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martes, 22 de mayo de 2018

CONOCE USTED SU BIBLIA?



¿CONOCE USTED SU BIBLIA?
¿Sabe usted porque cree lo que cree?, ¿es capaz de defenderlo Bíblicamente? ¿Cuál es su respuesta cuando alguien habla o escribe acerca de una de las doctrinas que usted cree?, ¿es usted capaz de presentar defensa con mansedumbre de las doctrinas que cree? o prefiere ignorarlo y seguir pensando que lo que usted cree es lo correcto aun cuando no tenga ninguna base bíblica para sostenerlo.

Dios nos entregó Su Palabra, en ella está contenida Su voluntad para nosotros, en ella Él se revela a nosotros y nos muestra Sus atributos y Su carácter, en ella podemos conocerle y saber cómo agradarle, por medio de ella podemos saber si nuestra fe es auténtica y si El realmente es nuestro Señor. No se trata de memorizar unos cuantos versos, ni de buscar lo que dice la Biblia acerca de mí, de mis sueños, mis esperanzas, mi felicidad, etc. El ser humano por naturaleza es egoísta y egocéntrico, está tan enfocado en sí mismo que por lo general, no se acerca a la Biblia buscando que es lo que Dios quiere que sepa y obedezca, sino que es lo que Dios va a darle.

¿Creería usted en el amor o en la amistad de una persona que ignora el 90% de lo que usted dice? Cuando una persona ama leer solo los versículos que hablan de promesas y bendiciones (aunque mal interprete el texto) y no encuentra gozo en leer toda la Palabra de Dios, está demostrando que no ama al Señor. Jesús dijo “el que me ama mi Palabra guardará” (Juan 14:23), esto nos habla de OBEDIENCIA y no podemos obedecer lo que no conocemos o no entendemos. Obediencia a Dios no significa perfección impecable y perfecta, pues todos fallamos y tropezamos, sino la disposición de obedecerle aun a pesar de nuestros fallos, errores y debilidades. Un verdadero creyente puede caer en pecado, pero no hace del pecado su forma habitual de vida, tropieza en pecado, pero no planea el pecado para llevarlo a cabo.

Su eternidad no depende de cuánto usted cante, ofrende o sirva en una Iglesia, incluso puede llegar a predicar o enseñar en total ignorancia de la Palabra de Dios, mucha gente lo hace, simplemente repiten una predica o estudio de su predicador favorito, no importando si lo que está repitiendo es verdad o es una doctrina falsa, ¿Cómo podría notar la diferencia si NO conoce La Biblia? La actividad religiosa no significa que usted sea verdaderamente cristiano. La prueba de su fe es la obediencia a La Palabra de Dios. Sólo el estudio y lectura dedicado de la voluntad de Dios contenida en Su Palabra puede cambiar su mentalidad y renovarla de tal modo que cambie su vida y comience a producir fruto del Espíritu (Romanos 12:1; Efesios 5:18-19; Colosenses 3:16).

Solo conociendo La Biblia, usted será capaz de identificar cuando alguien le predica un evangelio distinto, es decir un falso evangelio (Gálatas 1:9), ya que solo conociendo la Biblia usted podrá ejercer verdadero discernimiento. Solo por medio de la Palabra de Dios usted podrá presentar defensa de la fe, dar razón con mansedumbre de las doctrinas que cree (1ª. Pedro 3:15), corregir con paciencia a quienes se oponen (2ª.Timoteo 2:24-26) y entender que el trabajo de convencer a otros de la verdad no es suyo sino del Espíritu Santo de Dios (Juan 16:8). Solo conociendo y estudiando La Palabra de Dios usted podrá presentarse delante de Dios como un siervo aprobado que no tiene de que avergonzarse pues maneja la Palabra de Dios correctamente (2ª.Timoteo 2:15).

Lea y estudie La Palabra de Dios en su congregación, en su casa, con su familia, a solas. Si el entretenimiento ocupa todo su tiempo libre, recorte el tiempo que dedica a la televisión, amigos, o incluso actividades religiosas y dedique por lo menos una hora de su tiempo a Aquel que le dio la vida. Si hay algo que ocupa su tiempo y no puede dejarlo, eso se ha convertido en un ídolo y Dios aborrece la idolatría. 

Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca, piense en sus conversaciones habituales y sabrá que hay dentro de su corazón. Si lo que hay son deportes, política, entretenimiento, murmuración, enojo, descontento, o incluso si de lo que habla es de su actividad en la Iglesia, pero enfocado en lo que usted hizo o hará, o de músicos, canciones o “películas” cristianas, pero NO de la Palabra de Dios, es necesario que renueve su entendimiento y llene su corazón de lo que realmente agrada a Dios. Ore a Dios pidiendo que le dé la Gracia para amar Su Palabra y comience hoy mismo a leerla con regularidad.

