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martes, 30 de enero de 2018

UNA MUJER CON UN PORTE REVERENTE


En el versículo 1 del capítulo dos, el apóstol Pablo le da una importante indicación a Tito que nos permite entender con mayor claridad la fuerza de las instrucciones siguientes: Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina traduce en RV60, pero me gusta mucho mas el énfasis que le da la biblia al día edición Tyndale: Pero tú conviértete en paladín de la pureza de vida que concuerda con el verdadero cristianismo.

De manera que las instrucciones que Pablo va a darle a Tito sobre lo que este debe enseñarle a la iglesia naciente, harían parte de las características de una iglesia pura y verdadera.

2:3 Las ancianas (mujeres mayores y maduras en el evangelio y esposas de oficiales de la iglesia) deben ser reverentes en su porte.

Este versículo es uno de los versículos que nos enseñan que la biblia es tan actual para nosotras como para aquellas mujeres de creta.

La expresión reverentes en su porte es la traducción de la palabra griega “hieroprepes” la cual es empleada solamente aquí en el nuevo testamento y tiene en su raíz el significado de poseer cualidades sacerdotales y servía para hacer referencia a todo lo que es apropiado para la santidad. Las ancianas deben ser ejemplos piadosos de santidad.[1]

De manera que la expresión reverentes en su porte atañe acerca de aspectos interiores y exteriores. Los aspectos exteriores obviamente son un reflejo directo de lo que hay en nuestro corazón, de ellos mencionaremos la forma de comportarse y vestirse, ¿entonces de qué manera debe lucir una mujer creyente? La respuesta la encontramos en 1 Timoteo 2:9-11 que se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Este es un tiempo en el que tristemente el mundo ha permeado ampliamente la iglesia, los roles establecidos por Dios se han violado al son de la modernidad y el cambio de los tiempos, como si la escritura fuese un libro que debiera ser actualizado conforme al paso de los años.

Aun en la iglesia de Cristo hoy encontramos mujeres que carecen de todo principio bíblico para vestirse, probablemente estarás pensando que esto es una exageración, que en pleno siglo 21 cada uno es libre de vestirse como le venga en gana, y esta puede ser una verdad para el mundo, pero no para nosotras como siervas de Cristo.

quiero hacer énfasis en un aspecto que no pierde vigencia en el tiempo, y es el principio moral que nos ofrece la Escritura sobre nuestra forma de vestir, ¿cómo debe verse una mujer cristiana? ¿acaso no es importante que se vea una amplia diferencia entre el vestir, de una no creyente y de una mujer que profesa tener a cristo como Señor?

Vamos a Levítico 19:19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.”

Aquí vemos un principio fundamental en el cual podemos ver como el Señor nos quiere separados, apartados, hasta en las cosas que parecieran mínimas en nuestra cotidianidad, debemos ser diferentes.

“Pablo trató de aprovechar la oportunidad para corregir un vicio al cual casi todas las mujeres se inclinan, ya que, en Éfeso siendo una ciudad de mucha riqueza y mercaderías, abundaba especialmente. el vicio es el de la excesiva avidez y deseos de vestirse lujosamente. Él desea, pues, que su forma de vestir sea regulada por la modestia y la sobriedad; porque el lujo y los gastos inmoderados emanan de sus deseos de exhibición, ya sea por causa del orgullo, o por haberse apartado de la castidad. 

Y de aquí debemos sacar la norma de moderación; porque, ya que el asunto de vestir es cosa pasajera (como son todas las cosas externas), es difícil fijar un límite, para saber hasta dónde podemos llegar. [2]

Podríamos pensar que la atracción por las joyas, el maquillaje o los vestidos costosos no tienen nada que ver con nuestra moralidad o espiritualidad, pero realmente si tienen una relación muy estrecha, pues donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo.

Todo aquello que nosotros somos parte de lo que creemos, Lucas lo expresa de esta manera: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (lucas 6:45)y aunque el versículo hace referencia a lo que decimos, también vemos claramente que aplica a aquello que mostramos con nuestro ser, nuestras actitudes y en este caso nuestra apariencia.

