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miércoles, 17 de enero de 2018

SIENDO UNA MUJER SABIA Y PRUDENTE



Proverbios 31:26 (RVR1960) Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.

El libro de proverbios está lleno de versículos que nos enseñan que es la sabiduría y que nos permiten hacer una clara diferencia entre una persona sabia y una necia, quiero que comencemos con este versículo:
Proverbios 1:7 (RVR1960) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Proverbios 9:10 (RVR1960) El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
Salmos 111:10 (RVR1960) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tiene todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.

Estos versículos nos permiten concluir que la sabiduría en una mujer es seña indudable de que es una mujer que ama a Dios con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas (Deuteronomio 6:5, Marcos 12:30) es una mujer que le teme y que busca agradarle.

Una mujer sabia busca lo mejor para su familia, obra de la mejor manera y está en una constante introspección analizando los aspectos de su vida que deba mejorar, buscando continuamente las áreas de su vida que deba rendir al señorío de Cristo (salmo 139:23-24)

Tito 2:3-5 (RVR1960) Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Una mujer está llamada a buscar continuamente la sabiduría en su vida, Santiago nos dice que si carecemos de ella debemos pedirle al Señor que nos llene de ella (Santiago 1:5) no hay un adorno más precioso o algo que engalane más nuestro ser que ser mujeres sabias y prudentes.

Pablo en su carta a Tito, conocida como una epístola pastoral, (esto quiere decir que es como una carta de instrucciones de Pablo a Tito sobre cómo manejar asuntos de la iglesia) hace un importante señalamiento acerca de las mujeres y su comportamiento, estas recomendaciones no son exclusivas de Pablo, pues Pedro también insiste en estos aspectos del carácter de la mujer.

Muchas personas mal interpretan este pasaje de dos maneras:

1.   Creen que estas características enumeradas en Tito 2:3-5 justifican el pastorado o el llamamiento como oficiales de la iglesia a las mujeres, cosa que no es así, pues cuando en el texto se les llama ancianas, hace referencia a su condición de esposas de diáconos y ancianos y a su edad y madurez en Cristo.

2.   Muchas mujeres creen que estas características solo deben guardarse por parte de mujeres que son esposas de pastores o de algún oficial de la iglesia.

Los versículos 3 al 5 de Tito 2 son un llamado al carácter integro que debe tener cualquier mujer que profese ser cristiana, y esto lo podemos comprobar con la afirmación final que tiene el texto, la cual se convierte en el objetivo final de aquella instrucción: “para que le Palabra del Señor no sea Blasfemada”.

De manera que tenemos una gran responsabilidad como mujeres, de comportarnos conforme lo establece la escritura, nuestro testimonio es sumamente influyente con nuestros esposos, con nuestros hijos y con nuestras hermanas más jóvenes en la fe y en edad también.

Muchas mujeres con el avance de la reforma han malentendido su papel en la iglesia, el hecho de no poder pararse en un púlpito a enseñar o por no poder liderar en sus congregaciones les ha llevado a pensar que son invisibles para la obra de Dios, pero están muy equivocadas, contrario a lo que podemos pensar, el papel de la mujer es vital para el funcionamiento de la iglesia y para la expansión del evangelio de Cristo.

¿Qué hubiese sido de la iglesia naciente sin un Timoteo que no fuese instruido por una madre y una abuela piadosas?

¿Qué hubiese ocurrido con Moisés si su madre no hubiese aprovechado sabiamente los años de su niñez para instruirlo?

¿Que hubiese pasado con Apolos si correctamente no hubiese sido instruido por Priscila y Aquiles?

La iglesia primitiva se reunió se fortaleció y se sostuvo gracias al arduo trabajo de muchas mujeres que no buscaron su propio reconocimiento, sino que, siguiendo los pasos de Cristo, buscaron incansablemente la Gloria del Padre.


De manera que, es nuestra responsabilidad como mujeres de este siglo, ser un estandarte de comportamiento y carácter bíblico.

lunes, 29 de febrero de 2016

MIS DESEOS Y SUS PROPÓSITOS



MIS DESEOS Y SUS PROPÓSITOS

La Palabra de Dios está llena de versículos que nos enseñan que Dios dará a nuestra vida aquello que necesitamos, pero también nos muestra que esto puede diferir de aquello que nuestro corazón anhela. (Proverbios 19:21; Proverbios 16:1)
Puedes leer estas líneas y pensar, esto no puede ser verdad, Dios nos conoce y conoce los anhelos de nuestro corazón y él nos dará todo aquello que deseemos, pero no es así. Estaría hablando de algo diferente a lo que él nos muestra en su Palabra.