**Tomado del FB de Predica la Palabra

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Siete consejos para que las madres ocupadas pasen tiempo en la Escritura


El fin de año se acerca y para la mayoría de madres esta es la temporada más ocupada del año pues el regreso a clases se une con la navidad y así el siguiente descanso será hasta el dos de enero. Mientras la Palabra de Dios reposa en nuestra biblioteca para llevarnos a un momento de quietud, el mundo nos lleva a mantenernos ocupadas: inscribir a los niños al futbol, clases de piano, gimnasia, baloncesto, fútbol y la lista puede seguir… tan solo lo mencionas y te enteras que las demás andan igual.
El mundo nos lleva a mantener una agenda apretada y seguir su ritmo. Si no lo sigues, quizás tus hijos puedan perder alguna oportunidad significativa, o no serán chéveres, o no aprenderán valiosas lecciones de vida, o no podrán socializar o no podrán, podrán, podrán. Tal parece que estar y mantenerse ocupado es cómo conduce aquella silenciosa mantra.
Prácticamente, lo que el mundo define como las actividades de las madres es este caótico ajetreo.
Sin embargo, la verdad es que necesitamos momentos de quietud.
 “En los momentos de quietud, Dios nos habla a través de su palabra y nosotras a Él en oración

En los momentos de quietud, Dios nos habla a través de su Palabra y nosotras a Él en oración. Es allí donde nos alejamos de nuestras ocupaciones para compartir valioso tiempo con nuestro Padre celestial. Es allí cuando vamos a su palabra con el precioso propósito de beber del buen vivir: Jesucristo.
Aquí está una simple guía para las madres ocupadas que quieren construir más de esos momentos de quietud en su día a día: momentos para detenerse y beber profundo del buen vivir:
  1.   Escoge un fragmento de la Escritura para la semana. Mis favoritos vienen de los Salmos, Proverbios, los Evangelios y las Epístolas.
  2.    Escribe el fragmento Bíblico en una tarjeta y guárdala en tu bolsillo o al lado de tu computador. Sácala periódicamente y léela varias veces. Mantenla en tu cartera a lo largo de la semana y revísala en momentos oportunos.
  3.   Lee el pasaje al iniciar la mañana. Si lo revisas apenas te levantas, será entonces lo primero en tu mente.
  4.     Abre tu Biblia a ese pasaje y ubícalo en el mesón o barra de tu cocina. A lo largo del día, cuando camines ahí, detente, lee el pasaje y luego sigue.
  5.    Lee el pasaje en voz alta. Léelo para ti misma y para tus hijos durante la comida y antes de dormirse.
  6.   Lee de nuevo el pasaje antes de que te vayas a dormir. Termina tus días con la lectura de ese pasaje. 
  7.   Escribe el pasaje al inicio de tu lista de cosas por hacer. Así, cada vez que la revises, podrás repasarlo. 


** Articulo traducido por Aranza Erazo

domingo, 5 de junio de 2016

5 TIPS PARA LA EDAD DE LOS BERRINCHES


Hoy leía una publicación de una mamita que como todas, nos preguntamos cuánto durará y qué tan terrible será la crisis de los 2, 3, 5 o 7 años.

Recuerdo escuchar a mi mama, a forma de consuelo diciéndome que cada tanto (tal vez cada dos años) venia una edad difícil, que estaría acompañada si bien por grandes cambios en las habilidades de nuestros pequeños, también por diversos berrinches, pataletas, etapas de desobediencia, llantos incomprensibles, en fin.

Y estas pequeñas crisis por llamarlas de alguna manera, no se comparan al temor que todos los padres sentimos de la esperada adolescencia.

Pensando entonces que responder a este comentario de los terribles dos, y recordando las diversas etapas que he vivido con mi hijo, quise escribir este post, pues realmente no es que debamos prepararnos para determinados cambios en las edades de nuestros hijos, lo que necesitamos es ir haciendo conciencia como padres, de que esos pequeños, hermosos e inocentes chiquitines son seres humanos y que como tal tienen una simiente de pecado.

Y puedo ver en este momento tú cara de asombro pensando que tal vez exagero, pues un pequeño de 2 o 5 años no puede tener pecado, si aún son tan dulces e inocentes… pero la palabra de Dios nos dice otra cosa: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5 Es importante que tengamos en cuenta que David no se refiere aquí a ningún pecado que haya cometido su madre, el habla de que conoce su condición de pecado, pecado, que heredamos de nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecado que nos hace estar lejos de Dios.

Teniendo esto claro, podemos ver que todas las manifestaciones de rebeldía, egoísmo, egocentrismo, que vemos en nuestros pequeños no son más que el obrar de nuestra naturaleza pecaminosa.