 ¿Sabías que le puedes decir mucho a los hombres sin decir una sola palabra? Amigas, nuestra ropa y nuestra apariencia, es uno de los medios más poderosos que tenemos como mujeres para comunicarnos, expresando lo que tenemos en el corazón, nuestros valores y lo que creemos. Nancy DeMoss Wolgemuth

Siempre que estés frente al espejo cuestiona cual es la verdadera intención de tu corazón para usar lo que vas a ponerte, evalúa que quieres proyectar, evalúa si lo que vas a usar es coherente a tu edad.

una mujer debe ser modesta, no sensual y provocativa. Debe disfrutar de la libertad que ella tiene en el Señor de llevar maquillaje y vestido bonito, pero no ser ostentoso y vana. Más bien ella debe adornarse por sus buenas obras.[3]

Citare textualmente un fuerte comentario de Calvino que nos debe hacer pensar un poco más frente al espejo: “Porque indudablemente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos”.

Nancy DeMoss Wolgemuth menciona unas pautas que como mujeres debemos tener en cuenta a la hora de vestirnos que son muy interesantes y apropiadas:
Examine las piezas individuales de su guardarropa, párese frente a un espejo, Inclínese hacia delante y pregúntese: " ¿Se ven partes íntimas que un hombre (aparte de su esposo, si es casada) no debería ver?". Si la respuesta es " Si", está vestida sin recato. 

Mírese desde todos los ángulos: El frente, la espalda, los lados, mientras camina, se sienta, se mueve se estira y se inclina. Recuerde, a menudo nos inclinamos para recoger paquetes o cargar un niño, o para entrar y salir del auto. Pregúntese: " Qué van a notar y ver los demás?
¿Adónde se dirigirá la atención de los demás: ¿A los pechos, las caderas, los muslos...? ¿Por qué me quiero poner esta ropa? ¿Por qué me gusta esta moda?
La actitud de su corazón es clave. Pídale al Señor que le ayude a representarlo bien. Pídale un corazón dispuesto aprender, abierto y obediente.
Si está casada, pídale a su esposo que la ayude a entender lo que su ropa y su apariencia comunican a los hombres.
Pregúntele si su ropa es recatada, Si no está casada. hágale estas mismas preguntas a su padre, o alguna mujer mayor.
Pregúntese: " ¿Que van a notar y a ver los demás?".
Reflexione de manera devota: " ¿Soy realmente recatada, conforme a las normas de Dios?" Luego tome la decisión de convertirse en una mujer con un corazón conforme a Dios ¿ Desea que su apariencia revele un corazón recatado y piadoso?

Si es así, me gustaría animarla a tomar estas siete decisiones:
1.Decida vivir para agradar a Dios.
2. Rinda (dedique) su cuerpo a Dios. Diga: " Señor, este cuerpo te pertenece".
3. Decida ser recatada porque eso es lo que agrada a Dios
4.Decida ser pura (interna y externamente).
5. Decida no vestirse nunca de una forma que pudiera tentar a los hombres a tener pensamientos lascivos.
6.Esté dispuesta a ir contra la cultura, siempre que la cultura sea contraria a la Palabra y los caminos de Dios.
7.Sea humilde y abierta a la opinión de los demás .

Recuerde que es posible tener una apariencia externa recatada al tiempo que se tiene el corazón de un fariseo (critico, que se cree muy justo y bueno e inclinando a juzgar a quienes no son de la misma opinión). El recato no significa que usted posea la verdad absoluta.
Dé a Dios lugar y tiempo para trabajar en la vida de otras personas. No diga " Porque yo lo veo así, así es como debería ser". Recuerde: " ¡Usted no es el Espíritu Santo! 

Pídale a Dios ayuda para comunicar a los demás de una manera atrayente a un comportamiento recatado. Diga la verdad con ternura, compasión y amor. Haga que la verdad sea lo más atractiva posible.[4]
Mencionamos al inicio de esta sección que el porte reverente hace referencia a la forma de vestir y a la forma de comportarse veamos ahora cual debe ser el comportamiento que se espera de una mujer piadosa.

Una mujer piadosa, tiene buenos modales, no se irrita fácilmente, no asume posiciones tan “modernas” como el “usted no sabe quién soy yo” siempre tiene al prójimo como importante para ella, está dispuesta a servir, sabe sazonar una conversación tensa con una palabra dulce, es una mujer que sabe que no necesita demostrar que es superior a nadie, ni a los gritos ni a los empujones, hace un reclamo con suavidad, corrige con amor.