Nuestros deseos, anhelos y peticiones a Él, pueden ser buenos, podemos pedir o anhelar cosas que sabemos que serán de bendición, pero y que si esa no es la voluntad de Dios?, acaso esto lo hace un Dios tirano y egoísta? De ninguna manera.

Muchas veces esos anhelos o deseos solo nos muestran lo centrados que seguimos estando en nuestros propios corazones, en nuestras propias necesidades o emociones, pero no podemos olvidar que quien conoce y guía nuestro caminar es El.

No voy a decirte que es fácil renunciar a algunos sueños, porque definitivamente duele. Pero es justo en ese momento cuando llega el tiempo de predicarnos a nosotros mismos, de poner sus designios por encima de los nuestros, es el momento donde la Palabra de Dios debe hacerse vida en nuestra vida, donde debemos recordar todo aquello que hemos leído, escrito, estudiado y meditado.

Definitivamente es mucho más fácil dar un consejo a otros, predicarle a otros, pero cuando llega el momento de hablarle todas esas verdades a nuestro corazón, es donde llega la difícil prueba, es como si el Señor nos dijera: ya lo conoces ahora ponlo en práctica, ahora vívelo.

Y es que nuestro caminar con Dios se trata precisamente de eso, de poner en práctica y vivir todo aquello que nos enseña su Palabra, así nos parezca incomprensible, así nuestra razón dicte otras direcciones, es el momento de hacer un alto y pensar: realmente creo en la verdad y en la infalibilidad de la Palabra de Dios? Realmente creo que mi vida está en sus manos y que sus propósitos son más altos y perfectos que los míos?

Es justo en ese momento donde debes llevar a tu corazón a rendirse a Dios y recordar que Él es bueno, que todo cuanto hace es perfecto, que nuestra mente finita nunca será capaz de reconocer su grandeza y sus propósitos, pero que para eso se nos ha sido dado el creer en El, tener la seguridad y confianza de que Él Dirige nuestras vidas.

Indiscutiblemente llegarán muchos momentos a nuestra vida en el que sea el tiempo de predicarnos a nosotros mismos, de aplicar una y otra vez todo aquello que en medio de ese devocional subrayaste, o tal vez eso que en alguna predicación reafirmaste con un Amen.

Ese es el momento en el que podemos reconocer que estamos a prueba, es el momento en el que debemos hacer menguar nuestro propio yo, para que el crezca, es el momento de reconocer que donde somos débiles Él es fuerte, es allí cuando debemos reflexionar, como lo hizo el apóstol Pablo en, si su gracia nos es suficiente o si buscamos algo más.
Es el momento en el que debemos decirle a nuestro corazón como lo hizo el salmista:

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmo 42:5-11

Y estas dos líneas del libro de salmos definen perfectamente lo que debemos hacer, hablarle con firmeza a nuestro corazón lleno de emociones y de deseos muchas veces egoístas y recordarle que nuestra esperanza es Dios, que a Él iremos en todo momento y en toda situación.

A nuestro corazón diremos, que aun en los momentos más difíciles, más tristes, más confusos a Dios alabaremos, porque así no veamos cumplidos nuestros anhelos, podemos descansar en que ya Él nos ha dado algo que sin duda jamás podríamos haber anhelado si El mismo no hubiese abierto nuestros ojos, y esto es Su Salvación.

Que glorioso regalo inmerecido, más alto que nuestros pensamientos, más glorioso que cualquiera de nuestros sueños. Jeremías 29:11

Porque jamás nuestro corazón pecaminoso hubiese podido apartar sus ojos de el mismo, para ver la grandeza del Señor; jamás hubiésemos podido pedirle ser rescatados, jamás hubiésemos podido salvarnos a nosotros mismos. Pero El, en su misericordia y amor infinito, un día nos levantó de entre los muertos, nos lavó, nos imputó la justicia de su propio hijo para que pudiéramos llamarle Padre, para que pudiéramos llegar hasta El.


Así que cualquiera que sea tu petición no contestada, tu anhelo no cumplido, tu tiempo de espera para ese anhelo que ves disolverse en el tiempo, recuerda que Él es Dios; que él tiene el control de todo cuanto acontece, pero sobretodo recuerda que a sus hijos, a quienes le amamos, debe bastarnos su gracia, porque todo aquello que el obra en nuestra vida es siempre para bien.

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