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martes, 30 de enero de 2018

UNA MUJER CON UN PORTE REVERENTE


En el versículo 1 del capítulo dos, el apóstol Pablo le da una importante indicación a Tito que nos permite entender con mayor claridad la fuerza de las instrucciones siguientes: Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina traduce en RV60, pero me gusta mucho mas el énfasis que le da la biblia al día edición Tyndale: Pero tú conviértete en paladín de la pureza de vida que concuerda con el verdadero cristianismo.

De manera que las instrucciones que Pablo va a darle a Tito sobre lo que este debe enseñarle a la iglesia naciente, harían parte de las características de una iglesia pura y verdadera.

2:3 Las ancianas (mujeres mayores y maduras en el evangelio y esposas de oficiales de la iglesia) deben ser reverentes en su porte.

Este versículo es uno de los versículos que nos enseñan que la biblia es tan actual para nosotras como para aquellas mujeres de creta.

La expresión reverentes en su porte es la traducción de la palabra griega “hieroprepes” la cual es empleada solamente aquí en el nuevo testamento y tiene en su raíz el significado de poseer cualidades sacerdotales y servía para hacer referencia a todo lo que es apropiado para la santidad. Las ancianas deben ser ejemplos piadosos de santidad.[1]

De manera que la expresión reverentes en su porte atañe acerca de aspectos interiores y exteriores. Los aspectos exteriores obviamente son un reflejo directo de lo que hay en nuestro corazón, de ellos mencionaremos la forma de comportarse y vestirse, ¿entonces de qué manera debe lucir una mujer creyente? La respuesta la encontramos en 1 Timoteo 2:9-11 que se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Aun en la iglesia de Cristo hoy encontramos mujeres que carecen de todo principio bíblico para vestirse, probablemente estarás pensando que esto es una exageración, que en pleno siglo 21 cada uno es libre de vestirse como le venga en gana, y esta puede ser una verdad para el mundo, pero no para nosotras como siervas de Cristo.

quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la Escritura sobre nuestra forma de vestir, ¿cómo debe verse una mujer cristiana? ¿acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Vamos a Levítico 19:19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.”

Aquí vemos un principio fundamental en el cual podemos ver como el Señor nos quiere separados, apartados, hasta en las cosas que parecieran mínimas en nuestra cotidianidad, debemos ser diferentes.

“Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que, en Éfeso siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. el vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 

Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. [2]

Podríamos pensar que la atracción por las joyas, el maquillaje o los vestidos costosos no tienen nada que ver con nuestra moralidad o espiritualidad, pero realmente si tienen una relación muy estrecha, pues donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo.

Todo aquello que nosotros somos parte de lo que creemos, Lucas lo expresa de esta manera: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (lucas 6:45)y aunque el versículo hace referencia a lo que decimos, también vemos claramente que aplica a aquello que mostramos con nuestro ser, nuestras actitudes y en este caso nuestra apariencia.

 ¿Sabías que le puedes decir mucho a los hombres sin decir una sola palabra? Amigas, nuestra ropa y nuestra apariencia, es uno de los medios más poderosos que tenemos como mujeres para comunicarnos, expresando lo que tenemos en el corazón, nuestros valores y lo que creemos. Nancy DeMoss Wolgemuth

Siempre que estés frente al espejo cuestiona cual es la verdadera intención de tu corazón para usar lo que vas a ponerte, evalúa que quieres proyectar, evalúa si lo que vas a usar es coherente a tu edad.

una mujer debe ser modesta, no sensual y provocativa. Debe disfrutar de la libertad que ella tiene en el Señor de llevar maquillaje y vestido bonito, pero no ser ostentoso y vana. Más bien ella debe adornarse por sus buenas obras.[3]

Citare textualmente un fuerte comentario de Calvino que nos debe hacer pensar un poco más frente al espejo: “Porque indudablemente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos”.

Nancy DeMoss Wolgemuth menciona unas pautas que como mujeres debemos tener en cuenta a la hora de vestirnos que son muy interesantes y apropiadas:
Examine las piezas individuales de su guardarropa, párese frente a un espejo, Inclínese hacia delante y pregúntese: " ¿Se ven partes íntimas que un hombre (aparte de su esposo, si es casada) no debería ver?". Si la respuesta es " Si", está vestida sin recato. 

Mírese desde todos los ángulos: El frente, la espalda, los lados, mientras camina, se sienta, se mueve se estira y se inclina. Recuerde, a menudo nos inclinamos para recoger paquetes o cargar un niño, o para entrar y salir del auto. Pregúntese: " Qué van a notar y ver los demás?
¿Adónde se dirigirá la atención de los demás: ¿A los pechos, las caderas, los muslos...? ¿Por qué me quiero poner esta ropa? ¿Por qué me gusta esta moda?
La actitud de su corazón es clave. Pídale al Señor que le ayude a representarlo bien. Pídale un corazón dispuesto aprender, abierto y obediente.
Si está casada, pídale a su esposo que la ayude a entender lo que su ropa y su apariencia comunican a los hombres.
Pregúntele si su ropa es recatada, Si no está casada. hágale estas mismas preguntas a su padre, o alguna mujer mayor.
Pregúntese: " ¿Que van a notar y a ver los demás?".
Reflexione de manera devota: " ¿Soy realmente recatada, conforme a las normas de Dios?" Luego tome la decisión de convertirse en una mujer con un corazón conforme a Dios ¿ Desea que su apariencia revele un corazón recatado y piadoso?