Así que lo que debemos hacer como padres es no desperdiciar ninguna etapa, ningún momento, para instruir a nuestros hijos en el evangelio, a veces creemos que ellos son muy pequeños y tontamente decidimos esperar un año más, unos meses más, etc. para comenzar a enseñarles e incluso para comenzar a disciplinarlos, pero allí es donde debemos dejar de lado la psicología de este mundo y obedecer a la sabiduría de la Palabra de Dios. “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” Proverbios 29:15

Así que quiero compartirte estos 5 principios bíblicos para la crianza de nuestros hijos:

1. LOS LÍMITES SON NECESARIOS:
La escritura hace énfasis en la disciplina, nos muestra que es la forma en la que nos corrige el Señor, nos muestra también que debemos vivir dentro de unos límites, que no son más que la muestra de su protección y su amor, esos mismos limites se convierten en un espejo que nos deja ver la magnitud de nuestro pecado (Romanos 7:7-9) nuestro error y que nos conducen de regreso a Él por el camino del arrepentimiento.
Por tanto, debemos comprender que aunque sean pequeños nuestros hijos debemos tener límites claros para ellos, y cuando ellos intenten sobrepasarlos deben saber también que tendrán que asumir la corrección que les hará entender que están tomando el camino incorrecto.
Los límites no coartan a nuestros hijos, los límites les permiten ver el camino a seguir.

2. LA DISCIPLINA HABLA DE TU AMOR:
“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” Hebreos 12:6 si la palabra disciplina nos parece aterradora, la palabra castigo lo es mucho más, pero la escritura nos muestra que la disciplina es necesaria, así como la reprensión y el castigo para nuestros hijos, “Quien no usa la vara no quiere a su hijo; quien lo ama, lo corrige a tiempo” Proverbios 13:24

La sabiduría de este mundo nos dice que la corrección física a nuestros hijos (entendiéndose en los límites del amor sano, como una reprensión y no como un acto de desahogo de ira) no les hace bien, pero una vez más insisto en que la “sabiduría” de este mundo no lo ha llevado más que a la ruina.

Cuando ejercemos la disciplina con la vara, en el momento justo, y en la medida justa, por ejemplo cuando hay una terrible pataleta, surtirá el efecto que la palabra nos sugiere, será una corrección a tiempo que en vez de hacerse regular, se hará cada vez más esporádica.

Basta con encender la televisión y ver algún noticiero para que veamos los casos terribles de jóvenes que nunca tuvieron la represión de sus padres y que se ven involucrados en actos terribles que ya no les costaran un azote de varita, sino que les costaran años tras una prisión o en peores casos la muerte. “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol” Proverbios 23:13-14

3. TU EJEMPLO ES FUNDAMENTAL PARA FORJAR EL CARÁCTER DE TU HIJO
Muchas veces nos preguntamos el porqué de ciertos comportamientos groseros o desafiantes de nuestros hijos, pero allí te pregunto: ¿Mujer, te sometes a tu esposo en amor, y les enseñas a tus hijos a través de ese sometimiento cual debe ser su actuar ante las autoridades y aun, como deben someterse a la Palabra de Dios? O sencillamente, ¿tu casa parece más un campo de batalla, donde tú te rebelas a tu marido y generas oposición a su forma de instruir y corregir a tus hijos? ¿Para tus hijos es claro quién es la autoridad y cabeza del hogar? ¿O viven bajo la disciplina de un monstruo de dos cabezas?
Varón: ¿Tratas y respetas a tu esposa con el amor que te demanda la Escritura? ¿O te burlas y la dejas por menos delante de tus hijos, haciendo que la menosprecien y le pierdan el respeto?, ¿tu actitud pasiva deja el terreno libre para que ellos desconozcan quien es la cabeza del hogar y la autoridad? ¿Te sometes a Cristo para ejercer un liderazgo amoroso a tu esposa?
Estas preguntas deben hacernos reflexionar, porque muchas veces la rebeldía de nuestros hijos no es más que el ejemplo que nosotros mismos les estamos dando, recordemos que la Palabra de Dios debe ponerse en práctica y debe ser nuestra norma de vida.

4. TUS HIJOS SIN IMPORTAR SU EDAD TIENEN LA CAPACIDAD DADA POR DIOS DE CONOCER SU PALABRA
No esperes a que tus hijos estén en edad escolar, a que caminen, a que hablen, etc. Para comenzar a instruirlos en la palabra de Dios, si bien es cierto que cada edad tiene un desafío distinto y unas herramientas distintas para enseñarles, eso no quiere decir que ellos por el obrar del Santo Espíritu de Dios no puedan ir comprendiendo la verdad del evangelio.
La Escritura debe ser presentada a ellos como lo que es, La Bendita Palabra de Dios, y no como una serie de historias mágicas y asombrosas; ellos desde pequeños deben reconocer que luchan con su pecado, deben saber que el propósito de la vida no es la satisfacción de ellos mismos, sino la Gloria de Dios, deben conocer al Dios Santo, Santo, Santo al que adoramos y este conocimiento les debe permitir entender la gravedad del pecado. Recuerda que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmos 111:10, Proverbios 1:7, Proverbios 9:10) y nuestro reto no es tener hijos excelentes en deportes, artes, idiomas, matemáticas, si no que nuestro reto es tener hijos sabios temerosos del Señor.

