deben tener siempre presente el fin de los usos lícitos. Esto al menos deberá solucionarse indiscutiblemente: que todo lo relacionado con el vestido que no esté de acuerdo con la modestia y la sobriedad tendrá que rechazarse.

Sin embargo, debemos siempre comenzar con las disposiciones; porque donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo. Mas por cuanto los hipócritas comúnmente se valen de todos los pretextos que pueden encontrar para ocultar sus perversas inclinaciones, nos vemos obligados a señalar lo que observamos. Sería mucha bajeza negar lo apropiado de la modestia como el adorno peculiar y constante de las mujeres virtuosas y castas, o el deber de todas de observar la moderación. Todo lo que se oponga a estas virtudes no podrá justificarse. Pablo critica expresamente ciertas clases de superfluidad, tales como el pelo rizado, las joyas y los anillos de oro; y no es que prohíba expresamente el uso del oro o de las joyas, sino que, siempre que se exhiben de manera ostentosa, por lo regular traen consigo otros males que he mencionado, provenientes de la ambición o de la falta de castidad. 
Porque indudablente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos.

**Tomado de Comentario a las Epistolas Paulinas JUAN CALVINO

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