No quiere decir que sea una mujer que no mire a los ojos o que ande con la cabeza baja, que susurre para hablar, pues las serpientes también se arrastran y susurran antes de acechar con su veneno mortal.
***
Por el contrario, las mujeres que son realmente reverentes en su comportamiento disfrutan de la vida. Se ríen y hablan lo suficientemente alto para que otros oigan. No tienen una idea falsa de la espiritualidad. Ellas se divierten y aman al Señor. Quienes hacer otras cómodos. Muestran amor a los demás actuando correctamente, al regocijarse cada día que hizo el Señor. Su vestimenta, actitud y comportamiento son agradables al Señor. Se trata de una versión modernizada de las “santas mujeres” (1 Pedro 3: 5) De esta manera, la mujer Tito 2 debe ser reverente en su comportamiento. Ella también no debe ser de chisme malicioso.


[1] Comentario Mac Arthur del Nuevo testamento. Tito
[2] Comentario de Calvino sobre 1 de Timoteo
[3] El carácter de la Mujer Tito 2 Marta Peace
[4] Libro la Apariencia. Nancy de Mos 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

CIMIENTOS DE ROCA O DE ARENA?


La palabra de Dios está llena de contrastes, sabiamente, siempre estamos viendo el ejemplo del bueno y el malo, del hijo de Dios y el hijo de satanás, de la luz y la oscuridad, de la vida y la muerte.

En el evangelio de Mateo, el Señor Jesús le relata a sus discípulos una parábola en la cual vemos un gran contraste que ilustra la situación de muchos creyentes hoy día, aquellos que tienen su fundamento en la roca y aquellos que lo han puesto en la arena. Lo complejo de este contraste es que a simple vista no podemos percibir alguna diferencia, las dos casas pueden verse aparentemente iguales, pero en el momento de la prueba, cuando llega la tormenta, allí podremos ver realmente donde estaban puestos sus cimientos.

"Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca"
"Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena"

Entonces, como saber cuales son los cimientos que sostienen nuestra fe? la respuesta es muy sencilla y la obtenemos al responder la siguiente pregunta: ¿obedeces a Dios en toda área de tu vida? obedeces su Palabra?
responder estas preguntas es muy importante, ya que la construcción de un carácter cristiano se forja en torno a la obediencia, de nada nos sirve llamarnos cristianos, si ponemos en duda la palabra de Dios y no la obedecemos.
solo un verdadero discípulo hace la voluntad de su maestro, aprende de el, desarrolla una estrecha relación que le permite conocerle, agradarle, buscarle y caminar a su lado.

Cuando nuestra vida cristiana se fundamenta en lo que sentimos, en lo que vemos, o peor aun, en lo que tenemos; estamos levantando una casa sobre la arena, pero cuando nuestra vida se fundamenta en la Palabra de Dios y en la obediencia a Cristo, sabemos que estamos edificando sobre la roca.

Solo cuando obedeces a Dios y a su palabra, es cuando realmente crees. puedes aparentar vivir una vida piadosa, tener un estilo de vida moralmente correcto, hablar y parecer un seguidor de Cristo, pero si no le obedeces podrías estar dentro del grupo de aquellos que el Señor llama hacedores de maldad, los cuales menciona en Lucas 6:46 "¿Por qué ustedes Me llaman: 'Señor, Señor,' y no hacen lo que Yo digo?" ...Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:23).


La elección de todo cristiano tiene un propósito y este es que recuperemos la imagen de Dios, como fue antes de la caída....y vio Dios que era bueno! Romanos 8:29. No podemos perder de vista que Dios no gira en torno al hombre, El gira en torno a su propia gloria, el es el Ser supremo, el creador de todo lo visible y lo invisible, quien puso las bases de la tierra y encerró el mar tras sus compuertas. El propósito de nuestra vida es glorificar a Dios, en todo momento, en todo lugar, en cada acción, cada pensamiento.
Fuimos preparados de antemano para buenas obras, si bien la salvación es un regalo que se nos da por gracia, quien entiende correctamente el plan de salvación, sabe que ha de entregar completamente su vida a Cristo, y la forma en la que debemos hacerlo es como el Señor lo manda en Romanos 12:1-2  Renovando nuestra mente, dejando atrás todo aquello que nos separaba de Dios: ira, contiendas, pleitos, celos...(Gálatas 5: 19-21) y viviendo nuestra vida conforme al Espíritu de Dios, llenándonos de: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.