5. SUMÉRGETE EN LA ESCRITURA Y ORA CON DEVOCIÓN
Recuerda que en esta tarea que a veces pareciera agobiarnos no estamos solos, el Señor nos ira guiando, por eso debemos ser dóciles a la Palabra de Dios, a su instrucción, debemos llenar nuestra vida con la Palabra misma, refugiarnos en ella, pues si en algún momento te preguntaste si los hijos venían con un manual de crianza, la respuesta es Sí, la escritura es el manual que necesitamos para amarlos, exhortarlos, corregirlos e instruirlos “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:16 Pero recuerda que no podrás dar de aquello de lo que tu careces así que nuestra labor como padres nos exige un mayor compromiso con el estudio de la Palabra de Dios, así como con una vida de oración en la cual podamos clamar por nuestros hijos, y pedirle al Señor la sabiduría necesaria para levantarlos como hombres y mujeres de Dios.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6





domingo, 17 de abril de 2016

LEYENDO Y ENSEÑANDO A NUESTROS PEQUEÑOS


"Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él".
Proverbios 22:6

Creo que todos somos conscientes que el tiempo pasa muy rápido, y eso lo vemos sobretodo en la velocidad con la que crecen nuestros hijos, cuando creemos que por fin estamos saliendo adelante de una etapa, ingresan en otra que nos causa más trabajo, hace algunos días les sosteniamos de sus manitas para que aprendieran a caminar y hoy estamos sanando sus rodillas lastimadas en una veloz carrera.

Bien lo dice el Salmista en el capítulo 90 verso 12: Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría NVI .
Y es que si no tenemos esta palabra como una premisa en nuestra vida, estaremos desperdiciando tiempo valioso en nuestros hijos para sembrar en ellos las verdades del evangelio y para darles el precioso regalo de llenar su mente con la sabiduría de la palabra de Dios.

probablemente te preguntes cuál es la edad más apropiada para comenzar a enseñarles a nuestros niños sobre el evangelio, dejame decirte que la respuesta a esta pregunta es muy sencilla y fundamental: desde que lo llevas en tu vientre. 

Así que desde que nuestros pequeños están en nuestro vientre, podemos cantarles, leerles y orar con ellos, en la etapa de cuna también podemos enseñarles pequeñas canciones o mimicas que les ayuden a memorizar versículos bíblicos.

Hoy quiero compartirles desde mi experiencia una pequeña parte de nuestra biblioteca, desde los libros que mi pequeño tuvo cuando era un bebe hasta los que usamos ahora que tiene 10 años, obviamente en algunos se verá el paso del tiempo, la etapa de dentición y más, pues disfrutamos tanto cada etapa que literalmente saboreamos cada uno de los libros que nos acompañaron.

Espero que esta pequeña guía te sea de utilidad y te anime a invertir no solo algunos recursos para ir construyendo una buena biblioteca para tus pequeños, sino que te des cuenta que es mucho el tiempo que podemos invertir sabiamente con ellos, enseñándoles, explicandoles y animandoles a ser hombres y mujeres temerosos de Dios. 

Estas son algunas de mis recomendaciones para los más chiquitines:


1. Biblia para bebes: tiene imágenes muy coloridas, nos narra historias biblicas, con un versiculo base. es fácil de leer para los bebes, de pasta gruesa resistente a esos primeros años de curiosidad.

2. Biblia para Mi: Esta es una pequeña guia de oraciones, yo la comence a usar cuando mi hijo ya podía repetir frases, las gráficas también son muy limpias y coloridas, esta biblia la use inclusive cuando comenzó a aprender a leer.

3. Biblia Mira Conmigo: esta biblia definitivamente desafiara nuestro conocimiento, pues se compone solamente de grandes y vistosas gráficas, así que con esta biblia la tarea es nuestra, pues somos nosotras quienes contaremos las historias a los pequeños.
con esta biblia puedes dejar volar tu imaginación en cuanto a amenizar las historias, podemos usar sonidos, texturas, y todo lo que se nos ocurra para hacer de este tiempo de lectura bíblica una experiencia que quede grabada en su mente y en su corazón.

Espera en mi próxima entrada las recomendaciones para los chiquitines desde los 5 hasta los 10 años!



martes, 20 de octubre de 2015

Sumisión y Sujeción, desde antes de la fundación del mundo!