Si es así, me gustaría animarla a tomar estas siete decisiones:
1.Decida vivir para agradar a Dios.
2. Rinda (dedique) su cuerpo a Dios. Diga: " Señor, este cuerpo te pertenece".
3. Decida ser recatada porque eso es lo que agrada a Dios
4.Decida ser pura (interna y externamente).
5. Decida no vestirse nunca de una forma que pudiera tentar a los hombres a tener pensamientos lascivos.
6.Esté dispuesta a ir contra la cultura, siempre que la cultura sea contraria a la Palabra y los caminos de Dios.
7.Sea humilde y abierta a la opinión de los demás .

Recuerde que es posible tener una apariencia externa recatada al tiempo que se tiene el corazón de un fariseo (critico, que se cree muy justo y bueno e inclinando a juzgar a quienes no son de la misma opinión). El recato no significa que usted posea la verdad absoluta.
Dé a Dios lugar y tiempo para trabajar en la vida de otras personas. No diga " Porque yo lo veo así, así es como debería ser". Recuerde: " ¡Usted no es el Espíritu Santo! 

Pídale a Dios ayuda para comunicar a los demás de una manera atrayente a un comportamiento recatado. Diga la verdad con ternura, compasión y amor. Haga que la verdad sea lo más atractiva posible.[4]
Mencionamos al inicio de esta sección que el porte reverente hace referencia a la forma de vestir y a la forma de comportarse veamos ahora cual debe ser el comportamiento que se espera de una mujer piadosa.

Una mujer piadosa, tiene buenos modales, no se irrita fácilmente, no asume posiciones tan “modernas” como el “usted no sabe quién soy yo” siempre tiene al prójimo como importante para ella, está dispuesta a servir, sabe sazonar una conversación tensa con una palabra dulce, es una mujer que sabe que no necesita demostrar que es superior a nadie, ni a los gritos ni a los empujones, hace un reclamo con suavidad, corrige con amor.

No quiere decir que sea una mujer que no mire a los ojos o que ande con la cabeza baja, que susurre para hablar, pues las serpientes también se arrastran y susurran antes de acechar con su veneno mortal.
***
Por el contrario, las mujeres que son realmente reverentes en su comportamiento disfrutan de la vida. Se ríen y hablan lo suficientemente alto para que otros oigan. No tienen una idea falsa de la espiritualidad. Ellas se divierten y aman al Señor. Quienes hacer otras cómodos. Muestran amor a los demás actuando correctamente, al regocijarse cada día que hizo el Señor. Su vestimenta, actitud y comportamiento son agradables al Señor. Se trata de una versión modernizada de las “santas mujeres” (1 Pedro 3: 5) De esta manera, la mujer Tito 2 debe ser reverente en su comportamiento. Ella también no debe ser de chisme malicioso.


[1] Comentario Mac Arthur del Nuevo testamento. Tito
[2] Comentario de Calvino sobre 1 de Timoteo
[3] El carácter de la Mujer Tito 2 Marta Peace
[4] Libro la Apariencia. Nancy de Mos 

miércoles, 17 de enero de 2018

SIENDO UNA MUJER SABIA Y PRUDENTE



Proverbios 31:26 (RVR1960) Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.

El libro de proverbios está lleno de versículos que nos enseñan que es la sabiduría y que nos permiten hacer una clara diferencia entre una persona sabia y una necia, quiero que comencemos con este versículo:
Proverbios 1:7 (RVR1960) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Proverbios 9:10 (RVR1960) El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
Salmos 111:10 (RVR1960) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tiene todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.

Estos versículos nos permiten concluir que la sabiduría en una mujer es seña indudable de que es una mujer que ama a Dios con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas (Deuteronomio 6:5, Marcos 12:30) es una mujer que le teme y que busca agradarle.

Una mujer sabia busca lo mejor para su familia, obra de la mejor manera y está en una constante introspección analizando los aspectos de su vida que deba mejorar, buscando continuamente las áreas de su vida que deba rendir al señorío de Cristo (salmo 139:23-24)

Tito 2:3-5 (RVR1960) Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Una mujer está llamada a buscar continuamente la sabiduría en su vida, Santiago nos dice que si carecemos de ella debemos pedirle al Señor que nos llene de ella (Santiago 1:5) no hay un adorno más precioso o algo que engalane más nuestro ser que ser mujeres sabias y prudentes.