Así, cuando venga la tormenta, cuando el viento sople fuerte y las olas parezcan cubrir todo aquello que ven nuestros ojos, podremos estar tranquilos, y saciarnos de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, porque sabemos que nuestra casa no caerá, porque fue cimentada en la roca, que es Cristo, Señor nuestro.

martes, 1 de julio de 2014

Contra ti, contra ti sólo he pecado

El salmo 51 fue escrito por el Rey David, después de haber sido confrontado por el profeta Natán, por el adulterio cometido con Betsabe y el posterior asesinato de su esposo, Urías.

Cada vez que nos referimos al rey David, vienen a nuestra mente su fortaleza, su valentía para derrotar a Goliat, su relación cercana con Dios, la promesa mesiánica que vendría a través de su linaje y su distintivo más conocido: un hombre conforme al corazón de Dios. Pero este hombre que con una simple ojeada a la biblia podría parecernos perfecto, fue un ser humano como nosotros, débil, pecador y necesitado de la gracia de Dios.

En el libro de 2 de Samuel, se nos relata el horror del Pecado de David, pero en el Salmo 51 podemos ver como se derrama el corazón de este hombre ante Dios, clamando perdón y restauración para su ser.

Debemos reconocer como David, que el pecado es como una mancha de petróleo que se extiende en el mar, es densa, y causa mucho daño, no solo a nosotros mismos sino a todo nuestro entorno; es una mancha difícil de quitar, de limpiar totalmente, todo lo altera y aunque podamos ver con nuestros ojos la imagen del desastre en la superficie, las consecuencias de este a profundidad siempre serán mucho más devastadoras.

Hoy podremos ver como el Señor a través de su Palabra en el Salmo 51 nos enseña cual es la correcta actitud que debemos asumir ante el pecado para ser restaurados:

1.       1. Reconocer que cualquier pecado es un acto de rebelión contra Dios

Un primer paso en el camino hacia el arrepentimiento es reconocer nuestra culpa, nuestra falta, y entender que este pecado ha sido principalmente contra Dios, esto fue lo que reconoció David cuando el profeta Natán fue a confrontarlo por su pecado, el profeta reconvino a David a través de una parábola que describía perfectamente el pecado atroz que él había cometido, allí no hubo lugar para buscar culpables, ni para auto justificaciones. Tú eres ese hombre! menciono el profeta, a lo que David reconoció: Contra ti, contra ti solo he pecado.

El Señor abrió los ojos de David en ese momento y le permitió ver y reconocer la magnitud de su pecado, jamás podemos olvidar que Dios todo lo ve, no hay lugar alguno en el que podamos escondernos u ocultarnos de Él. Salmo 139

2.     2. Debemos reconocer que hemos nacido pecadores y necesitamos de su Salvación
Entender que hemos nacido pecadores como lo hizo David, y que estamos imposibilitados para obtener la salvación por nuestros propios medios u obras, nos permite tener una actitud de sincera humillación ante Dios, por eso cuando tenemos la oportunidad de vernos pecadores, podemos tener la certeza de que es solamente Dios quien ha puesto esa sabiduría en nosotros, ya que ese convencimiento de pecado es como un primer paso que realiza Dios en nosotros para comenzar a ejecutar su gloriosa obra de redención, pues él nos limpia, justifica y olvida nuestras transgresiones.

3.     3. Clamar al Señor por su misericordia y perdón, pues solo así podemos tener la certeza de que su respuesta será su Santo Espíritu.

Dios mismo nos da su Santo Espíritu para que more en nosotros  y nos ayude a perseverar en este caminar a su lado, por eso podemos estar seguros siempre de que nada ni nadie nos alejara de su amor y que jamás podremos caer de su mano. Romanos 8:35-39; Juan 10:28-29. A través de todo nuestro peregrinar, Dios mismo nos ira moldeando, puliendo, formando e ira renovando nuestra mente a través de su Palabra.

El Espíritu Santo es nuestro sello, es la garantía en nosotros del cumplimiento de todas las promesas del padre; esa es la fuente de nuestra paz y nuestro gozo, ese debe ser el fundamento sobre el cual podemos edificar seguros nuestra vida, porque solo allí sabremos que a pesar de la tormenta, ese gozo y esa paz que nos brinda la certeza de la vida eterna nos mantendrá firmes en la roca que es Jesucristo mismo.

