Contra ti, contra ti sólo he pecado
El salmo 51 fue escrito por el Rey David, después de haber sido confrontado por el profeta Natán, por el adulterio cometido con Betsabe y el posterior asesinato de su esposo, Urías. Cada vez que nos referimos al rey David, vienen a nuestra mente su fortaleza, su valentía para derrotar a Goliat, su relación cercana con Dios, la promesa mesiánica que vendría a través de su linaje y su distintivo más conocido: un hombre conforme al corazón de Dios. Pero este hombre que con una simple ojeada a la biblia podría parecernos perfecto, fue un ser humano como nosotros, débil, pecador y necesitado de la gracia de Dios. En el libro de 2 de Samuel, se nos relata el horror del Pecado de David, pero en el Salmo 51 podemos ver como se derrama el corazón de este hombre ante Dios, clamando perdón y restauración para su ser. Debemos reconocer como David, que el pecado es como una mancha de petróleo que se extiende en el mar, es densa, y causa mucho daño, no solo a nosotros mismos sino a to...