Pablo en su carta a Tito, conocida como una epístola pastoral, (esto quiere decir que es como una carta de instrucciones de Pablo a Tito sobre cómo manejar asuntos de la iglesia) hace un importante señalamiento acerca de las mujeres y su comportamiento, estas recomendaciones no son exclusivas de Pablo, pues Pedro también insiste en estos aspectos del carácter de la mujer.

Muchas personas mal interpretan este pasaje de dos maneras:

1.   Creen que estas características enumeradas en Tito 2:3-5 justifican el pastorado o el llamamiento como oficiales de la iglesia a las mujeres, cosa que no es así, pues cuando en el texto se les llama ancianas, hace referencia a su condición de esposas de diáconos y ancianos y a su edad y madurez en Cristo.

2.   Muchas mujeres creen que estas características solo deben guardarse por parte de mujeres que son esposas de pastores o de algún oficial de la iglesia.

Los versículos 3 al 5 de Tito 2 son un llamado al carácter integro que debe tener cualquier mujer que profese ser cristiana, y esto lo podemos comprobar con la afirmación final que tiene el texto, la cual se convierte en el objetivo final de aquella instrucción: “para que le Palabra del Señor no sea Blasfemada”.

De manera que tenemos una gran responsabilidad como mujeres, de comportarnos conforme lo establece la escritura, nuestro testimonio es sumamente influyente con nuestros esposos, con nuestros hijos y con nuestras hermanas más jóvenes en la fe y en edad también.

Muchas mujeres con el avance de la reforma han malentendido su papel en la iglesia, el hecho de no poder pararse en un púlpito a enseñar o por no poder liderar en sus congregaciones les ha llevado a pensar que son invisibles para la obra de Dios, pero están muy equivocadas, contrario a lo que podemos pensar, el papel de la mujer es vital para el funcionamiento de la iglesia y para la expansión del evangelio de Cristo.

¿Qué hubiese sido de la iglesia naciente sin un Timoteo que no fuese instruido por una madre y una abuela piadosas?

¿Qué hubiese ocurrido con Moisés si su madre no hubiese aprovechado sabiamente los años de su niñez para instruirlo?

¿Que hubiese pasado con Apolos si correctamente no hubiese sido instruido por Priscila y Aquiles?

La iglesia primitiva se reunió se fortaleció y se sostuvo gracias al arduo trabajo de muchas mujeres que no buscaron su propio reconocimiento, sino que, siguiendo los pasos de Cristo, buscaron incansablemente la Gloria del Padre.


De manera que, es nuestra responsabilidad como mujeres de este siglo, ser un estandarte de comportamiento y carácter bíblico.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Siendo una Mujer Disciplinada



SIENDO UNA MUJER DISCIPLINADA

15 Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas.

Una mujer disciplinada, establece horarios, prioridades y da lugar a lo realmente importante.

Es una mujer que no es dada a la pereza o al sueño, Proverbios 19:15 (RVR1960) La pereza hace caer en profundo sueño, Y el alma negligente padecerá hambre.
Es una mujer que sabe que debe aprovechar bien su día y por eso se levanta desde muy en la mañana a preparar todas las cosas, alimenta a su familia y también a sus criadas, si esta mujer bien tenia colaboradoras en su casa, no era una mujer atenida, ella no les pedía a sus empleadas nada que ella misma no pudiera hacer también, se preocupaba por el bienestar de todos.

Una mujer que cultiva la disciplina en su vida, se exige, tiene la capacidad de organizar su día, su semana, puede establecer un tiempo para estudiar la Palabra, un tiempo para su oración. Ella sabe cuán importante es enseñar esa disciplina a sus hijos por ello también destina tiempo para enseñarles la Palabra, para enseñarles a orar.

17 Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos.

Esta expresión nos deja ver que esta es una mujer que siempre está preparada y dispuesta, ceñir los lomos era equivalente a recogerse el vestido estar preparada para alguna actividad que requería movimiento y prontitud. Esta era una mujer trabajadora. “Ceñir” significa rodear o envolver con una faja o cinturón. En los tiempos de la Biblia tanto los hombres como las mujeres usaban vestidos o túnicas. Si la túnica no tenía cinturón, interfería con la habilidad de la persona de andar libremente. 

La mujer virtuosa tiene una reserva de fuerza interior que puede energizarla y capacitarla para realizar tareas que requieren de mucho esfuerzo físico. Ella no está debilitada por la pereza o haraganería, sino que es un hermoso ejemplo de diligencia y laboriosidad. George Lawson la describe de esta manera: “Tal como el óxido se apega al metal que se usa rara vez, así la indolencia o desgano ponen óxido en las fuerzas del cuerpo y la mente; y las personas ociosas esas excusas para su conducta que al principio son meros pretextos. La mujer virtuosa es de temple muy diferente. Ella no rehúsa nada de su responsabilidad por aversión al trabajo; y al ejercer su fuerza con alegría, ella la aumenta. Su labor le da salud y vigor, y presteza para acometer nuevas tareas, de modo que ella puede realizar con facilidad y tranquilidad las tareas que a otras mujeres les parecen imposibles. (Comentario en Proverbios)”.[1]



[1] Estudios bíblicos en español de la Middletown Bible Church

sábado, 27 de mayo de 2017

El gran Misterio Parte 4: Tiempo de Amar


Parte de la relación estrecha que tiene el matrimonio con la relación de Cristo y la iglesia es que en él se puede ser plenamente conocido y ser verdaderamente amado, y esto por increíble que pueda parecer, es muy parecido a ser amado por Dios.