4.      4. Debemos entender que Dios no quiere sacrificios, obras o penitencias, él quiere un corazón contrito y humillado.

Dios no quiere de nosotros penitencias, ofrendas, obras o sacrificios, lo que él quiere de nosotros es un corazón humilde y quebrantado, un corazón que dependa entera y completamente de Él, un corazón que no busque lo suyo, que no anhele otros placeres, un corazón que se deleite en cumplir la obra que el Señor nos ha encomendado: Darle honor y gloria con nuestro existir.

El anhela que le busquemos y le conozcamos realmente, y esto solo lo podemos hacer a través del estudio de su Palabra; ella debe ser nuestra guía, nuestro fundamento, nuestro consuelo y nuestra esperanza.

5.      5. Debemos saber que el Propósito de nuestra redención es la Gloria de Dios y la expansión de su reino.

Dios nos ha devuelto la vida, nos ha permitido nacer de nuevo y llamarle Padre, por eso debemos buscarle diaria y constantemente, tanto como buscamos, anhelamos y necesitamos del aire para respirar. Llenos de El debemos cumplir nuestra gran tarea: “Enseñar tus caminos a otros pecadores, y estos culpables, como yo se arrepentirán y volverán a ti” Salmo 51:13

De la misma forma en la que en una emergencia aérea se nos pide que primero tomemos nuestras máscaras de oxígeno y respiremos profundamente antes de ayudar a otros, de esa misma manera debemos actuar en nuestra vida, toda palabra, todo tiempo de oración, todo estudio, deben hacerse vida en nuestra vida primeramente, para luego compartirlo a otros, jamás podemos emprender una tarea sin antes habernos saciado del aire puro y fresco que nos da el Señor.

David, reconoció su pecado, se arrepintió y clamo por la restauración de Dios, una vez entendió que había sido perdonado se dispuso a cumplir la gran comisión, a testificar de la obra maravillosa del Señor y a vivir conforme a sus preceptos.

Aprendamos de la vida de este varón y dejemos de buscar culpables o justificar nuestras faltas, el pecado empaña nuestra relación con Dios, es una afrenta contra El, por eso cuando fallemos no perdamos tiempo en buscarle y humillarnos ante El, gocémonos en su perdón y anhelemos su sabiduría para vivir glorificándole.


viernes, 21 de marzo de 2014

De frente al Guarda Ropa


¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10

A veces me pregunto qué es lo que las mujeres pensamos justo en ese momento de las mañanas en el que estamos frente a nuestros armarios.

¿Cuál es nuestra motivación al vestirnos? Será acaso vernos como una mujer fatal,
Como una eterna adolescente, o como una oferta sensual ambulante?.

Y es que realmente es triste y preocupante, ver como la “moda de este siglo” ha permeado incluso nuestras iglesias, porque puede no extrañarnos (sin afirmar que sea lo correcto) que una mujer se vista provocativamente en la calle si no conoce de Dios, pero que una mujer que profese ser cristiana no sepa reconocer si su forma de vestir es coherente con lo que profesa, es algo mucho más complejo.

Veamos a través de este versículo de 1 de Timoteo algunas pautas que nos da la escritura para un correcto vestir:

1 de Timoteo 2:9 (PDT) A su vez, quiero que las mujeres se vistan con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia. No se adornen con peinados exagerados, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa

a. Que se vistan con modestia: Debemos aprender que nuestra belleza no radica en cómo nos vemos, sino en quienes somos, por eso no necesitamos llamar la atención hacia nosotras con nuestras prendas de vestir o con lo mucho que dejamos ver.

En esta sociedad cada día mas confundida, el valor de la mujer tal y como el Señor lo establece en la palabra se ha perdido, creo incluso que a muchas mujeres cristianas les parece salido de contexto el mensaje de la escritura, pues prefieren verse como las ve el mundo, que como nos quiere ver Dios.

Abundan las cirugías, los rellenos en la ropa, el super wonder bra, las transparencias, la poca ropa, etc., y muchas veces parece que corriéramos desesperadas a alguno de estos medios para ser encasilladas en lo que la sociedad de hoy en día considera “una mujer perfecta”

La modestia implica contenerse en ciertos límites y parte de esos límites son las demás mujeres a nuestro alrededor y los varones que les acompañan, o con quienes compartimos ciertos espacios, esto da pie a la segunda pauta:

b.  Con respeto hacia los demás: Hoy en día hay muchos hombres que se sienten incómodos con la forma de vestir de muchas mujeres, y ni que decir de muchas esposas o madres de jovencitos que sienten la misma incomodidad cuando una mujer poco vestida entra en su mismo recinto.