“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” Efesios 5:21-22
Cuando hablas de la sumisión que una mujer debe tenerle a su esposo en este siglo, no se hacen esperar las voces que te tachan de machista, retrógrada, anticuada y demás. Y no me refiero a un contexto secular únicamente, porque tristemente en nuestros países latinoamericanos tenemos tan poco conocimiento escritural y estamos tan bombardeados de tendencias liberales en la iglesia, que también nos cuesta comprenderlo.
Por eso quiero que veamos que significa la palabra sumisión, en el contexto bíblico, para que seamos enriquecidas y podamos vivir la palabra realmente.
Cuando pensamos en sumisión, sujeción o subordinación, siempre pensamos en una posición inferior, consideramos que aquel que se somete o está subordinado, está bajo la autoridad de una persona, porque no tiene los mismos privilegios, capacidades o posición. Pero allí es donde comienza nuestro error, pues no podemos ver la palabra sumisión o subordinación como lo hace nuestra cultura, ya que nuestra perspectiva siempre debe ser bíblica.
Debemos comprender que los papeles establecidos para el hombre y la mujer en la iglesia y en la familia, no son prejuicios culturales, son principios bíblicos. Y negar estos principios, seria negar la autoridad y veracidad de las escrituras.
Ni el hombre es superior a la mujer, ni la mujer es superior al hombre, ante Dios los dos son iguales en importancia, iguales en su ser. (Gálatas 3:28-29)
La escritura siempre nos presenta figuras cotidianas que representan verdades espirituales, es el caso del matrimonio, por ejemplo, que nos señala el amor de Cristo por su iglesia; de esta misma manera el principio de autoridad y sujeción entre el hombre y la mujer refleja una verdad superior que trasciende a la relación entre los géneros, y esta es la relación entre las personas de la Trinidad.
Entre los miembros de la trinidad vemos una relación perfecta de sometimiento, sumisión y sujeción; todos sus miembros son iguales en importancia, naturaleza, atributos y  merecen la misma gloria y honor; pero también vemos que cada uno tiene un rol o papel diferente que desempeñar en cuanto al plan de redención:
El Padre envió a su hijo para ser el autor y consumador de ese plan perfecto llamado redención (Juan 3:16), el hijo siendo igual en gloria y honor, se despojó de todo ello (Filipenses 2:7) para encarnarse y llevar a cabo el plan de su padre.
Durante todo su ministerio Cristo nos dejó en claro que su propósito era hacer la voluntad del padre (Juan 4:34), siendo El Dios mismo, siempre estuvo sujeto al Padre y siempre se deleitó en hacer su voluntad (Juan 6:38).
El Espíritu Santo, vino a ser el consolador, vendría enviado en nombre de Cristo (Juan 14:16), su papel seria recordar las palabras de Jesús, consolar, confortar (Juan 14:16). El mismo sería la garantía de las promesas del Padre y del Hijo.
En la persona de la Trinidad, vemos que el hijo esta sujeto al Padre y que el Espíritu Santo está sujeto al Padre y al Hijo. Podríamos decir entonces, que ¿el Espíritu Santo es inferior al Padre y al Hijo?,  ¿No declara la escritura que la trinidad es Dios en tres personas?
Si la Trinidad nos proporciona un claro ejemplo de lo que son los roles, la sujeción, la sumisión voluntaria y el importante papel que tiene cada uno de sus miembros, ¿Por qué hemos de menospreciar entonces los roles dados al hombre y a la mujer?
El papel del varón es el de cuidar, amar y sustentar a su esposa, así como Cristo lo hace con la iglesia, él tiene el papel de dirigir, guiar, enseñar, no solamente en su hogar sino también en la iglesia. Es un rol que demanda mucha responsabilidad y por lo cual él será llamado a rendir cuentas, pues es Cristo mismo la cabeza del varón; o acaso ¿Olvidamos que el Señor se dirigió primero a Adán, aquel día nefasto en el Edén?
En tanto, el papel de la mujer es el de apoyar al varón, cuidar y enseñar a sus hijos. Su función es cuidar, sostener, amar.  Ella tiene un papel como el de Cristo en la trinidad pues está sujeta a su esposo, pero también es ese soporte y consuelo, como lo es el Espíritu Santo.
No debemos olvidar que la caída tuvo efectos devastadores en todo cuanto conocemos, en todo cuanto fue creado, por eso mismo, estas relaciones que fueron concebidas para dar un orden y armonía a la humanidad hoy las vemos empañadas y quebradas como consecuencia del pecado.
Hoy vemos que muchos hombres no quieren tomar su papel de autoridad, de liderazgo y otros quieren hacerlo por la fuerza, menospreciando y maltratando a la mujer; nosotras a su vez queremos luchar por ese papel de autoridad a toda costa, ese espíritu rebelde del Edén, nos acompaña y nos impide someternos en amor a nuestros esposos y al orden y autoridad de la iglesia.
Pero esto no quiere decir que ese efecto devastador del pecado deba seguir acompañándonos, pues en Cristo somos una nueva creación, él ha hecho todas las cosas nuevas.
Así que vivamos como nos enseña el Señor a través del apóstol Pablo permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad (1 Timoteo 2:15) vivamos como mujeres que aman la piedad, que entienden y honran el plan perfecto de Dios para la familia y la iglesia, seamos ese reflejo glorioso del amor que no se envanece y que no busca lo suyo, dejemos de buscar nuestra propia gloria y busquemos la gloria de Dios, pues El a su tiempo se encargara de que ¡Sean reconocidos sus logros, y públicamente alabadas sus obras! (Proverbios 31:31)