La norma que rige para todos sin excepción es extremadamente simple. No perdamos el tiempo planteándonos si «amamos» a nuestro prójimo; actuemos de inmediato como si en verdad fuera así, cuando nos comportamos como si amáramos a alguien, sucede que acabamos amando de verdad a esa persona. Si afrentamos a alguien que nos desagrada, nos desagradará aún más. Si la tratamos bien, el rechazo decrecerá…

En la sociedad actual, los sentimientos son la base previa a todo comportamiento amoroso. Y esa puede ser, sin duda, una verdad muy grande. Pero incluso es más cierto todavía que toda acción realizada por amor puede acabar generando sentimientos genuinamente amorosos.
Nuestra cultura exalta la pasión romántica y, cuando las cosas se tuercen, lo primero que decimos es: «Si esta fuera la persona idónea con quien casarme, mis sentimientos no serían tan fluctuantes». Dejamos nuestras decisiones más importantes a merced de nuestros sentimientos, en lugar de orientar nuestros sentimientos sobre la base de las decisiones ,as importantes que debemos tomar.

En cualquier posible relación, habrá momentos de angustiosa incertidumbre en los que los sentimientos parecerán estar por completo ausentes. Y cuando eso suceda, será necesario recordar que, en esencia, el matrimonio es un pacto, una alianza y una promesa de amor con proyección futura.
¿Qué hacer, pues, a la vista de todo esto? Sencillamente, llevar a cabo actos de amor, a pesar del presente estado de ánimo. Puede, sin duda, que no sintamos afecto, ternura, simpatía o deseos de agradar, pero, aun así, y pese a ello, las acciones tendrán que estar presididas por el afecto, la ternura, la simpatía y el deseo de agradar y ser de ayuda. Si persistimos en esa conducta, el paso del tiempo no solo te ayudará a superar esos baches, sino que serán menos frecuentes y menos profundos, incrementándose en cambio la constancia en los sentimientos positivos.

No podemos ver el matrimonio de la forma en la que lo ve el mundo, como una relación comercial un “gana, gana” en una relación comercial si los rendimientos no son buenos dejamos de invertir. Si mi esposo no es el esposo que yo esperaba, sencillamente dejaré de esforzarme por ser la esposa que debiera. Solución que parece totalmente justa. «El ya no se comporta como solía. ¿Por qué yo he de hacerlo? Si no estoy obteniendo lo que debería, no tengo por qué seguir invirtiendo en ello». Y nos convencemos de que estamos haciendo lo justo y equitativo. Pero el fondo es de mezquina revancha.

El hijo recién nacido es una criatura que precisa todo posible cuidado y atención. Nos necesita cada minuto, las veinticuatro horas del día, siete días a la semana. Haces enormes sacrificios en tu vida y, aun así, esa criatura no te ofrece nada a cambio hasta pasado un tiempo.
Aun así, tu sigues cuidándolo, sustentándolo y protegiéndolo, ¿por qué razón? Porque tienes un estrecho compromiso con ese ser que acaba de llegar a tu vida, sin importar que recibas a cambio lo darás todo por el bienestar de ese pequeño, bueno esa misma fórmula de entrega es la que debemos aplicar en nuestro matrimonio.
La clave para entender la relación que existe entre Cristo y la Iglesia y el matrimonio es esa, Cristo nos amó, nos limpió, nos perdonó y nos sustenta aun sabiendo que nosotros somos incapaces de darle algo bueno, sabiendo que continuamente le fallamos. Él nos conoce plenamente, conoce nuestros errores, nuestras debilidades, nuestro pecado, pero aun así nos ama.
De esa misma forma debe funcionar nuestro matrimonio, con la misma entrega, capacidad de perdonar, de amar y de esperar. Aun conociendo todas las debilidades, pecado y falencias que tenga nuestro conyugue, soportando con amor y paciencia sus errores, sustentándolo física y espiritualmente, derramando sobre el todo aquello que a diario y sin falta recibimos de Cristo.


¡El día que Cristo deje de amar a su iglesia podrás dejar de amar a tu esposo!*

*Frase de Jhon Piper

martes, 23 de mayo de 2017

El Gran Misterio Parte 2: Por donde Comenzar


En el matrimonio hay tanto que hacer, que no sabemos siquiera por dónde empezar. Y es justamente ahí cuando Pablo nos dice: «Empiecen por lo básico pero fundamental, amando a su esposa como Dios nos ha amado en Jesús, y todo lo demás vendrá por añadidura», «Pablo se dio cuenta de que al instituir Dios el primer matrimonio de la historia de la humanidad, ya tenía a Cristo y a Su iglesia en mente. De hecho, es uno de los grandes propósitos de Dios en Su proyecto de unión entre el sacrificio de Cristo y Su pueblo redimido.
Ese es el verdadero secreto, que el evangelio de Jesús y la institución del matrimonio están mutuamente relacionados.

