jueves, 13 de agosto de 2015

CRECIENDO ESPIRITUALMENTE


La vida Cristiana a veces pareciera segmentarse en diversas partes, y no ser un todo completo como debería ser, si bien es cierto que en esta época nos desempeñamos en distintos roles, nuestra vida cristiana debe ser una constante, debe ser nuestra única cara, la escritura debe ser nuestra única guía, nuestro norte y la santificación nuestra meta.
El llamado del cristiano desde el principio de los tiempos ha sido la santidad y ser como Cristo, pero muchas veces nos conformamos con cambiar ciertos aspectos de nuestra cotidianidad, pero no nos esforzamos en prepararnos diligentemente para esa carrera que debemos recorrer mientras estemos en vida.
Por eso quiero dejarles 4 aspectos que son importantes y en los que debemos trabajar ardientemente en esta madurez espiritual que todo creyente debe tener:


1. El fruto del Espíritu
“Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gálatas 5:22-23
Muchas veces medimos nuestro crecimiento cristiano por cosas externas, que si bien en un primer momento son las que determinan los buenos pasos que estamos dando, no necesariamente son un buen termómetro para medir nuestro crecimiento espiritual.
A que me refiero con esto, a que muchas veces los creyentes se conforman con apagar el cigarrillo, dejar la bebida, las malas palabras, pero todo crecimiento se queda estancado allí, en lo externo y no vamos más allá al interior de nuestro pecaminoso corazón, que es el que hay que desyerbar a diario, abonar y regar, para producir esos buenos frutos de los que nos habla la escritura en Gálatas 5:22-23
Como manejamos entonces la ira? Estamos cultivando un espíritu de mansedumbre y templanza? O seguimos perdiendo el control con facilidad?
Realmente estamos amando a nuestro prójimo? Ante una situación difícil perdemos el control de nuestro ser y caemos en la tristeza, depresión o desespero? O sabemos vivirla como nos enseña Santiago 1:2-4 con el gozo y la convicción de que todo está en control de Dios y tiene un propósito para nuestro crecimiento?
Estos son los aspectos que realmente debemos evaluar diariamente, y no para conducirnos a una carrera que solo alimente nuestros egos, tratando de ser los más “espirituales” o que nos desmotive cuando veamos que aun algunos inconversos reflejan mucho más estos frutos que nosotros que estamos llenos del Espíritu santo, no podemos olvidar que sus frutos hacen parte del esfuerzo humano, y que los frutos que nosotros debemos producir han de ser el resultado de la obra del Espíritu santo en nosotros.
Porque el propósito como cristianos es que ese crecimiento que tengamos sea para la gloria de Dios y la expansión de su reino, así que todo fruto y todo don que el Señor nos regale, debe ser usado para su obra, y para su gloria.

2. El amor
“Vuestro amor mutuo será el distintivo por el que todo el mundo os reconocerá como discípulos míos”. Juan 13:35 BLP
Una marca indeleble ha de ser la que nos una y la que nos haga diferentes ante el mundo, el amor.  Y este es un punto realmente importante en una época como la nuestra, ya que la palabra amor, se ha vuelto subjetiva y  volcada a las emociones.
Hoy vemos que el lobby gay habla en pos del amor, en pos del amor proclaman su derecho a un matrimonio igualitario y a la adopción infantil; en pos del “amor” los cristianos somos censurados y perseguidos porque no avalamos esas conductas; Y hoy las parejas se aman perdidamente para al día siguiente haberse olvidado.
Pero el amor que Cristo nos mostró, que cristo vivió para con nosotros, es un amor diferente, un amor escandaloso como lo define Juan 13:1; y es que así como no existe tal cosa como un cristiano carnal, tampoco existe un cristiano que no ame, pero allí es donde el mundo podrá entender que es el amor, pues el amor no depende de emociones ni sentimientos, depende de convicciones y principios, el amor debe ser desinteresado, benigno, sin envidias, sin orgullo, debe ser un amor paciente, bondadoso, que ponga al otro como más importante.
1 de Corintios 13 nos da una instrucción precisa y detallada sobre cuál es el verdadero amor, cual es esa marca indeleble que nos debe distinguir a todos los cristianos, ese es el verdadero amor que impacta y conmueve al mundo, pero que muchas veces dejamos a un lado.
La iglesia moderna debería tocar al mundo a través de dos aspectos de vital importancia, la predicación fiel de la escritura y los ministerios de misericordia dentro y fuera de la iglesia, el mundo necesita escuchar una iglesia fiel y recibir su abrazo; y allí en esa figura de voz y brazos extendidos, vemos en acción el complemento perfecto de los roles de hombre y mujer en el ministerio y para servir al mundo.

3. La esperanza
“Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos conduce a través de la cortina al santuario interior de Dios” Hebreos 6:19 NTV
Esperanza no es lo mismo que anhelos o deseos, esperanza es una certeza, una convicción, una verdad, y esa verdad no es otra que nuestra redención, la escritura y sus promesas apuntan a ese maravilloso plan constituido desde antes de la fundación del mundo.
Y no es que como cristianos no podamos anhelar el favor de Dios para esta vida, pero no podemos centrarnos en ello.
Nuestras vidas deben vivirse con sumo gozo, a pesar de las dificultades que nos presente la vida, esto parecería imposible a nuestros ojos, pero cuando conocemos las promesas de la escritura acerca de nuestro futuro y nuestro destino eterno, no debería haber nada que sobrepasara el gozo de saberlas ciertas.

4. La oración
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:18RV
La forma en la que el Señor determino que podríamos comunicarnos con él es a través de la oración, él nos habla por medio de su Palabra, y nosotros podemos acercarnos a él por medio de la oración.
Es precisamente allí en la oración, donde podemos recibir el consuelo y el abrazo de Dios, también es la forma en la que vaciamos nuestro corazón y nos recargamos de todo su amor y recordando una vez más la certeza de sus promesas y de su plan divino.
Para orar no requerimos protocolos elaborados ni frases estructuradas que difícilmente mostraran lo que hay dentro de nuestro ser, solo debemos acercarnos al padre con reverencia, entendiendo que nos estamos dirigiendo al rey del universo, y que nosotros solo somos parte de su creación.
El modelo principal de oración lo  da Jesucristo mismo en la oración que común mente llamamos padre nuestro, allí encontramos factores importantes como la confesión, la adoración, acción de gracias y  perdón.
El día a día puede muchas veces absorbernos de tal manera que olvidemos la importancia de la oración, este mundo que se mueve tan rápido y donde pareciera que todas las cosas se pueden obtener casi inmediatamente nos llevan  a pensar muchas veces que la oración es vana, pero allí hay un peligro inminente, pues la oración es un arma necesaria para el crecimiento cristiano, necesitamos constantemente estar en esa comunión e intimidad con Dios, abrirle nuestro corazón, derramar a él todos nuestros miedos, angustias, anhelos.

No hay forma de conocer y disfrutar a Dios realmente sino a través de las herramientas que tenemos para comunicarnos con él, las cuales son Su Palabra y la oración.

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