Y es que cuando nos vestimos debemos tener en cuenta que hay mucha gente a nuestro alrededor, pero lo más importante es saber que no solamente predicamos o compartimos de la palabra con nuestra boca, sino con nuestros actos y si, también con nuestra apariencia.

c.  Con decencia: haciendo una búsqueda en el diccionario de la palabra decencia, se encuentran muchas inflexiones como  recato, respeto  a la moral sexual, dignidad y honestidad. Entre ellas brilla la palabra respeto, porque como veíamos en el punto anterior la gente a nuestro alrededor merece respeto, pero como hemos de saber que es el respeto hacia el prójimo si no nos respetamos a nosotras mismas?

Aunque suene muy extremo exhibirse como mercancía a la venta no es respetarnos a nosotras mismas, es sencillamente seguirle el juego a esta sociedad que considera que tras la liberación femenina, ahora la mujer es solo un objeto de placer.

Entonces, la próxima vez que estemos frente al espejo tengamos en cuenta la palabra, decencia, honestidad y dignidad antes de escoger nuestro vestuario.

d.  No se adornen con peinados exagerados, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa: Es importante que conservemos nuestra femineidad, no digo que este mal vernos hermosas, radiantes, elegantes bien vestidas. Pero esta no debe convertirse en nuestra prioridad, y nuestra vida no puede girar en torno a cómo nos vemos.

Tampoco está bien gastar cantidades absurdas de dinero en marcas, o en la última tendencia, o sufrir la “depresión del Closet” cuando supuestamente no tenemos nada que ponernos en medio de toda la ropa que tenemos.

Mujeres, no necesitamos brillar ni por nuestras curvas, ni por nuestra ropa ni por nuestras joyas ni por nuestra piel. Ahora más que nunca necesitamos brillar por nuestra obediencia a Cristo, por el papel que desempeñamos como mujeres, profesionales, madres, esposas y amigas.

El apóstol pedro nos da un excelente Tip de Última moda:

1 de Pedro 3:3-4 (TLA) Que el adorno de ustedes no sea de cosas externas, como peinados exagerados, o con joyas de oro y vestidos lujosos. La belleza no depende de las apariencias, sino de lo que hay en el corazón. Así que, sean ustedes personas tranquilas y amables. Esta belleza nunca desaparece, y es muy valiosa delante de Dios.

Entonces siempre que te mires al espejo piensa, para quien te estas vistiendo: para agradar a los hombres (y aquí no hace referencia solo al sexo masculino) o para agradar a Dios. Y si aún deseas agradar a los hombres, hace falta que mengues mucho más, para que crezca Cristo en ti. Pero recuerda siempre que: Tu valor no lo da el mundo.

Tu valor lo dio  Dios al dar su vida por ti, expiar tus pecados e imputar su justicia a tu cuenta, adórnate siempre con la virtud de ser una mujer temerosa de Dios, obediente a su palabra, llena de su gracia.

“El vestirse de manera inmodesta es como aventarse y revolcarse en el lodo, vas a recibir atención pero de los cerdos”. @proyectogtg

jueves, 6 de marzo de 2014

No muerdas la Manzana...


El capítulo 2 del Génesis nos relata la maravillosa creación de la mujer como complemento al varón, nos muestra como Dios se tomó el trabajo de crearnos en detalle, no del polvo como adán, ni de la corteza de un árbol y mucho menos del caparazón o pluma de algún animal.
Dios nos creó a partir de una parte de adán, del interior de su cuerpo, de la fortaleza de sus huesos, los mismos huesos que le dan soporte y estabilidad a su cuerpo.

Fuimos tomadas de una costilla, y como sabemos por biología básica, son las costillas las que protegen y guardan el corazón, Proverbios 31:11 El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias.-  Que hermoso y simbólico lugar del cual fuimos tomadas; como dice el comentarista Matthew Henry: “La mujer fue hecha de una costilla del costado de Adán: no fue hecha de su cabeza para gobernar sobre él, ni de sus pies para ser pisoteada por él; sino de su costado para ser igual a él, bajo su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser amada”.