¿Qué es entonces necesario para que el matrimonio funcione? Conocer, desde luego, su secreto; esto es, su íntima relación con el evangelio, y cómo este ofrece poder y ejemplo para la relación marital. Así, la experiencia del matrimonio pondrá de relieve la belleza y la profundidad del evangelio, fomentando con ello una plena confianza por parte nuestra.
El matrimonio es el vehículo idóneo para remodelar nuestros corazones de dentro hacia fuera, proporcionando sólido fundamento a una vida compartida. El matrimonio es a la vez doloroso y maravilloso por ser reflejo del evangelio, relación en la que se aúnan de forma singular ambas cualidades. El evangelio revela una verdad sorprendente: somos pecadores en una medida que no nos atrevemos a reconocer, y al mismo tiempo somos amados y aceptados por Jesús como jamás pudimos imaginar.

El amor que no va acompañado de la verdad es mero sentimentalismo; nos reafirma y nos da aliento, pero sin hacernos reconocer nuestras faltas.

Los momentos duros y difíciles del matrimonio pueden hacernos experimentar ese amor de Dios para transformación, mientras que las experiencias positivas en pareja también servirán para transformarnos humanamente.
El evangelio puede llenar nuestros corazones con el amor de Dios, algo que nos ayuda a superar crisis de pareja en las que nuestra esposa o esposo no nos ama como debería, con la ventaja añadida de poder ver los defectos de nuestra pareja en su auténtica dimensión, comentarlos y, aun así, amar y aceptar a nuestra pareja.

La marca final distintiva de la plenitud en el Espíritu es, pues, la ausencia de orgullo y la renuncia al propio interés, lo que lleva a querer servir a los demás con humildad y deferencia.
Tenemos que aprender entonces a servir primero a los demás, ayudados por el Espíritu, para poder hacer frente con éxito a los retos y dificultades del matrimonio. Es por eso que es tan importante una soltería consciente, el saber aprovechar este tiempo sabiamente para formarnos en pos de tener un matrimonio que realmente glorifique al Señor.

Efesios 5:18 nos insta a literalmente, «ser llenos del Espíritu», como algo necesario en nuestra renovación de forma permanente. Sin la llenura del Espíritu Santo caminar de la mano tan estrechamente con otro pecador no será una tarea fácil.

Los creyentes debemos aprender por fin que el adorar a Dios con todo el corazón, teniendo la plena seguridad de Su amor en virtud de la obra de Cristo, es lo que llena el depósito de nuestra alma para vivir la realidad presente. De manera que, si lo que esperamos es recibir esa llenura de nuestra pareja, cuando esto es algo que tan solo viene de Dios, estaremos esperando lo imposible.

En Filipenses 2: 2-3, Pablo afirma que los cristianos estamos llamados a, «con humildad, considerar a los demás como superiores a nosotros mismos» esto quiere decir que debemos tener en cuenta los intereses ajenos por encima de los nuestros.

Es una realidad, que nos cuesta bastante en las relaciones con los amigos, la familia y los hermanos en la fe, anteponer los intereses ajenos a los propios, buscando complacerles antes que darnos gusto a nosotros mismos. Pero aplicar esos mismos principios a la relación de pareja en el matrimonio significa ponerlos en práctica en su forma más intensa.
De manera que tenemos tres alternativas:

a.   Se puede servir al otro con alegría
b.   Se puede hacer con resentimiento
c.   Se puede insistir egoístamente en que impere la propia voluntad.

La primera alternativa es la única que puede permitir que la relación de pareja perdure y prospere. Pero ¡cuán difícil y duro puede ser llegar a conseguirlo!

El mensaje cristiano de pura gracia debería llevarnos a ser humildes y a entender que no servimos y amamos a los demás por el beneficio que podamos obtener de ellos o por algo especial que puedan tener, sencillamente les amamos y les servimos porque el Señor ha hecho lo mismo con nosotros aun cuando estábamos muertos en delitos y pecados.

Por eso, esa dificultad de poner a los otros por encima de nuestros deseos y necesidades es lo que en verdad nos enseña es que somos seres pecadores centrados en nosotros mismos.

domingo, 5 de junio de 2016

5 TIPS PARA LA EDAD DE LOS BERRINCHES


Hoy leía una publicación de una mamita que como todas, nos preguntamos cuánto durará y qué tan terrible será la crisis de los 2, 3, 5 o 7 años.

Recuerdo escuchar a mi mama, a forma de consuelo diciéndome que cada tanto (tal vez cada dos años) venia una edad difícil, que estaría acompañada si bien por grandes cambios en las habilidades de nuestros pequeños, también por diversos berrinches, pataletas, etapas de desobediencia, llantos incomprensibles, en fin.