**Escrito para MujerIdonea.com

lunes, 24 de agosto de 2015


EL PRINCIPIO BÍBLICO DE LA IMAGEN DE LA MUJER DE DIOS

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Mucho se ha discutido sobre el papel de la mujer en la iglesia y la familia, pero hoy quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la escritura sobre nuestra forma de vestir, como debe verse una mujer cristiana? acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Por eso hoy quiero compartir este breve fragmento del comentario a las epístolas Paulinas que realizo Juan Calvino, pues aunque su lenguaje pudiese sonar un poco crudo es actual y real, en cuanto a la imagen que debe proyectar una mujer Cristiana:

"En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios" 1 de Timoteo 2:9-10 NVI


Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que en Éfeso, siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. 
El vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 
Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. 
Los gobernantes pueden ciertamente hacer leyes, por medio de las cuales el furor por los gastos superfluos puede restringirse hasta cierto punto; pero los maestros piadosos, cuya misión es guiar las conciencias, deben tener siempre presente el fin de los usos lícitos. Esto al menos deberá solucionarse indiscutiblemente: que todo lo relacionado con el vestido que no esté de acuerdo con la modestia y la sobriedad tendrá que rechazarse.

Sin embargo, debemos siempre comenzar con las disposiciones; porque donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo. Mas por cuanto los hipócritas comúnmente se valen de todos los pretextos que pueden encontrar para ocultar sus perversas inclinaciones, nos vemos obligados a señalar lo que observamos. Sería mucha bajeza negar lo apropiado de la modestia como el adorno peculiar y constante de las mujeres virtuosas y castas, o el deber de todas de observar la moderación. Todo lo que se oponga a estas virtudes no podrá justificarse. Pablo critica expresamente ciertas clases de superfluidad, tales como el pelo rizado, las joyas y los anillos de oro; y no es que prohíba expresamente el uso del oro o de las joyas, sino que, siempre que se exhiben de manera ostentosa, por lo regular traen consigo otros males que he mencionado, provenientes de la ambición o de la falta de castidad. 
Porque indudablente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos.

**Tomado de Comentario a las Epistolas Paulinas JUAN CALVINO

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sed santos porque Yo Soy Santo

"porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo."
1 de Pedro 1:16

El Halloween podría parecernos una festividad inocente, donde los niños juegan y se visten de sus súper héroes favoritos, donde cantan y piden dulces, pero conoces realmente el trasfondo de esta celebración?
Nosotros como creyentes, no nos abstenemos de estas celebraciones por religiosidad, o por imposición, lo hacemos porque Dios nos ha llamado a ser un pueblo diferente, que le glorifique y le sirva: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. (1 de Pedro 2:9)
Hoy quiero compartir con ustedes esta enseñanza bíblica acerca del Halloween, para que profundicemos en el concepto de Santidad y podamos enseñarles a todos nuestros niños y Jóvenes la importancia de ser cristianos radicales y fieles a la voluntad de Dios.

Bendiciones!!
PARTE 1

PARTE 2

lunes, 26 de mayo de 2014

Calla! y se su mejor imagen de Cristo

"De la misma manera, ustedes esposas, tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer la Buena Noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras. Ellos serán ganados al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes" 
1 Pedro 3:1-2

Creo que este versículo habla por sí solo, aunque personalmente, después de haberlo leído muchas veces solo hasta ahora puedo comprender la maravilla de su contenido.
Aunque el plan de Dios no es que una mujer creyente se una en matrimonio con un incrédulo, existen situaciones en las que esto ocurre, por ejemplo, cuando tiempo después del matrimonio es la esposa quien conoce de Cristo y su esposo no recibe las buenas nuevas del evangelio, y en otros casos muy desafortunados una mujer creyente se une a un hombre no creyente haciendo a un lado el sabio concejo de Dios.
Viviendo cualquiera de estas dos situaciones, el concejo de nuestro Señor a través de esta carta de 1 de Pedro es siempre lleno de esa sabiduría divina, que nos recarga de esperanza y fortalece nuestra fe.