Los planes y propósitos de Dios son perfectos, por eso debemos ser tan cuidadosos de seguir su palabra, de estar atentos a su dirección.

Hoy veremos como Eva quiso tener más allá de lo que se le había otorgado, fuera del plan y el propósito de Dios; codicio, deseo y al final fue vilmente engañada por la serpiente.

Revisemos esta historia directamente de la Palabra de Dios: 
Génesis 3:1-6 (NVI) 
La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:
— ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?
—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.”
Pero la serpiente le dijo a la mujer:
— ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.
La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

Aquí vemos como la serpiente comienza su conversación con Eva hablando algo que es parcialmente cierto o mejor, algo que dijo Dios pero ella lo planteo de una forma alterada y distorsionada. (Que cantidad de serpientes hay predicando el evangelio hoy en día, distorsionando la palabra de Dios y añadiendo nuevas revelaciones, atractivas y seductoras).

Ante la primera pregunta de la serpiente, cargada además de un tono irónico, Eva responde acertadamente, pues el mandato que dio Dios al hombre fue este: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.» Génesis 2:16

Eva conocía el mandato, la advertencia de Dios y sabia también que desobedecerlo tendría una clara consecuencia, pero la astuta serpiente sabia como obrar, era tan sencillo como poner en la mente de Eva una semilla de duda sobre la palabra de Dios, que germinaría prontamente dando como fruto, el pecado.

La serpiente replico entonces: ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

Su primera expresión es: No es cierto, no van a morir, esto cuestiona completamente la palabra dada por Dios, siembra duda en el corazón de Eva y anula toda consecuencia y castigo, hecho esto, procede a ofrecerle una mejor y más atractiva interpretación de la palabra de Dios y Eva la recibe gratamente como si viniera de parte de un enviado especial.

La serpiente cambia una expresión de generosidad, con una de mezquindad, le dice a Eva lo opuesto que Dios había mandado, exagera los rigores de la restricción amorosa de Dios y lo muestra como un ser mísero, egoísta, terco y estricto. 
Satanás hizo que Eva olvidara todo lo que Dios le había dado  y que centrara su atención en las cosas que no podía tener, únicamente.

Con Eva poniendo en duda la palabra de Dios, las consecuencias anuladas y su mente y corazón girando en torno a "todo lo que le faltaba o aquello maravilloso que podría tener" lo único que restaba era coronar esta terrible mentira con un deseable propósito: se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios.

Satanás uso un motivo que no era malo del todo, parecerse a Dios; finalmente esa es nuestra meta suprema, pero lo que hizo satanás fue teñir ese deseo, de ser como Dios, con ambición, mostrándole a Eva como desafiar la autoridad de Dios, como tomar su lugar e intentar decidir lo que era bueno para su vida.

Siempre la exaltación del Yo conducirá a la rebelión contra Dios, nunca debemos olvidar que nosotros no tenemos la capacidad moral de determinar lo que está bien o lo que está mal, »Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo? Jeremías 17:9.

Podemos creer que estamos haciendo cosas buenas, o que vamos por el camino correcto y podemos estar yendo directo al despeñadero. » Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte. Proverbios 16:25
La esencia del pecado es poner el juicio humano por encima del mandato de Dios, la obediencia a Dios no se racionaliza, obedecer es una muestra del perfecto amor, ese amor que echa fuera todo temor. 1 de Juan 4:18.

No importa que usted no comprenda a fondo un mandato de Dios, confíe, Él es Dios, por eso nuestra única fuente de verdad es su Palabra.

Nunca debemos dudar de la palabra de Dios, la duda es el campo abonado, donde crecen las semillas de la desobediencia; querer vivir vidas independientes de Dios es comer la manzana más grande de este siglo.

La desobediencia da como fruto amargo el pecado, este a su vez es como una mancha de petróleo en el mar, que se extiende cubriendo todo de oscuridad, impidiendo que entre la luz y por lo tanto llenando de muerte todo lo que toca. 
Esta es una mancha muy difícil de quitar y sus consecuencias perduran largamente...


Luces de Navidad y la vida del creyente

  LUCES DE NAVIDAD Una de las atracciones más hermosas de la Navidad es salir a ver las luces brillantes. Estas transforman de inmediato un ...