Y estas pequeñas crisis por llamarlas de alguna manera, no se comparan al temor que todos los padres sentimos de la esperada adolescencia.

Pensando entonces que responder a este comentario de los terribles dos, y recordando las diversas etapas que he vivido con mi hijo, quise escribir este post, pues realmente no es que debamos prepararnos para determinados cambios en las edades de nuestros hijos, lo que necesitamos es ir haciendo conciencia como padres, de que esos pequeños, hermosos e inocentes chiquitines son seres humanos y que como tal tienen una simiente de pecado.

Y puedo ver en este momento tú cara de asombro pensando que tal vez exagero, pues un pequeño de 2 o 5 años no puede tener pecado, si aún son tan dulces e inocentes… pero la palabra de Dios nos dice otra cosa: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5 Es importante que tengamos en cuenta que David no se refiere aquí a ningún pecado que haya cometido su madre, el habla de que conoce su condición de pecado, pecado, que heredamos de nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecado que nos hace estar lejos de Dios.

Teniendo esto claro, podemos ver que todas las manifestaciones de rebeldía, egoísmo, egocentrismo, que vemos en nuestros pequeños no son más que el obrar de nuestra naturaleza pecaminosa.

Así que lo que debemos hacer como padres es no desperdiciar ninguna etapa, ningún momento, para instruir a nuestros hijos en el evangelio, a veces creemos que ellos son muy pequeños y tontamente decidimos esperar un año más, unos meses más, etc. para comenzar a enseñarles e incluso para comenzar a disciplinarlos, pero allí es donde debemos dejar de lado la psicología de este mundo y obedecer a la sabiduría de la Palabra de Dios. “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” Proverbios 29:15

Así que quiero compartirte estos 5 principios bíblicos para la crianza de nuestros hijos:

1. LOS LÍMITES SON NECESARIOS:
La escritura hace énfasis en la disciplina, nos muestra que es la forma en la que nos corrige el Señor, nos muestra también que debemos vivir dentro de unos límites, que no son más que la muestra de su protección y su amor, esos mismos limites se convierten en un espejo que nos deja ver la magnitud de nuestro pecado (Romanos 7:7-9) nuestro error y que nos conducen de regreso a Él por el camino del arrepentimiento.
Por tanto, debemos comprender que aunque sean pequeños nuestros hijos debemos tener límites claros para ellos, y cuando ellos intenten sobrepasarlos deben saber también que tendrán que asumir la corrección que les hará entender que están tomando el camino incorrecto.
Los límites no coartan a nuestros hijos, los límites les permiten ver el camino a seguir.

2. LA DISCIPLINA HABLA DE TU AMOR:
“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” Hebreos 12:6 si la palabra disciplina nos parece aterradora, la palabra castigo lo es mucho más, pero la escritura nos muestra que la disciplina es necesaria, así como la reprensión y el castigo para nuestros hijos, “Quien no usa la vara no quiere a su hijo; quien lo ama, lo corrige a tiempo” Proverbios 13:24

La sabiduría de este mundo nos dice que la corrección física a nuestros hijos (entendiéndose en los límites del amor sano, como una reprensión y no como un acto de desahogo de ira) no les hace bien, pero una vez más insisto en que la “sabiduría” de este mundo no lo ha llevado más que a la ruina.

Cuando ejercemos la disciplina con la vara, en el momento justo, y en la medida justa, por ejemplo cuando hay una terrible pataleta, surtirá el efecto que la palabra nos sugiere, será una corrección a tiempo que en vez de hacerse regular, se hará cada vez más esporádica.

Basta con encender la televisión y ver algún noticiero para que veamos los casos terribles de jóvenes que nunca tuvieron la represión de sus padres y que se ven involucrados en actos terribles que ya no les costaran un azote de varita, sino que les costaran años tras una prisión o en peores casos la muerte. “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol” Proverbios 23:13-14

3. TU EJEMPLO ES FUNDAMENTAL PARA FORJAR EL CARÁCTER DE TU HIJO
Muchas veces nos preguntamos el porqué de ciertos comportamientos groseros o desafiantes de nuestros hijos, pero allí te pregunto: ¿Mujer, te sometes a tu esposo en amor, y les enseñas a tus hijos a través de ese sometimiento cual debe ser su actuar ante las autoridades y aun, como deben someterse a la Palabra de Dios? O sencillamente, ¿tu casa parece más un campo de batalla, donde tú te rebelas a tu marido y generas oposición a su forma de instruir y corregir a tus hijos? ¿Para tus hijos es claro quién es la autoridad y cabeza del hogar? ¿O viven bajo la disciplina de un monstruo de dos cabezas?
Varón: ¿Tratas y respetas a tu esposa con el amor que te demanda la Escritura? ¿O te burlas y la dejas por menos delante de tus hijos, haciendo que la menosprecien y le pierdan el respeto?, ¿tu actitud pasiva deja el terreno libre para que ellos desconozcan quien es la cabeza del hogar y la autoridad? ¿Te sometes a Cristo para ejercer un liderazgo amoroso a tu esposa?
Estas preguntas deben hacernos reflexionar, porque muchas veces la rebeldía de nuestros hijos no es más que el ejemplo que nosotros mismos les estamos dando, recordemos que la Palabra de Dios debe ponerse en práctica y debe ser nuestra norma de vida.