En mi caso, mi esposo no es un creyente, aunque por algunos años se congrego, (y con certeza ha recibido mucha palabra de Dios) pero hace ya algún tiempo se encuentra absolutamente alejado del evangelio, esta situación obviamente trae muchos roces a la relación, lagrimas, dolor, confusión, en fin todas las cosas difíciles que enfrentamos cuando compartimos nuestra vida con una persona que tiene un norte distinto al nuestro.
Lo realmente maravilloso es que ahora que el Señor me permite entender lo que quiere decir en estos dos versículos de 1 de Pedro me doy cuenta que he estado luchando infructuosamente en mis fuerzas, tratando de que mi esposo llegue a los pies del Señor.
Es ahora que comprendo los grandes errores que he cometido y como he puesto en duda incluso la soberanía y el poder de Dios, y suena aterrador escucharlo pero así es, creo que el propulsor de muchos pecados definitivamente es la duda en la palabra de Dios.
Y es que debemos partir del punto básico de que nadie llega a Dios si no es El mismo  quien le trae (Juan 15:16); y es Dios mismo quien coloca el querer como el hacer para que ese llamado sea efectivo (Filipenses 2:13); siendo Dios mismo quien afina nuestro oído para escuchar su voz (Juan 10:27). Teniendo esto en claro, debemos reconocer que solo Dios es quien puede hacer la obra en nuestros esposos y llevarlos en amor a Él.

Allí es donde encontramos el maravilloso sentido de este versículo, cuando podemos tener la tranquilidad y la certeza de hacer lo que como esposas se nos manda a hacer, siendo fieles a Dios y  haciéndonos a un lado para que el obre soberanamente. Hablar sin palabras, esta es la instrucción del apóstol Pedro, y creo que es una instrucción que a nosotras como mujeres puede parecernos un poco compleja, pues parte de nuestra naturaleza muchas veces es el ser muy expresivas y hablar y hablar, nos encanta hablar de nuestros sueños, experiencias, planes, en fin; y eso sin dejar de lado que muchas veces nuestro instinto maternal quiere cobijar también a nuestros esposos, y debemos recordar que ese No es nuestro papel, no estamos llamadas a ser una segunda madre para ellos, estamos llamadas a ser su ayuda idónea y a sujetarnos a ellos.

Por eso, Pedro comienza este capítulo 3 con la expresión: así mismo, ya que en el capítulo 2 viene hablando de la sumisión que debemos tener como cristianos a las autoridades y a los superiores, y yendo un poco más atrás al capítulo 1, vemos como Pedro nos recuerda quienes somos y para que fuimos llamados, somos un pueblo escogido por Dios, pueblo santo, y esto con el único fin de que anunciemos la verdad del evangelio, esas buenas noticias de quien nos llamó de las tinieblas a la luz.

Entonces contextualizando, podemos ver como Pedro nos muestra nuestra nueva condición, apartados, escogidos, pueblo santo; y allí nos recuerda que el propósito de ese llamamiento es dar testimonio de Dios mismo, por lo tanto el comienza a citar diferentes tipos de escenarios en los cuales nuestro testimonio debe ser tal, que reflejemos claramente la gloria de Dios.
Y es en ese punto donde comienza a hablarnos a nosotras las mujeres, recordándonos la clave de nuestro compromiso matrimonial, el sometimiento a nuestro esposo; y allí es importante aclarar que este es el punto vital en el cual debemos trabajar con más tesón, pues es la obediencia a este punto principalmente, la que nos permitirá hacer nuestra labor evangelista silenciosa y exitosamente.

Probablemente te estarás preguntando, ¿cómo puedo yo someterme a este hombre que no conoce de Dios? Y la respuesta es sencilla, ese sometimiento es directamente a Cristo. Entonces, puede surgir una segunda pregunta: ¿Pero cómo voy a estar confiada y tranquila en someterme a un hombre que ni siquiera se somete a Cristo? Y allí quiero que pongas tu matrimonio en la perspectiva correcta, nuestro matrimonio es un reflejo de la relación de Cristo por su iglesia, y aunque obviamente el papel de Cristo en esta metáfora lo debe asumir el varón, en esta situación puntualmente quiero que seamos nosotras quienes nos pongamos por un momento en ese lugar, Cristo dio su vida por su iglesia, le ha sido fiel a pesar de que ella no lo haya sido, ha sido paciente, amoroso y a pesar de nuestro pecado, se dio a si mismo por nosotros. Entonces bajo esa perspectiva la respuesta es mucho más clara, debemos someternos a nuestros esposos por obediencia al Padre.
Esa es nuestra confianza, que nuestro sometimiento es directamente a Dios, y nuestra obediencia es directamente al mandato divino.

Siendo obedientes a esta instrucción, estaremos reflejando una hermosa imagen de Cristo a nuestro esposo y allí nuestras palabras sobraran; de manera que no necesitamos llenar sus días de reclamos, o amenazas, o hacerles sentir que tan pecadores son, tan poco tenemos que recordarles cual es el destino que tiene todo aquel que no entrega su vida a Cristo, porque aunque estemos compartiéndoles grandes verdades del evangelio, lo estaremos haciendo de la manera incorrecta.