4. TUS HIJOS SIN IMPORTAR SU EDAD TIENEN LA CAPACIDAD DADA POR DIOS DE CONOCER SU PALABRA
No esperes a que tus hijos estén en edad escolar, a que caminen, a que hablen, etc. Para comenzar a instruirlos en la palabra de Dios, si bien es cierto que cada edad tiene un desafío distinto y unas herramientas distintas para enseñarles, eso no quiere decir que ellos por el obrar del Santo Espíritu de Dios no puedan ir comprendiendo la verdad del evangelio.
La Escritura debe ser presentada a ellos como lo que es, La Bendita Palabra de Dios, y no como una serie de historias mágicas y asombrosas; ellos desde pequeños deben reconocer que luchan con su pecado, deben saber que el propósito de la vida no es la satisfacción de ellos mismos, sino la Gloria de Dios, deben conocer al Dios Santo, Santo, Santo al que adoramos y este conocimiento les debe permitir entender la gravedad del pecado. Recuerda que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmos 111:10, Proverbios 1:7, Proverbios 9:10) y nuestro reto no es tener hijos excelentes en deportes, artes, idiomas, matemáticas, si no que nuestro reto es tener hijos sabios temerosos del Señor.

5. SUMÉRGETE EN LA ESCRITURA Y ORA CON DEVOCIÓN
Recuerda que en esta tarea que a veces pareciera agobiarnos no estamos solos, el Señor nos ira guiando, por eso debemos ser dóciles a la Palabra de Dios, a su instrucción, debemos llenar nuestra vida con la Palabra misma, refugiarnos en ella, pues si en algún momento te preguntaste si los hijos venían con un manual de crianza, la respuesta es Sí, la escritura es el manual que necesitamos para amarlos, exhortarlos, corregirlos e instruirlos “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:16 Pero recuerda que no podrás dar de aquello de lo que tu careces así que nuestra labor como padres nos exige un mayor compromiso con el estudio de la Palabra de Dios, así como con una vida de oración en la cual podamos clamar por nuestros hijos, y pedirle al Señor la sabiduría necesaria para levantarlos como hombres y mujeres de Dios.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6





lunes, 21 de julio de 2014

Marta, Marta, estás preocupada y molesta por demasiadas cosas...


Creo que este tema definitivamente salió del fondo de mi corazón, y me habla a mí misma de una manera tremenda, pues muchas veces el tiempo parece volverse en nuestra contra, a veces quisiera tener días de 30 horas o más, pero definitivamente si esto ocurriera, creo que no tendría forma de estar cuerda.

En este mundo posmoderno, donde el papel bíblico de la mujer se ha visto tan atacado, y donde el mismo sistema en el que nos movemos, hace que sea cada vez más complejo el poder ocuparnos de las cosas para las cuales el señor nos doto, ya que muchas veces requerimos de otro ingreso económico para nuestro hogar, entonces debemos trabajar fuera de casa, y esto hace que vivamos días llenos de caos y estrés.

Definitivamente las mujeres somos hábiles, practicas, podemos desarrollar muchas tareas, tenemos una mente mejor sincronizada que una agenda digital y nuestros dos brazos a veces parece que fueran cuatro, pero este no es el plan de Dios, él no quiere vernos atareadas, ocupadas, estresadas, con los pelos de punta, al borde de un ataque de nervios o desbordadas en lágrimas porque nuestro cuerpo, mente y corazón ya no dan abasto con tantos quehaceres y responsabilidades.

Y es que la tarea de ser ayuda idónea, madres, siervas y mujeres virtuosas, parece complicarse en este siglo 21, si nuestras prioridades no conservan el orden adecuado, y si no administramos sabiamente nuestro tiempo.

En mi caso, soy esposa y madre de un niño de 8 años,  tengo un trabajo fuera de casa a tiempo completo, una casa que atender, comida que preparar, ropa que lavar, estudio una licenciatura en teología, sirvo en mi iglesia en la escuela infantil y también tengo un sin número de proyectos que espero poder llevar a cabo; Y sé que como yo, hay muchas mujeres que también trabajan, son madres, esposas y quieren ser una mujer virtuosa como la escritura nos enseña.

Entonces, que es lo que podemos estar haciendo mal para que terminemos nuestros días, cansadas y muchas veces frustradas?

Estoy convencida que hay 2 factores determinantes en el éxito o el colapso total de nuestros días, y estos los podemos ver claramente en la conocida historia de Marta y María; estas dos mujeres nos presentan un cuadro perfecto en el que podemos ver contrastado el esfuerzo humano y el deseo de Dios, revisemos un poco la historia que se encuentra en Lucas 10:38-42:
Jesús ha llegado de visita a la casa de Marta y María, Marta muy diligente se encarga de la cena, de la limpieza, de atender a los invitados, etc. Seguramente lleva ya varios días organizando el recibimiento, ha horneado sus mejores platillos, ha puesto la mesa con sus mejores platos y la casa está llena de flores, ella corre de un lado para otro preparando todo, se encuentra un poco despeinada, cansada y agitada, pues quiere que el Señor Jesús se sienta muy bien atendido, se sienta amado y agradado; mientras tanto al otro lado del salón esta María, quieta, reposada, con una sonrisa en su rostro, escuchando atentamente las palabras del Señor, meditando, aprendiendo. De repente Marta ya no aguanta más su molestia y se dirige al Señor, Jesús por favor dile algo a María, yo estoy muy ocupada y ella no me ayuda en nada, no es justo con migo, no es correcta su actitud. 
Sabia y amorosamente Jesús le responde: —Marta, Marta, estás preocupada y molesta por demasiadas cosas, pero sólo hay algo realmente importante. María ha elegido lo mejor, y nadie se lo puede quitar.

Creo que las palabras del Señor Jesús debieron hacer eco en el corazón de Marta, tanto como lo han hecho estos últimos días en el mío.
Y es que es muy cierto, nos afanamos, preocupamos y nos llenamos de actividades que nos distraen de lo verdaderamente importante.

Estos últimos días para mi han sido muy agitados, tengo la bendición de poder tener a mi hijo en el lugar de trabajo y allí puedo ayudarle con sus tareas y demás, mientras llega el tiempo de volver a casa, pero la llegada de las vacaciones escolares trajo estrés y tensión a mis días, llegaba muy cansada a casa, malhumorada, por todo lo que aún tenía que seguir haciendo, frustrada por todo lo que había dejado de hacer y sobre todo porque sabía que no estaba cumpliendo con las cosas que el Señor nos enseña que son una prioridad.

Me sentí como como Marta, afanada, preocupada angustiada y reclamándole al señor por todas las cosas que tenía que hacer. Comencé a preguntarme a mí misma que había cambiado en los últimos días, si era un incremento en mis actividades o que podía estar causando ese estrés, nuevamente encontré la respuesta en las Palabras de Jesús, había dejado de ser una María, había descuidado mi tiempo de lectura de la biblia, mi tiempo para estudiar y meditar en la palabra, mi tiempo para orar.

Me sorprende cuán rápido pueden alterarse las prioridades y cuanto trabajo nos cuesta retomar el orden de las cosas; basta solamente con uno o dos días en los que el Señor deje de ser nuestra máxima prioridad para que empecemos a experimentar una pesada carga, una inmensa fatiga, es como si nos faltara el aire, como si viviéramos 24 horas bajo el agua, tratando de tasar el poco oxigeno que nos queda.

Esta es entonces, nuestra primera enseñanza de este relato de la Escritura, el factor principal o determinante para vivir nuestros días llenas de gozo y tranquilidad, es precisamente comenzarlos y vivirlos como lo hizo María, a los pies de Cristo, por nada del mundo descuidemos nuestro tiempo de estudio, nuestra oración, nuestros momentos a solas con Dios y con su Palabra, creo que ninguna de nosotras se lanzaría a mar abierto a bucear sin haber cargado previamente su tanque con oxígeno.

El segundo factor importante que no podemos descuidar, se deriva precisamente del primero, ocupémonos de las cosas que son importantes, escojamos sabiamente que cosas debemos hacer, aprendamos a decir no y llenemos nuestra agenda teniendo en cuenta el orden de Dios y el propósito para el cual fuimos creadas, si bien en ocasiones no hay otra opción más que trabajar fuera de casa, hagamos esas tareas en excelencia pero sin que se conviertan en una carga o en un afán para nuestra vida, recarguemos nuestro tanque de oxígeno tanto como sea posible y al llegar a casa no olvidemos que estamos llegando al lugar que el Señor nos ha mandado a guardar y a cuidar, hagamos del camino a casa un tiempo de preparación y refrigerio para nuestro corazón, si vamos en el carro podemos escuchar alabanzas, si vamos en el autobús podemos leer nuestra biblia o un libro de bolsillo, también podemos aprovechar ese tiempo para orar y meditar en ciertos pasajes de la escritura.

Mi concejo es que aprovechemos ese tiempo tanto como sea posible, para no llegar fatigadas, cansadas y malhumoradas a casa, recordemos que allí precisamente es donde comienza nuestra tarea verdaderamente importante y relevante, no le neguemos a nuestra familia los abrazos y las sonrisas que necesitan, hagamos cada una de las cosas que nos correspondan con amor, sabiendo que estamos ocupándonos en servir al Señor de esta manera.

Recordemos siempre que aunque Marta quería agradar al Señor lo estaba haciendo de la manera incorrecta, pues lo estaba dejando a un lado, de manera que vivamos nuestros días, que parecen diseñados para Marta, con el corazón y la sabiduría de María, ocupándonos de lo verdaderamente importante: vivir a los pies de Cristo con los ojos puestos en nuestro camino eterno.

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