Recuerda, nuestro papel es reflejar la gloria de Cristo con nuestra propia vida, así que preparémonos para ello, alimentémonos día a día de la Palabra de Dios, oremos sin cesar, seamos obedientes a aquello que nos muestra la palabra de Dios, amemos a nuestros esposos con ese amor desinteresado y entregado de 1 de Corintios 13, vivamos ese amor que Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta, pongamos nuestra confianza en el Señor, hagamos nuestro papel y permitámosle a El que obre en la vida de nuestros esposos.

Así que a partir de ahora en adelante, calla! Y se su mejor imagen de Cristo.

viernes, 25 de abril de 2014

Construyendo sus mejores zapatos



Instruye al niño en el camino que debe andarY aun cuando sea viejo no se apartará de él.
Proverbios 22:6 (NBLH)



Me sorprende el entusiasmo con el cual muchas mujeres preparan a sus hijos, para que sean grandes deportistas, otras para que sean artistas, músicos y hasta modelos o reinas de belleza.

A diario veo como a través de las redes sociales comparten artículos de interés, recomiendan academias, instructores y demás, esto sin contar los numerosos artículos que hoy se destacan y comparten sobre el déficit de atención o el síndrome de hiperactividad.

Pero ese entusiasmo decae notablemente cuando de Cristo se trata.

¿Cómo? Hace parte de mis funciones como madre, instruir a mis hijos teológicamente? Enseñarles a buscar, conocer y amar las escrituras?
Acaso la historia bíblica no la aprenden en el ministerio infantil?

Pues la respuesta a esos interrogantes que puedan surgir es un rotundo Si, y no es una sugerencia o una tendencia o una recomendación, es un mandato!

El libro de Deuteronomio, que es una repetición de la ley mosaica es claro y enfático en este mandato dado a los padres:
“Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. (Deuteronomio 6:4-9)

Y es que la labor y responsabilidad que se nos dio con la maternidad, no consiste en proveer para ellos alimento y cuidado, o enseñarles a caminar, a atarse los zapatos y a hacer la cama; la responsabilidad que tenemos como madres es mucho más grande y va mucho más allá, pues Dios nos ha entregado preciosas almas a nuestro cuidado.

Por eso el mensaje del evangelio debe venir a ellos primeramente de nuestros labios, mucho más importante que  lograr en ellos buenas calificaciones o buenos modales, es que conozcan al Dios verdadero y sepan cómo adorarlo y honrarlo cada día de sus vidas.

Esta porción de la palabra que encontramos en Deuteronomio se conoce como el Shema de Israel, y es como una capsula concentrada de todo el mandato de Dios para nosotras como madres.

Somos primero nosotras quienes debemos escuchar, aprender, ser diligentes en buscar de la palabra de Dios, día tras día, para ser como esa madre que primero toma su alimento y luego lo procesa para ir y llevarlo a sus gorriones en el nido.

Nosotras debemos ser primeramente alimentadas y formadas en la palabra de Dios para hacer un excelente trabajo con nuestros hijos, y de esta manera poder instruirlos y guiarlos.

Nuestra boca debe rebosar de palabra de Dios, pero para esto nuestro corazón debe estar lleno de ella, así podremos hablarles de Dios a nuestros hijos, al llegar a nuestra casa, cuando vayamos por el camino, al acostarnos y al levantarnos.

Es cierto que este sistema en el que vivimos cada día nos deja menos tiempo para todo, pero por encima de nosotras mismas esta esa responsabilidad como madres de alimentarnos para alimentar y sustentar a nuestros hijos.

Nuestra meta debe ser pasar a la historia como esas excepcionales mujeres que formaron a Timoteo y de las cuales el apóstol Pablo hace un gran reconocimiento:
Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido. 2 de Timoteo 1:5

De seguro Loida siempre se preocupó por enseñar las verdades del evangelio a su hija Eunice, porque conociera la escritura y a través de ella desarrollara su fe.

Todo ese trabajo dio un gran fruto en su hija Eunice, quien de acuerdo al reconocimiento de Pablo, aprendió e hizo el mismo trabajo con Timoteo, llenándolo de la palabra de Dios, de la sabiduría divina, e instruyéndolo por el buen camino.
Este a su vez, pastoreo la iglesia naciente, siendo discípulo del apóstol Pablo, llevando todo lo aprendido de estas dos mujeres a sus hijos espirituales también.

Ves como el trabajo de una madre se multiplica exponencialmente en sus hijos?

Por eso no debemos permitir que nuestra labor como madres se vea menospreciada en esta era afanosa y consumista; el trabajo de ser madres piadosas que enseñen a sus hijos a temer a Dios, a conocerle y amarle, es mucho más valioso que cualquier otro trabajo en el mundo.

Recuerda que preparamos a nuestros hijos para el caminar en su vida, y lo que sembremos en ellos impactara poderosamente muchas generaciones.

Por eso, si sabemos que la vida es un caminar hacia nuestra patria celestial, no hemos de esforzarnos por construir para nuestros hijos los mejores zapatos?



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